Canker en el casco y el rodete.

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   El invierno, con sus lluvias y humedades parece despertar muchos de los problemas podales, especialmente, todas las dermatitis, putrefacciones de cascos e incluso del temido cáncer de ranilla. Es probable que todas estas enfermedades, en realidad no sean mas que distintas manifestaciones de una misma infección. Raramente se presentan separadas, sino que cuando un casco está enfermo, suele compartir mas de una de ellas. 

   Presentamos el caso de una yegua que padece cáncer en los cuatro cascos. Las lesiones no solamente se circunscriben a la ranilla, sino que como característica, se prolongan por el rodete coronario. Como describieron los antiguos, la ranilla no es tan solo el órgano que se sitúa en el centro del casco, sino que forma un todo con el rodete perioplico, encargado de generar el periople o tejido de transición entre la piel y el casco. Algo así como la cutícula de nuestras uñas. 

   En la fotografía de portada podemos ver el aspecto de una de las manos, una vez ha sido rebajada a fondo para exponer el tejido enfermo a la acción de los medicamentos. El tejido canceroso aparece exuberante, doloroso al tacto y con el olor tan característico de la enfermedad.

 

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   En uno de los pies se ve como la enfermedad ha invadido el rodete perioplico y avanza por la corona del casco, inflamándola y volviéndola dolorosa. La enfermedad se estuvo tratando tópicamente con pasta de sulfato de cobre. La aplicación de cáusticos en el tratamiento del cáncer de ranilla no solamente no consigue su objetivo, sino que por lo contrario, lo que hace es irritar aun mas el tejido mortificado, provocando mas dolor y hemorragias.

 

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   Una de las características de los canceres de ranilla es que suelen ir asociados a cascos de talones encastillados con atrofia de la ranilla. En realidad se conjugan toda una serie de síntomas que no se sabe bien quien fue el primero. En algunos casos, la contracción de los talones origina una irritación de la ranilla, que acompañada de putrefacción e infección origina un cáncer. Otras veces es la infección la que determina la contracción de los talones. El resultado es siempre el mismo, un caballo cojo con un severo problema en sus patas.

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   El surco central de la ranilla se hunde mas y mas, albergando una infección en su interior .En la foto podemos ver como puedo introducir la falange de mi dedo índice (casi tres centímetros) en el surco central.    Los cascos de la yegua comparten un cuadro de síndrome de talones desgarrados, posible origen del cáncer. Aunque en los primeros meses la yegua permanecerá descalza, se debe de contemplar colocarle una herradura cerrada, que impida el movimiento independiente de ambos talones.

 

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   El tratamiento es el estándar para estos casos, propuesto por el doctor O'Grady. Limpieza exhaustiva con agua oxigenada y aplicación periódica de peroxido de benzoilo y metronidazol, bajo vendaje.   En la foto podemos comprobar la efectividad del agua oxigenada y de un simple cepillo de dientes cuando se trata de limpiar los surcos y sinuosidades de la ranilla.

 

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   Una vez limpia la zona, se aplica el peroxido de benzoilo cubriendo toda la zona, procurando que penetre bien. A continuación se aplica el metronidazol en polvo con generosidad.

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      Una planchuela de algodón y un vendaje con venda cohesiva y cinta americana son suficientes para mantener el casco seco y limpio. La yegua se mantiene en un box seco y limpio.   La veterinaria ha dispuesto que se le practiquen estas curas cada tres dias durante cuatro o seis semanas. Transcurrido este tiempo visitaremos la yegua para legrar y eliminar todo el tejido seco de la ranilla y facilitar la acción de los medicamentos.