Absceso en la ranilla

aboleno 

 

   Los cascos de los caballos herrados que viven en semilibertad han de ser revisados y limpiados diariamente, tal y como si estuviesen estabulados en un box. De lo contrario, pueden almacenar barro y suciedad en la palma, suciedad que no puede ser eliminada de manera natural debido a la presencia de la herradura.

 

   En época de lluvias, los paddocks y corraletas se convierten en barrizales, que en un pie herrado forman un tapón susceptible de albergar infecciones anaerobias  en las lagunas de la ranilla y que pueden dar lugar a cojeras insidiosas y abscesos palmares.

 

   Esto es lo que le ha ocurrido a este caballo que vive en un corral cercado por un pastor eléctrico. El animal se presentó cojo al herraje de rutina y al desherrarle y limpiar la palma se descubrió un absceso en la punta de la ranilla, que descargó un fuerte chorro de pus negro y fétido. El barro había albergado un proceso infeccioso que invadió la suela y el corion de la ranilla.

 

   El pie fue vendado con un apósito y el caballo fue remitido al veterinario para su evaluación y tratamiento. Los abscesos situados bajo la ranilla son peligrosos, pues pueden destruir la aponeurosis o inserción del tendón flexor profundo en el tejuelo o invadir la bolsa del navicular.