Clavo halladizo y herradura con placa de hospital.

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   Como sabemos, el herraje no actúa únicamente preservando el casco del desgaste originado por la abrasión del suelo, sino que ejerce una influencia fundamental en la mecánica y el movimiento del caballo. Además, se han venido utilizando los beneficios de un herraje científico para ayudar en la recuperación de las mas diversas dolencias y enfermedades del casco.

 

   Presentamos  el caso de un semental lusitano, que tuvo la desgracia de padecer una profunda infección en el ápice de la ranilla de uno de sus pies. La supuración se mantuvo durante varias semanas, durante las cuales se le administraron fuertes medicamentos. El veterinario desbridó el agujero de entrada de la infección para mantener el drenaje y se mantuvo el pie vendado.

 

 

 

   A día de hoy, la infección parece haber remitido, pero el caballo aun cojea. Ha llegado el momento de colocarle un herraje adecuado, que permita la funcionalidad del casco y a la vez permita realizarle las curas pertinentes. Para esto, se le coloca una herradura con placa de hospital, que no es mas que una tapa que se puede quitar fácilmente y que preserva la limpieza del interior del casco.

 

   En la fotografía de portada podemos observar una zona enrojecida en el ápice de la ranilla. No es mas ni menos que el tejido que cubre el hueso tejuelo, que asoma al exterior cuando presionamos con nuestros dedos la palma o la ranilla. Esto quiere decir que cuando el animal pisa y carga peso sobre este casco, la palma, debilitada por  la legra del veterinario, es incapaz de dar ningún tipo de apoyo al hueso, que desciende y causa dolor y cojera. Se necesita por tanto dar un apoyo caudal al casco para evitar esta especie de “infosura mecánica”.Por otra parte, las inserciones del tendón flexor profundo pueden estar debilitadas debido a la profunda infección que ha sufrido el casco, así que se hace preciso relajar la tensión del mismo para facilitar la curación de las secuelas.

 

   Además, se hace preciso mantener la zona con un acceso fácil para poder curar la herida, manteniendo un apósito compresivo contra la misma, para evitar el tejido de granulación y favorecer una correcta cronificación de la misma

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   Hemos fabricado una herradura a la que se le  han practicado cuatro agujeros de 8 mm de diámetro, roscados para poder insertar en ellos ramplones atornillables. Le hemos fijado una plantilla de plástico compensada en la región posterior y le hemos abierto una ventana que permite las curas. La plantilla, mas gruesa por detrás, eleva el casco ligeramente, relajando la tensión del tendón flexor profundo. Además, tiene la misión de mantener en su sitio una almohadilla de soporte de impresión dental, que da apoyo a toda la región del casco situada por detrás del centro de presión del mismo, y que evita el descenso del tejuelo. Entre las ramas de la herradura, a fin de que no entre suciedad, hemos colocado un trozo de plástico, sujeto con remaches de cobre.

 

 

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   La placa de hospital es básicamente una tapa hecha de chapa de hierro, aluminio o plástico, que fijada con tornillos a la herradura, permite de una manera sencilla y eficaz el acceso a la palma así como una buena estanqueidad. Cuando no es necesaria, la herradura permanece como un herraje normal. En este caso, hemos recortado la tapa de una chapa de hierro, que hemos sujetado con cuatro ramplones atornillables.

 

 

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   Se coloca la almohadilla de impresión dental y se clava la herradura normalmente. El material de impresión, de color rosado, penetra en los dos agujeros cónicos que hemos hecho en la plantilla de plástico, lo que hace que se mantenga en su sitio. Con los dedos, afirmamos bien el material contra los talones y los bulbos del casco, para que contribuyan en el apoyo.

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   Este es el aspecto que presenta el casco por debajo, una vez atornillada la placa de hospital El hueco de la palma se ha llenado con gasas empapadas en Betadine y azúcar. Con esto se consigue una buena cicatrización y una buena asepsia. La placa de hospital comprime ligeramente las gasas contra la palma, lo que evita que la herida forme tejido de granulación en exceso.

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   El pie queda levantado por el efecto de la tapa plástica compensada y el grueso de los ramplones. Este herraje permite que el caballo pueda moverse libremente en un pequeño paddock con comodidad. A medida que pasan los días, se le irá moviendo cada vez mas, para evitar que los tendones flexores se contraigan debido al relajamiento al que han sido sometidos. Este es un herraje provisional y ortopédico, que no se debe de mantener mas allá de quince o veinte días, lo necesario para que la herida de la palma cornifique y las posibles lesiones en la inserción del tendón profundo se recuperen. En cuanto las condiciones lo permitan, se debe de eliminar la plantilla plástica y la tapa de hospital.

 

 

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   Vista posterior de los pies. La almohadilla de impresión dental, permite reclutar a los talones y a los bulbos para soportar peso en momentos puntuales. Al pie derecho, se le ha colocado una plantilla normal con silicona para aportarle confort. Debido al largo tiempo que el caballo ha estado cojo, los bulbos del mismo y su menudillo están inflamados y estresados.

 

   A menudo, los veterinarios y propietarios, desconocen la importancia del herraje en los primeros estadios de las enfermedades de los pies o en la curación de las heridas del entorno del casco El caballo, después de herrarle, se movía con comodidad y sin molestias. Este herraje, le ha llegado a este caballo con dos meses de retraso, durante los cuales, el caballo ha estado en riesgo de:

 

     -Arrancamiento de la inserción del tendón flexor profundo debido a la osteolisis provocada por la infección.

 

     -Infosura del casco afectado provocada por la desestabilización del casco.

 

     – Infosura del pie derecho, debida al recargamiento a que ha sido sometido durante la convalecencia.

 

     -Deformación del casco derecho por la misma causa.

 

     -Atrofia del casco izquierdo, así como de sus estructuras internas, debido al prolongada falta de apoyo y funcionalidad del mismo.

 

     -Atrofia de los grupos musculares comprometidos en el apoyo del remo enfermo.

 

     -Pérdida de entrenamiento y funcionalidad del caballo durante los días de convalecencia y de recuperación.

 

   No vamos a decir que el herraje sea capaz de curar las infecciones, ni de minusvalorar el tratamiento veterinario, pero no es menos cierto de que el herraje le hubiera podido dar al caballo muchas oportunidades de recuperarse antes. Y esta ganancia de tiempo, supone exención de muchos riesgos que se han de tener en cuenta a su debido tiempo. De nada sirven lamentaciones cuando el caballo se ha infosado por no tener la mano o pata sana con un buen soporte palmar.