Casco encanutado

 

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   Si los malos herrajes se prolongan en el tiempo, los talones  se cierran sobre si mismos, dándole al casco una forma casi cilíndrica, lo que se conoce desde antiguo como “casco encanutado”.

     Los cascos que presentan estrechez o contracción en su región posterior, suelen desarrollar unos talones altos y una ranilla atrofiada. El aspecto general del pie, es pequeño, llegando incluso al extremo de que el perímetro del casco en la corona, es menor que en el borde del casco.

     El herraje de estos cascos ha de buscar en lo posible la expansión natural del mismo, procurando mantener el equilibrio entre las regiones anterior y posterior del pie. Cualquier elemento que sea susceptible de constreñir o apretar el borde solar del mismo ha de ser desestimado. Así, las herraduras han de ser completamente planas en su cara superior y preferiblemente sin pestañas.

     La fotografía de hoy corresponde a la mano de un caballo con contracción de talones. La doble pestaña apretaba al casco de manera que el animal andaba de puntillas y con evidentes muestras de incomodidad. Fue suficiente con aplomarle correctamente y herrarle con una herradura sin pestañas para que sus movimientos resultasen mas cómodos.