Angulo palmar negativo unilateral

 

   El tratamiento del bull nose o ángulo palmar negativo ha de plantearse a medio-largo plazo. No se trata de realizar un herraje fantástico y esperar que un cuadro tan complicado se recupere al momento. A menudo hay que hablar de años de buenos herrajes para conseguir mejorar una conformación tan desfavorable, si es que se puede mejorar en algo.

 

   Esta conformación no suele ser congénita, sino sobrevenida a resultas de un problema anterior. Potros muy largos de cuartilla, suelen presentar talones bajos y lumbres largas, pero raramente degeneran en un ángulo palmar negativo grave. En la mayoría de los casos, los ángulo palmar negativos unilaterales son la exacerbación de un cuadro casco alto-ato bajo. El problema primigenio se encuentra en la extremidad que aparentemente está sana y presenta mejor aspecto, es decir, el casco algo. Sin embargo, el caballo insiste en apoyarse en el otro miembro, que con el tiempo se va aplastando y degenerando hasta enfermar ,de tal modo que encubre el problema del casco alto.

 

   Este es el caso de este caballo pura raza español que presenta una mano extremadamente baja con el eje casco cuartilla muy roto hacia atrás, en tanto la otra mano presenta un aspecto mas común entre los animales de su raza. Hace varios años que le venimos herrando y, a pesar de su problema, es un caballo totalmente funcional como caballo de paseo. Durante este tiempo hemos intentado varios tipos de herraje, básicamente buscando el abaratamiento de los mismos, aunque el único que ha conseguido los mejores resultados ha sido siempre el herraje con herradura rock and roll. Periódicamente ha padecido episodios de disconfort, coincidiendo con épocas frías o alargamiento de los intervalos entre herrajes. Como quiera que ahora mismo está atravesando unos días de molestias, se le han realizado radiografías para control y afinamiento del herraje.

 

 

   Radiografía lateral de la extremidad. Se hace evidente la rotura del eje casco cuartilla hacia atrás, incluso para los ojos profanos. No tan evidentes son la escasa suela bajo las apófisis palmares del hueso, debido al ángulo palmar negativo y la ausencia de espacio articular entre los huesos en la zona de la inserción del tendón extensor, en la zona anterior de la articulación. Probablemente esta sea la fuente principal de molestia en el caballo. A pesar de que se trata de un caballo de dieciséis años de edad y con un problema antiguo y crónico no se hallan alteraciones radiológicas de importancia.

 

   En la mayoría de los casos, un cuadro de estas características deriva en lesiones de cierta importancia en la bolsa navicular, afectando a cualquiera de sus estructuras, hueso navicular, ligamentos o tendones. Aunque es lógico pensar que algún tipo de disconfort ha de existir en la zona, sin embargo el caballo no ha mostrado nunca los síntomas típicos del síndrome de navicular, de lo que el equipo veterinario colige que no ha de ser esta zona el origen del dolor episódico.

 

   En el pasado hemos probado herrajes destinados a mejorar la conformación en aras de aliviar la presión sobre el hueso navicular. De entre ellos destacaremos el herraje de banana, tanto con herradura de acero como con una herradura de barra compensada en aluminio, para encontrarnos que si bien el caballo no mostraba signos de disconfort en el movimiento en línea recta, se mostraba realmente molesto en los giros, mas cuanto mas cerrados. De ahí que se pensara que sus problemas vienen de otras estructuras que se esforzaran especialmente en el momento del giro, cuando el animal gira el pie. Estas estructuras, de ser blandas, pueden comprometer a los ligamentos colaterales de las articulaciones del dedo, o de ser duras, algún punto de fricción entre los huesos.

 

   Bastó regresar al herraje con la herradura rock and roll para hacer desaparecer esta molestia en los giros. Nos inclinamos a pensar que la herradura rock and roll, debido a la pequeña superficie que presenta al apoyo en el suelo duro, necesita menor esfuerzo para girar sobre si misma, en tanto que las otras herraduras de banana, muy eficaces en el movimiento hacia adelante, son ineficaces en los movimientos laterales.

 

 

   Radiografía lateral de la otra mano. Salvo mínimas alteraciones propias de un caballo de edad madura, se ve una radiografía muy limpia con el eje falangiano correctamente alineado.

 

 

   Radiografía anteroposterior de la mano izquierda. Llama poderosamente la atención la forma picuda que presenta el borde medial del hueso tejuelo,(ese piquito incurvado hacia arriba a la derecha de la radiografía). Esa pequeña incurvación con un blanco tan definido se encuentra muchas veces en radiografías de caballos infosados o topinos, en que la punta del hueso tejuelo está cargando peso. En este caso se trata de lo mismo, el borde del hueso tejuelo está cargando demasiado peso y se está deformando…Y sobre todo, está doliendo porque está machacando literalmente al corion o tejido vivo que forma la palma.

 

 

   Este es al aspecto de la palma, tipico de estos cascos con ángulo palmar negativo. Suelen transformarse en cascos con estructuras desplazadas o migradas hacia adelante, pues la presión ejercida por el peso del cuerpo no les deja otra salida. La ranilla se estira hacia adelante, confundiéndose con el tejido corneo exuberante de la palma en la zona anterior, que como no está presionada por el hueso, crece abundantemente formando una zona callosa. Esta zona podríamos atravesarla con un clavo sin llegar a herir al caballo.

 

   La zona posterior presenta todos los rasgos de un exceso de presión. Los talones colapsados y contraídos. La ranilla, lejos de estar sana y bien formada, es una ranilla hipertrofiada y dolorida. Las paredes de la muralla están destrozadas y no ofrecen suficiente firmeza para implantar clavos que aseguren el herraje de manera mínimamente eficaz.

 

   Y sobre todo, los hematomas producidos al comprimir las apófisis palmares del hueso tejuelo al corion de la palma. Aquí si que hay verdadero dolor y basta apretar ligeramente con la tenaza de sondear  para que el caballo se queje ostensiblemente.

 

 

   Es una verdadera lástima ver caballos con este cuadro, e incluso peor, herrados con una herradura normal de acero. La lógica mas elemental del herraje nos dice que si una zona de la palma está evidentemente dolorida por cargar demasiado peso, se debe de evitar que pueda apoyarse sobre una superficie dura, y sobre todo localizada. Colocar una herradura de 22 mm de anchura en esta casco significa ni mas ni menos que la apófisis del hueso tejuelo, al no existir ya el arco palmar, cuando cargue peso y descienda, apoyará en el canto interno de la  herradura como si de un yunque se tratase. Para hacer esto, mejor está el caballo descalzo, pues al menos, cuando esté en suelo blando, no sufrirá tanto.

 

   La actuación ideal en este caso consiste en proporcionar al caballo lo que le falta,es decir, una buena palma que proteja el corion dolorido y que distribuya uniformemente el peso entre todas las estructuras, barra, palma, ranilla y muralla. Esto se consigue con lo que hemos dado en llamar "lecho palmar" y que se basa en el mismo efecto que el de las dentaduras postizas en las personas. Así pues, una persona sin dientes, se haria mucho daño si pretende, digamos, comer algo duro con solamente las encías, pues se transmite mucha presión en un solo punto. Esto es lo que le ocurre al caballo cuando pisa una piedra. Sin embargo, si fabricamos una prótesis que contacte íntimamente con todos los puntos de la encía, el peso se reparte por igual entre toda la encía y por eso se puede masticar algo  duro.

 

   Si fabricamos a la planta del casco un lecho, una prótesis, que contacte íntimamente con todos los puntos, el peso se reparte por igual y no duele al cargar peso. Si además este lecho palmar reposa sobre una superficie rígida, sea un zapato de madera, sea una herradura rock and roll o una herradura cualquiera con una plantilla rígida, evitamos cualquier aumento puntual de la presión como podría ocurrir si en caso contrario el caballo pisase una piedra o simplemente con el canto interno de la herradura.

 

   Para conseguir este contacto intimo se emplean siliconas de catalización rápida o como en este caso, material de impresión dental, que al fraguar, no merma. En otras ocasiones hemos comentado que la principal ventaja del material de impresión dental es que no merma como otras siliconas. De mermar, se formarían cavidades entre la palma y ranilla y la silicona, lo que da lugar a zonas de mayor o menor presión. El material de impresión dental nos asegura que el peso se reparte por igual.

 

   En la foto vemos la herradura rock and roll por debajo. Hemos colocado cuatro claveras en la zona anterior de la misa. Esto nos asegura una mejor sujeción, pues las paredes de las cuarta partes son totalmente inútiles para fijar clavos con eficacia.

 

 

   Vista anterior del herraje. La herradura rock and roll proporciona un inmejorable rolling lateral. Es de destacar el color cárdeno de los hematomas visibles a través de la muralla, producto del estrés provocado por la colocación anómala del hueso tejuelo con respecto al estuche córneo. Evidentemente, nos hemos empleado a fondo con la escofina para normalizar la forma del casco y eliminar la extensión de la pared a medial, donde el hueso forma la incurvacion que veíamos en la radiografía.

 

   Desde las pestañas hacia adelante, la palma y muralla descansan sobre la superficie lisa de la herradura, pero por detrás de las mismas, todo el conjunto del casco descansa sobre el lecho palmar. La manera de construir un lecho palmar es relativamente fácil con siliconas de dos componentes o como el material de impresión dental, una base plástica con un catalizador.

 

   Una vez preparada la masilla en cantidad suficiente, se coloca sobre la ranilla y se reparte someramente por toda la superficie posterior de la palma, ranilla, bulbos y muralla. Se coloca la herradura rock and roll, zapato de madera o herradura con plantilla rígida y se sujeta con los clavos de la lumbre. A continuación, se venda el casco con film plástico transparente, poniendo una generosa cantidad de vueltas, para que pueda contener la masilla sin que reviente por ningún sitio.

 

   Apoyamos ligeramente el pie en el suelo y lo levantamos a continuación rapidamente. Con esto conseguimos que el peso del caballo ajuste la palma en el material de impresión hasta la mas mínimo detalle. El vendaje contiene al material lo suficiente para que se reparta adecuadamente sin que el casco expulse por completo todo el material sobrante. Una vez fraguado, se puede recortar el sobrante si se considera necesario. En la foto, el material aun no ha sido recortado, con lo que se puede ver que el vendaje lo ha contenido correctamente .Obtenemos así una especie de taloneta o cuña plástica que eleva al talón  a la par que ofrece un ajuste inigualable y una superficie de apoyo relativamente blanda.

 

 

   Este es el resultado final. La herradura de rock and roll banana ha permitido al caballo autolevantarse sobre sus talones y enderezar el eje casco cuartilla, aliviando los efectos indeseables de su conformación. Las apófisis del hueso tejuelo ya no comprimen al corion palmar sobre una superficie dura, sino sobre una palma artificial, blanda y amable, lo que se traduce en una mejoría inmediata del grado de disconfort del caballo.

 

   Como decíamos al principio, este no es un herraje definitivo, de esos que curan al caballo inmediatamente. Este herraje  palia las consecuencias de una conformación patológica y permite que el caballo sea totalmente funcional dentro de la actividad que realiza. Cuando menos, si no resuelve el problema, no permite que se agrave, que no es poco. Como dice Grant Moon, nuestra misión es reconocer el problema y facilitar que el caballo se encuentre lo mas cómodo posible con su problema.

 

 

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