Breve reseña histórica sobre el herraje: utilidades e inconvenientes.

 

espartero 
Durante largo tiempo se ha creído que el Arte de Herrar se remontaba a una época muy antigua, coincidiendo con la domesticidad del caballo y el descubrimiento de la utilización de los metales; pero en serios documentos históricos y arqueológicos se ha comprobado que aquella idea era equivocada. Los griegos y los romanos desconocieron en absoluto el Arete de Herrar los caballos. En vez de herradura usaron unos botines de cuero, esparto y otras sustancias que ofrecían alguna resistencia al roce del terreno y se sujetaban a la cuartilla mediante correas.

 

El origen del herrado con clavos, tal y como hoy se practica ha sido y es objeto de acaloradas disputas. Primero se aseguro que en las Galias, en Bretaña y en Germania se herraban los caballos antes de la era cristiana. Ahora bien, de estos ¿cual fue el que invento la herradura y la sujetó al casco por medio de clavos?……no todos los sabios están de acuerdo; unos creen que se debe a los celtas, o mejor dicho a los galos; otros opinan que a los germanos. ¿Y cuando empezaron los galos a herrar sus caballos? Es difícil contestar a esta pregunta aunque hay grandes posibilidades de que fuera en las Galias hacia el siglo VI antes de Cristo. Pero lo que no admite duda es que cuando Julio Cesar conquistó las Galias en el 52 a.c. este pueblo herraba sus caballos y desde hacia tiempo, porque había ya tres clases de herraduras; las onduladas, de claveras rectangulares y las orientales y dos clases de clavos, de clavija de violín y de cabeza cuboide.

Las herraduras empleadas durante la Edad Media, eran mayores, mas anchas y gruesas que las usadas en la Edad Antigua, y la exageración de las dimensiones de dichos aparatos protectores subió de peso cuando los guerreros tuvieron precisión de reforzar sus armaduras y sus corazas para resistir los disparos de las armas de fuego.

¿Quienes practicaban la operación del herrado en la Edad Media y que consideraciones se les tenia? Ya sabemos que durante el periodo galo-romano herraban los galos esclavos o libertos, y apenas se les consideraba en sociedad, pero después a consecuencia del papel importante que la caballería jugó en los combates y de la utilidad, cada vez mayor que prestaba la herradura en los caballos de guerra, la posición del herrador fue engrandeciéndose hasta el punto de recibir distinciones poco comunes en aquellos tiempos.

Los reyes de la dinastía merovingia, y mas aun Carlomagno y sus sucesores, imitados a su vez por los grandes señores feudales tenían a su servicio a los mariscales y herradores. Estos se hallaban a las órdenes del "conde de establo" como lo demuestra la historia de Leudaste que fue herrador y "condestable" en la corte de Caribert. Por todas estas razones era estimado como noble el Arte de Herrar, y por ello formaba parte de las enseñanzas que debía recibir un caballero. El propio Don Quijote nos dice que un caballero andante debía adobar y clavar una herradura. Dejemos en este punto como curiosidad la historia del herrado y entremos en un capitulo, digamos mas practico, aunque no por ello menos interesante.

UTILIDAD E INCONVENIENTES DE LA HERRADURA

La aplicación general y sistemática de la herradura al casco de los animales de trabajo no es consecuencia de un capricho extendido y perpetuado por la costumbre; se comprende que tal practica no hubiera alcanzado la difusión que actualmente goza, tan grande, que es practica universal y que son excepción los casos en que se prescinde de ella, si no estuviera impuesta por una necesidad y no ofreciera indiscutibles ventajas. Y así es, en efecto; la utilidad de la herradura esta determinada por los fines que con ella se persiguen, y los efectos que se obtienen cuando se aplica metódica y racionalmente son:

 

  • 1º Evitar la inutilización temporal de los animales de trabajo, motivada por el desgaste de sus cascos, lo que permite aprovechar sus servicios con mas regularidad y sin otras limitaciones e intermitencias que las necesarias para el descanso. Y para tener una idea precisa de la importancia que tuvo la invención de la herradura, baste decir que un caballo desherrado, para compensar el desgaste de sus cascos en un día de trabajo, tendrá que descansar de dos a nueve días, según las condiciones del suelo, de donde se deduce que habría que prescindir de los servicios de este animal, pues resultarían demasiado caros si no dispusiésemos de este aparato protector de sus pies.

  • 2º Modificar las condiciones mecánicas de la región digital, en el sentido de favorecer el oficio que esta desempeña, bien como columna encargada de sostener el cuerpo en la estación, bien como palanca encargada de impulsar el cuerpo durante la marcha, lo que supone reducir el esfuerzo en el primer caso o aumentar la velocidad en el segundo.

  • 3º Corregir o atenuar los defectos de conformación o dirección del casco, como también las irregularidades de la marcha que son consecuencia de ellos, evitando, por tanto, la inutilización prematura de muchos caballos y los accidentes a que pueden dar lugar estas ultimas.

  • 4º Auxiliar de un modo eficaz y decisivo el tratamiento de muchas enfermedades del casco, pues en algunas de ellas el herrado es el principal recurso de que disponemos para su curación.

Pero no todo son ventajas en la practica del herrado: tiene también inconvenientes, por lo que siempre se le ha considerado un MAL NECESARIO. Es un mal porque en mayor o menor grado dificulta el normal funcionalismo del pie, dando lugar a deformaciones del estuche corneo; y es necesario porque no disponemos de otro método mejor para defender el casco, teniendo que recurrir a este, con todos sus perjuicios, para evitar el desgaste de dicho órgano.

En efecto, se ha atribuido al herrado normal cierto grado de deformaciones parciales del casco, tales como la estrechez de talones, alteraciones de las propiedades de la sustancia cornea, deformaciones del tejuelo, atrofia de la ranilla, osificación de los fibrocartílagos laterales del pie, desgaste y ruina prematura de las articulaciones y tendones del pie. No hemos de negar que el herrado puede influir en el desarrollo de estas afecciones, pero hay que convenir que cuando tal sucede es debido a que se efectuó siguiendo una técnica defectuosa; porque si el herrado normal es practicado con arreglo al mas fiel y esmerado cumplimiento de los principios científicos, los resultados perniciosos son tan pequeños que no merece la pena sean tenidos en cuenta, en relación a los beneficios que los animales herrados reportan, incalculablemente mucho mayores que si están descalzos.

Para atenuar tales inconvenientes y perjuicios, ya que evitarlos en absoluto no es posible, las operaciones que comprende la aplicación de la herradura al casco deben de practicarse con sujeción a ciertas reglas e instrucciones derivadas del conocimiento anatómico, fisiológico y mecánico del pie. Es evidente que el herrador no comprendería el fundamento de ellas ni sabría hacer aplicación racional de las mismas si careciese de aquellos conocimientos fundamentales; por grande que fuese su habilidad, no pasaría de ser un herrador empírico y rutinario, de quien se podría decir con sobrada razón: que hace lo que sabe pero no sabe lo que hace.

Pues bien: al conjunto de conocimientos, tanto teóricos como prácticos, que son necesarios para herrar bien, ordenados y formando cuerpo de doctrina se denomina ARTE DE HERRAR.

 

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