Cascos petrificados

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   Los cascos de los caballos pueden presentar diversos grados de dureza, dependiendo de las condiciones del terreno que pisan, las condiciones de vida y la propia época del año. Son ciclos naturales y es completamente normal que en verano, con mayor grado de sequedad ambiental, la materia córnea de la muralla y palma este mas dura que en invierno.

 

   Sin embargo, debido a enfermedades o desordenes metabólicos, la materia cornea se vuelve dura como la piedra, de ahí su nombre de cascos petrificados. El casco adquiere tal dureza que las mejores herramientas se estropean antes de conseguir arrancar el mas mínimo pedazo de muralla. El herrador se siente impotente ante la imposibilidad de recortar los cascos del animal y ofrecer un buen trabajo a su cliente.

 

   Esto es lo que ocurre con este pony que nos ha sido remitido por el veterinario. El animal, con infosura crónica antigua y grave, presenta unos cascos petrificados, debido a la mala irrigación de los mismos, producto de la infosura, y de las condiciones de sequedad extrema en un paddock arenoso en un verano madrileño.

 

 

 

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   Desde antiguo, el problema de los cascos petrificados se trataba, al herrar, recortando lo posible con la cuchilla y el mazo, aplicando la herradura al rojo vivo una y otra vez. El fuego, lejos de resecar los cascos como se piensa, atrae la humedad del interior del casco hacia la muralla y la palma, ablandando así el tejido corneo petrificado. Basándose en este efecto, algunos herradores incluyen en su equipo pequeños sopletes de gas con los que consiguen ablandar los cascos duros. A mas largo plazo, la aplicación de aceite de hígado de bacalao ablanda y suaviza los cascos muy duros. Incluso la industria moderna nos ofrece productos que aplicados unos minutos antes al casco, agreden químicamente a la sustancia cornea y la ablandan.

 

   El problema viene cuando se nos presenta de sorpresa un caballo con los cascos petrificados, tal como este pony. Al llegar a su finca, nos encontramos con un pony muy cojo e infosado, con los cascos muy largos y petrificados. La tenaza de corte no puede cortar la materia cornea y la pequeñez de sus remos impide sujetarlos con firmeza para poder actuar con la cuchilla y el martillo de nylon.

 

   A grandes males, grandes remedios, dice el refrán y en previsión de estos casos incluimos en nuestro equipo un disco Wopa de 23 dientes para la  amoladora eléctrica. Se trata de un disco especial para el corte de pezuñas de vacas, que va dotado de 23 dientes cortantes, que arrancan virutas de casco con mucha facilidad. Quienes han hecho podología de vacuno están familiarizados con este tipo de disco de corte, que facilita el trabajo de arreglo de pezuñas de vacas, cuando se sabe manejar con soltura.

 

   No sirve cualquier disco para cortar el tejido corneo. Los discos abrasivos empleados en madera y otros materiales no cortan el casco, sino que lo queman, produciendo mucho calor y molestas vibraciones. Los discos han de ir provistos de elementos de corte, a fin de que eliminen viruta y no pulvericen el casco.

 

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   El manejo de un disco de corte en los cascos de un animal, sea caballo o vaca, requiere una indudable habilidad manual y un perfecto conocimiento de la anatomía del casco. Bien utilizado, es una herramienta mas que nos puede sacar de un apuro como este, pero también puede ser muy peligroso para el herrador y para el caballo. Cuando sujetamos la mano del caballos entre nuestras rodillas estamos sujetos a que nos mueva y la maquina eléctrica puede salirse de nuestro control y provocar un accidente. Si no se aplica correctamente, es obvio que podemos provocar una grave avería en el casco del caballo.

 

   A pesar de la rapidez y eficiencia de este tipo de discos, no podemos recomendar su uso en la práctica diaria. El ganado vacuno esta sujeto en potros de contención y la amoladora se maneja con las dos manos. En caballos se hace difícil su manejo y tan solo debe de utilizarse en casos especiales como el que nos ocupa hoy.