El biselado en los talones de la herradura

 

Se llama descanso o guarnición a la porción de herradura que sobresale del casco con la misión de acomodar el movimiento de apertura del casco en la pisada y el aumento de diámetro del mismo o el desplazamiento hacia delante de la herradura a resultas del crecimiento. Los antiguos herradores determinaban la anchura del descanso con la comparación de que “tenia que correr un duro de plata o un ratón alrededor del casco.” Este adagio demostró pronto su equivocación con los estudios de la fisiología llevados a cabo por profesores como Bourgelat y Thary sobre las fuerzas y las palancas soportadas por el pie en el movimiento.

Sabemos que el casco se dilata lateralmente cuando el animal carga peso desde la lumbre a los talones de forma proporcional a la cercanía de estos, Es decir, en la lumbre se abre muy poco y en el talón es donde mas se abre. En la práctica este movimiento se limita únicamente desde el punto mas ancho del casco hacia atrás, y si el caballo está herrado, desde el último clavo hacia atrás. Este movimiento varía de un caballo a otro, de un casco a otro y de un día a otro.

Por un principio elemental de Arquitectura sabemos que una bóveda ancha ha de ser baja por fuerza y el empuje es muy lateral. En cambio, una bóveda estrecha es alta por naturaleza y el empuje es vertical. El casco es una bóveda y se porta como tal. Así, los cascos anchos tienen una bóveda baja y se expande mucho lateralmente. La guarnición tiene que tener mucha mas anchura para acomodar al casco que se expande que un casco estrecho, acopado o casquimuleño, con la bóveda alta y muy poca expansión lateral.

 

Por eso el herrador debe de calcular cuanta guarnición necesita cada caballo en particular, y esta debe de ser la mínima, pues toda la herradura que sobresale del borde del casco es una palanca que los ligamentos colaterales de la articulación deben de soportar. Algunos caballos no pueden soportar palanca lateral, se deben de herrar muy justos y, por ende, cada pocas semanas.

Es por esto por lo que la herradura ha de ir ajustada al casco desde el punto mas ancho del casco hacia delante y el descanso ha de restringirse a la zona desde el punto mas ancho del casco hacia atrás. El casco solamente gira, tanto hacia delante como hacia atrás desde este punto hacia delante. Así tenemos que toda la herradura que sobresale de este punto hacia delante no hace sino aumentar el brazo de palanca, por lo que es perjudicial. Hablamos de caballos sin problema aparente y de herrajes fisiológicos. No es lo mismo el descanso o guarnición de las herraduras normales que las extensiones forjadas en herraduras terapéuticas u ortopédicas.

Recapitulando, en cascos anchos, mucha guarnición. En cascos estrechos, poca guarnición. Cascos anchos que se desplazan hacia delante con talones huidizos, mucha guarnición. Cascos topinos, altos de talones y con forma de mula, poca guarnición.

El casco, cuando se desplaza hacia los lados, debe de hacerlo sobre una superficie plana. Por eso, aunque la herradura este abombada y con juntura desde los clavos hacia delante, por detrás ha de ser plana. Antiguamente, se hacían chaflanes hacia fuera pensando que así se forzaban los talones a abrirse. Nada mas lejos de la realidad. Los talones nunca se abren mas allá de lo que la genética del animal le ha marcado. Pensar que por dejar mucho descanso se abren los talones es una falacia.

Por tanto, hay que dejar que el descanso sea completamente plano para que el casco se desplace por encima de la tabla de la herradura sin problema. Cuando por el crecimiento y el desplazamiento hacia delante de la herradura el casco rebasa el borde de la herradura, esta se hunde en el casco dificultando este movimiento de apertura y cierre de los talones. Si la herradura tiene el descanso biselado en forma de plano inclinado, ocurre exactamente lo mismo.

Biselado excesivo. En pocos días, la herradura sobrepasa al casco.

La aparición de las lijadoras de banda, muy potentes y con bandas de lija muy agresivas, ha llevado a muchos herradores a cometer el error de biselar por completo el descanso de la herradura. Estéticamente es bonito, pero es perjudicial para el caballo. Es un error doble por la siguiente razón:

-Elimina la parte plana de la herradura por donde se desliza el casco, lo que provoca que en pocos días el talón quede encarcerado en la herradura y no pueda ejecutar el movimiento lateral.

-El bisel en todo el espesor de la herradura produce un borde afilado en la cara inferior de la herradura. Este borde, en caballos que caminan en caminadores se comporta como una verdadera cuchilla capaz de provocar cortes, en ocasiones graves, al propio caballo o a los demás. A medida que la herradura se desgasta con el uso, el corte es cada vez mas afilado. Los caballos no son gallos de pelea para colocarles cuchillas en los cascos.

El espesor ideal de las herraduras se calcula para que duren seis u ocho semanas de trabajo intenso sin que pierdan la capacidad de controlar el movimiento vertical de los talones. Una herradura vieja o desgastada aun protege del desgaste del casco pero no tiene demasiada flexibilidad vertical, por lo que no protege al caballo cuando recarga todo su peso sobre un talón. Por eso, la mayoría de las herraduras de los caballos de deporte tienen 8 mm de espesor, para que gasten cuatro milímetros y aun mantengan otros cuatro milímetros al final del herraje.

El biselado de las herraduras con la biseladora. No se trata de colocar una cuchilla en el  casco del caballo.

De todo lo anterior se infiere que el biselado de la herradura debe de reducirse a la zona situada desde el punto mas ancho del casco hacia atrás. Debe de respetar una zona plana suficiente para acomodar el movimiento del casco y no debe de traspasar mas allá de la mitad del espesor de la herradura.

Mas allá de cualquier fin estético, el biselado no tiene mas misión que evitar que la herradura presente aristas afiladas que pudieran servir de enganche por otra herradura o accidente del camino. Como ejemplo, se considera que el bisel hecho por la biseladora no debiera de ser mas pronunciado que el que se pueda hacer con el martillo de forja o con el limatón o escofina. Todas las acciones o modificaciones que se hacen en la herradura han de ir en provecho de la salud y del movimiento del caballo. No es de recibo sacrificar las buenas normas del herraje en pro de una estética encaminada a llenar los ojos de los circunstantes. Como decía el abuelo Domitilo “Se hierran los cascos a los caballos, no los ojos a los dueños”.

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