Chocolate, un cuarto en cada mano.

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   Un crecimiento excesivo del casco debido a un intervalo demasiado largo entre herrajes, sumado a un incorrecto aplomado y  peor herrado, pueden dar origen a situaciones catastróficas para la salud y la funcionalidad del caballo. El crecimiento del casco puede compararse a la construcción de un edificio, en el que los obreros van añadiendo pisos. Si los cimientos y la estructura del edificio no están bien diseñados, el día menos pensado, las paredes no resisten el peso y se vienen abajo.

 

   Esto es lo que le ha ocurrido a este caballo de paseo llamado Chocolate. Los cascos han crecido hasta el punto de que cuando no pudieron soportar el peso del caballo se han colapsado. La pared dorsal se ha curvado hacia delante, en tanto que los talones se remeten bajo una herradura insuficiente. El estuche corneo se ha roto y se ha formado un cuarto de grandes proporciones

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   Sus propietarios nos refieren que el caballo ha venido cojeando intermitentemente de esta mano, aunque que en la actualidad no lo hace. El herrador, ha intentado controlar el cuarto con la aplicación de una herradura de barra recta, que aunque toscamente forjada y colocada, ha cumplido bastante bien con su misión, impidiendo que los dos talones se muevan independientemente entre si. En la tapa se observan puntos de fuego, inútiles en todo, pues la etiopatogenia de los cuartos se desarrolla en el rodete coronario y los puntos de fuego no tienen efecto alguno sobre la muralla

 

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   En esta vista posterior podemos observar el profundo desequilibrio mediolateral que padece el casco. La mitad medial aparece muy acampanada, en tanto que la pared lateral es vertical. El herrado ha desplazado aun mas el centro de presión hacia la muralla lateral, con lo que esta se ve sobrecargada. Los talones, cerrados sobre si mismos, ayudan a que el cuarto se haya producido y se agrave cada vez que el caballo pisa en el suelo.

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   A pesar del mal aspecto del cuarto de la mano derecha, el detonante que obligó a sus propietarios a buscar ayuda especializada, fue un nuevo cuarto que  apareció en la cara interna de su mano izquierda. El origen de este nuevo cuarto es idéntico al anterior. Un casco muy largo y mal aplomado hace que el estuche corneo se desplace hacia arriba, comprimiendo el cartílago alar del tejuelo contra el delicado tejido del rodete coronario, productor del casco. La herradura, que no da soporte al talón, se encarga del resto. El casco revienta y da origen a un cuarto que ,comenzando en el rodete coronario se ira agravando en longitud y en profundidad.

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   Tras valorar todas las circunstancias inherentes al caso, decidimos que lo primero que se debía de hacer en este caso era aplomar herrar correctamente al caballo. Los cuartos no le estaban doliendo, al menos de manera evidente, y no nos pareció oportuno ni prudente realizar tantas operaciones al mismo tiempo. El casco mantiene una enorme cantidad de materia córnea superflua, que debe de ser eliminada con urgencia. Esto significa un drástico cambio en los aplomos, que quizás el caballo no pudiera asumir si a la vez le abrimos los cuartos.

 

   Por tanto decidimos que iremos por partes. En esta primera visita, trataremos de eliminar la mayor cantidad posible de materia córnea superflua y daremos un apoyo lo mas equilibrado posible a los pies del caballo. En posteriores visitas, abordaremos el tema de los cuartos. Es muy probable, y así mantenemos la esperanza, que el correcto herraje sea suficiente para que el cuarto reciente de la mano izquierda se cure por completo. El cuarto de la mano derecha, mas viejo y complicado, quizás deba de ser desbridado y sus paredes sujetas con algún método de sujeción, pero esto ya se decidirá en su momento.

 

   En la fotografía vemos como el rebajado del casco se hace de acuerdo al gramil o escuadra de herrador. Este sencillo y a la vez eficaz instrumento, nos permite dejar los talones del caballo completamente perpendiculares al eje del remo, lo que quiere decir que el hueso tejuelo y la demás articulaciones, permanecerán equilibradas con respecto al mismo eje, sin sobrecargas laterales en ninguno de los huesos del dedo.

 

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   A pesar de haber rebajado el casco hasta el extremo de que la palma cede a la presión del dedo pulgar, el aspecto externo es el de un casco aun largo. Esto es debido en parte a que en las cuartas partes y talones, el estuche corneo se halla sobreelevado con respecto a las estructuras internas del pie. Un casco puede tener el estuche córneo alto y sin embargo sus estructuras internas, es decir, su pie, está muy bajo. Es un cuadro muy común en caballos españoles y sus cruces, que con unos talones exagerados, sin embargo su eje casco cuartilla puede estar roto hacia atrás.

 

   Aun con todo, el aspecto del casco, y sobre todo su funcionalidad ha mejorado mucho tras el profundo rebajado, Las extensiones se han raspado y es de esperar que a lo largo de sucesivos herrajes el casco adopte una forma mas correcta. En la fotografía podemos observar las irregularidades que se forman en la corona, debido a que la tapa se ha ido elevando, empujada por la presión y el peso.

 

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   Para dar apoyo a estos cascos tan maltratados, hemos elegido una simple herradura de huevo, que de un buen soporte al menudillo y a la región posterior del pie. El caballo permanecerá en descanso las próximas semanas y esto le da tiempo para que sus estructuras tendinosas y ligamentosas se adapten al nuevo aplomado. El casco situado por debajo del cuarto ha sido falseado por completo, lo que le da oportunidad de descender y colocarse en su sitio.

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   En esta vista posterior, podemos comprobar como el centro de presión se ha desplazado de nuevo hacia el centro del eje del casco. La herradura de huevo, amplia  y desplazada hacia atrás, ofrece un generoso apoyo a las estructuras del casco y del dedo. Nótese el falseo integral de todo el talón lateral. Nosotros, personalmente, consideramos que el falseo ha de ser integral desde el cuarto hacia atrás, sea cual sea la región en la que se halla ubicado el cuarto. Los falseos en forma de arco, son inútiles, pues no eliminan las fuerzas anómalas ni permiten que la muralla sobreelevada pueda descender.

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   Aspecto general de los pies del caballo. Los cascos de los miembros posteriores, presentan igualmente un grave desequilibrio y una longitud exagerada, debido al excesivo intervalo entre herrajes. Las coronas de ambos cascos presentan sobreelevaciones y deformaciones típicas. Se le herraron los pies con unas herraduras normales, a las que se le extendieron generosamente los callos hacia atrás, buscando proteger los menudillos y corvejones, estresados por la postura antiálgica que adopta el caballo.

    A pesar de todo, el aspecto y la funcionalidad del caballo han mejorado mucho. Un herraje adecuado en un plazo no superior a las seis u ocho semanas, le devolverá progresivamente la correcta conformación de sus pies. En el próximo herraje, ya tendremos mejores parámetros para decidir que se hace con sus cuartos.

 

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   Apenas ha transcurrido una semana, cuando este articulo aun estaba “en imprenta”, la dueña de Chocolate nos ha llamado para decirnos que el caballo cojeaba y sangraba por el cuarto de la mano izquierda. Las previsiones han sido demasiado optimistas y el cuarto no se va a curar de manera espontánea con tan solamente aplomar el caballo. Sin duda, el daño en las estructuras mas profundas de la muralla es mayor de lo que parecía a simple vista.

 

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   Y así nos hemos encontrado el casco cuando hemos vuelto a visitar al caballo. El cuarto se ve mas nítido y mas profundo. Quizás el talón haya descendido y cargado peso, originando una fractura mayor en la pared de la muralla.

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   Un detalle ampliado de la zona del cuarto. Una delgada línea con restos de sangre seca, nos indica la fractura de la tapa.

 

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   A continuación hemos rebajado el talón correspondiente al casco, desde una zona mas anterior a la prolongación del casco, para evitar presión en los bordes del mismo. Un primer repaso con la legra de anillo nos muestra que en realidad el cuarto era mucho mayor de lo que preveíamos. No se trata de un pequeño reventón en el rodete, sino que el cuarto ya estaba totalmente conformado.

 

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   Aspecto del cuarto una vez desbridado. Con la legra de anillo hemos ido liberando los bordes del mismo, a la vez que profundizamos hasta el nivel de las laminillas. Es fundamental liberar la zona superior del rodete, pero sin dañar las papilas que forman el casco.

 

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   Detalle ampliado de la resección. La zona rojiza corresponde al punto en que los bordes del casco pellizcaban el tejido vivo subyacente, provocando dolor y cojera. El casco, así reventado, se va desplazando hacia abajo con el crecimiento, cronificándose. Con el tiempo, este cuarto hubiese tomado la forma del otro cuarto de la mano derecha.

 

   El casco se inmovilizó con una venda de resina Vetcast. Si todo va bien, en un plazo de siete u ocho semanas procederemos a levantarle la venda y reconstruir con resina Equilox la zona resecada.

 

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Ocho semanas después hemos levantado el vendaje acrilico y comprobamos con satisfacción que el casco crece unido.Sucesivos herrajes irán permitiendo que los talones desciendan y el casco recobre poco a poco una forma mas funcional.

 

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Un detalle de la región de la corona que produce casco integro.El cuarto fue reconstruido con resina Equilox y se  herró al caballo con herraduras de barra recta en las manos.

 

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Ocho semanas despues,el casco presenta el siguiente aspecto.

 

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