Cabezadas de cuerda

  

 

Desde antiguo, las cabezadas hechas de cuerda han sido las mas utilizadas debido a su sencillez y a su baratura. Las cabezadas de cuero quedaban relegadas para los caballos de regalo y para los mas pudientes, debiendo los mas pobres conformarse con los materiales que la naturaleza ponía a su disposición. Por tanto, los burros, mulas y caballos de trabajo, también los bueyes, eran conducidos y guiados por cabezadas hechas de cuerda, que recibían los mas diversos nombres; cabezada, jáquima, cabestro, ronzal, almártiga o almartigón, etc.

 

   La técnica de hacer cabos, nudos, y también todas las labores hechas con cuerda se llama cabuyería y forma parte de la cordelería, industria muy pujante en nuestro país hasta la llegada de las fibras plásticas que desplazaron a las fibras vegetales. Las fibras vegetales mas utilizadas para la fabricación de cuerdas son el esparto y el cáñamo. El esparto es mas tosco y menos resistente. En cambio, el cáñamo ha sido y es el material mas idóneo para la fabricación de cuerdas. Es cierto que no dura tanto como las plásticas, especialmente en contacto con el agua, pero para lo que nos atañe aqui, las cabezadas para animales, es mucho mas ventajosa que cualquier otro material. Son suaves para el animal y suaves para las manos del hombre. En cuanto las cuerdas se utilizan un tiempo, se tornan suaves y dúctiles sobre todo, nunca cortan o queman la mano desnuda de quien la maneja, amen de proporcionar un excelente agarre. No olvidemos que los guantes de trabajo eran desconocidos hasta no hace muchos años.

   Hace no muchos años, era muy frecuente que los propios campesinos o gente de a caballo se hiciesen ellos mismos las cabezadas, una labor propia de los días de lluvia o de invierno, en que las horas se hacían mucho mas largas sin televisión ni internet. Los chiquillos, a falta de Facebook, observaban el trabajo de los mayores e iban aprendiendo, instigados por la honrilla de a ver quien era el primero en hacer una cabezada. Generalmente, el hombre de campo o de caballo compraba la cuerda en la tienda y hacia las cabezadas a medida que las iba necesitando.

 

   Hay muchos y variados modelos de cabezadas hechas con cuerda de cáñamo. Algunas muy refinadas y laboriosas, obras primorosas de cordelería. Otras mas toscas y groseras. Alguna de ellas, un término medio, como las que mostraremos en este articulo. Haremos dos cabezadas distintas aprovechando una sola cuerda. Se caracterizan por no tener nudo alguno, amén de la indudable resistencia de la misma. Podemos asegurar que una de estas cabezadas, estando la cuerda nueva o en buen estado, no hay caballo que la rompa.

 

   Uno de los modelos, el que denominaremos ajustable, es necesario fabricarlo de dos en dos, pues hay que deshacer la cuerda para obtener media cuerda con la que fabricar la cabezada. Asi que como solo necesitaremos dos de los cuatro cabos que conforman la cuerda, pues nos salen dos cabezadas. El otro modelo, el clásico cabestro o almártiga, se puede hacer con una sola cuerda, pero como habremos deshecho un cuerda larga, aprovechamos para hacer los dos modelos.

 

  Vamos allá. Antes que nada, un solo consejo: La cuerda hay que tratarla con dulzura. Es como las piezas de un puzzle; encajan suavemente. Si pretendemos forzarla, la labor se estropea. Lo demás, un poco de paciencia y tener en cuenta que cada vez se nos irá dando mejor. Nadie nace enseñado y la práctica es la madre de los oficios manuales.

 

   Modelo Autoajustable.

 

   Este es un modelo de cabezada que se caracteriza por no llevar nudo alguno, rematando la cabezada la propia punta del ramal. Es autoajustable, apretando la muserola al tirar del ronzal y se puede modificar fácilmente para ajustarla al tamaño de la cabeza del animal. No lleva frontalera ni ahogadero..Es mas laboriosa de hacer, pero personalmente es la cabezada que mas me gusta.

 

   Para esta cabezada necesitamos 9'5 metros de cuerda de cáñamo de cuatro cabos de 14 mm de grosor. Es un grueso apropiado para conducir animales de la mano. Mas gruesa se vuelve tosca y pesada, y mas delgada se hace difícil sujetarla con la mano cerrada. Es el grueso de cuerda mas utilizado en las labores con animales.

 

   Hay que dividir la cuerda en dos, doblarla sobre si misma y volver a tejer, obteniendo así dos cuerdas de 4'5 metros abundantes. Para deshacerla, abrimos la cuerda en dos mitades, protegemos los cabos con un poco de cinta americana para que no se deshagan y con paciencia dividimos la cuerda en dos, como vemos en la foto. Se debe de empezar por un lado solamente, para no encontrarnos la sorpresa de que no coinciden los cabos. Y como se dijo arriba, tratando a la cuerda con dulzura para no estropear el torcido.

 

 

   Ya tenemos media cuerda de 9'5 metros de largo.

 

 

   La doblamos al medio.

 

   En la curva del centro, también llamada seno, hacemos coincidir el torcido y empezamos a tejer de nuevo la cuerda. En la punta queda una pequeña anilla, llamada gaza.

 

   Tejemos toda la cuerda de nuevo. Al terminar protegemos en extremo con un poco de cinta. Hemos obtenido una cuerda de unos cuatro metros setenta centímetros con una gaza o anilla en la punta.

 

 

   Ahora vamos a hacer la cabezada propiamente dicha. Podemos ir tomando las medidas sobre la propia cabeza del animal o tomando como referencia una cabezada ya suya.

 

   Partiendo desde la gaza o anilla, tomamos un trozo de cuerda correspondiente a la hociquera o muserola mas medio barbuquejo. Traspasamos la cuerda una a través de la otra como se ve en la fotografía. Ahora vamos a hacer la lazada que quedara por detrás de la barbada.

 

 

   Volvemos a pasar la cuerda, teniendo en cuenta que una traspasa una vez y es traspasada a la siguiente. Si es siempre una la que traspasa, se vuelve corredizo. Traspasando una y otra, se queda fijo.

 

 

   Traspasamos una vez mas y amasamos. Bien, esto de amasar se debe a que las cuerdas colocan sus fibras haciéndolas rodar mientras se aplastan con la mano o el pie. Si la cuerda es finita, se "amasa" con la mano y el muslo. En este caso, con el pie y el suelo. Dejamos la cuerda en el suelo, la pisamos a la vez que la hacemos rodar. Si hacemos esto con la cuerda mojada, se queda muy duro y firme al secar. Los antiguos sogueros trabajaban descalzos y sujetaban los cabos con los dedos de los pies. Mejor lo haremos con calzado.

 

   Desde la bifurcación hacia la gaza, será la mitad del barbuquejo. Hacia la punta, será la muserola u hociquera. La cuerda subirá hacia arriba para hacer la carrillera-testera.

 

 

   Tomamos la cantidad de cuerda suficiente para la carrillera-testera y la traspasamos por la gaza, tal y como vemos en la foto.

 

 

   Y pasamos el extremo de la cuerda larga por la gaza, traspasándola entera hasta cerrar el nudo.

 

 

   Aquí vemos ya con toda la cuerda pasada y el nudo apretado. En realidad no es un nudo, porque no hay extremos libres. Este "nudo se afloja a voluntad para modificar el largo de la carrillera -testera a medida del animal.

 

 

   Y ya tenemos la cabezada hecha, una vez pasado el ramal por la anilla del otro lado del barbuquejo-Este modelo aprieta el hocico al tirar del ramal o si el animal tira.

 

 

.   Habíamos dejado el otro extremo o punta del ramal protegido por un trozo de cinta. Hay muchas maneras de rematar la punta de una cuerda de cáñamo. Se puede hacer un nudo, atar con un cordelillo o un alambre, etc, pero lo suyo y mas apropiado es tejer un remate con la misma cuerda. Hay verdaderos expertos cordeleros que hacen obras de arte, pero nosotros no llegamos a tanto.

 

   Para hacer un remate sencillo y fácil, marcamos y sujetamos con cinta o cordelillo unos quince centímetros del final de la cuerda, para que no se siga deshaciendo. Deshacemos nosotros los cuatro cabos y protegemos sus puntas con cinta americana.

 

 

   El asiento o remate es la típica figurita que todos hemos hecho con cabos de plástico haciendo cadeneta. Tiene que quedar así cuadrado. A partir de aquí, se trata de ir tejiendo los cabos sobre la matriz de la cuerda. Un experto desharía todos los cabos y con una aguja de albardero los coserá sobre la cuerda. Nosotros iremos abriendo la cuerda madre y la traspasaremos con los cabos alternativamente y tensándolos hacia la punta.

 

 

   Cuando se acaban los cabos, empapamos bien en agua y amasamos con el pie en el suelo. Las cuerdas se acomodan y al secar se quedan fijas y duras. Recortamos el sobrante de los cabos y ya está rematada la punta del ramal.

 

Modelo cabestro o almartigón.

 

   Para este modelo no es necesario deshacer nada mas que la cuerda que conformará la muserola, las carrilleras, testera y frontalera. Generalmente bastan cuatro metros y medio para hacer una cabezada que sirva para cualquier animal, pero lo mas indicado es hacerlo a medida, puesto que este modelo no es ajustable. Se suele dejar tres metros de cuerda sin deshacer para el ramal y el resto se deshace en dos mitades, protegiendo siempre los extremos con cinta para que no se siga deshilachando.

 

   Como tenemos la mitad de la cuerda utilizada para el anterior modelo,  tejemos y recomponemos tres metros de cuerda. La punta, que llega la pequeña gaza, si la mojamos y la amasamos contra el suelo, se queda cerrada haciendo un bonito e invisible remate.

 

 

   Sujetamos la cuerda con un poco de cinta para que no se deshaga mas. Tomamos la cuerda suficiente para abarcar el hocico y las hacemos coincidir en el centro del hocico. Tejemos las cuerdas una con otra hasta llegar a la altura en que deberán de subir para formar las carrilleras.

 

 

   Tomamos la suficiente cuerda para abarcar la cabeza del animal y las hacemos coincidir en el centro de la testera. Tejemos cuerda hasta llegar al punto ideal en que debe de nacer la frontalera.

 

 

   Tomamos la suficiente cuerda para abarcare la frente del animal y la hacemos coincidir en el centro de la frente. Tejemos cuerda hasta llegar a la carrillera y seguimos tejiendo hacia abajo.

 

   Aquí cabe pensar que se podría hacer el ahogadero del mismo modo. No es posible porque si le hacemos un ahogadero fijo no podremos pasar la testera por las orejas a no ser que la dejemos muy floja, con lo que no seria segura. Si se quiere hacer una ahogadero se hace de un cordel mas delgado dejando para atar a la cabezada principal.

 

   Ya hemos llegado tejiendo hasta la muserola y seguimos tejiendo hacia atrás, para rematar el barbuquejo. En la foto ya podemos distinguir las partes de la cabezada.

 

 

   Cuando llegamos al final, tejemos los cabos sobre la cuerda del ramal, atravesándola y tensando hacia atrás para que quede bien apretado. El final será un trozo de cuerda doblemente gruesa que hace de transición entre la cabezada y el ramal. Como en todos estos tejemanejes (nunca mejor dicho) mojamos y amasamos para dar solidez.

 

 

   Y ya está hecha la cabezada. Como la cuerda es nueva, está aun un poco basta y no se adapta tan fácil a la anatomía del animal. Para adaptarla, se remoja bien hasta que se empape y se le coloca al animal hasta que se seque. Al secarse adquiere la forma de la cabeza del borrico y ya no se retuerce. En cuanto le de el sol y el aire unos dias, la cuerda se vuelve suave y dócil.

 

 

   Hay mucho mas modelos de cabezadas. Estos son tan solo dos de ellos, pero se pueden buscar muchos mas. La cordelería y la caballería son muy entretenidos y se pueden hacer verdaderas obras de arte tejiendo cuerdas de pita de las alpacas, por ejemplo. Una manera provechosa de pasar un rato de una manera productiva, a la vez que se ejercitan las manos y la mente.

 

 

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