Control de un cuarto mediante resina y fibra

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   Algunos cuartos, a pesar de su aparatosidad, pueden no ocasionar molestia aparente para el caballo. El dolor ocasionado por un cuarto en un casco proviene principalmente de dos fuentes, a saber, que el cuarto ha supuesto una puerta de entrada a una infección externa o que los bordes del cuarto pellizquen el tejido vivo subyacente, en su movimiento de apertura y cierre con cada paso que da el animal.

 

   Aunque la mayor parte de los cuartos responden bien al desbridamiento, hay ocasiones en que la cirugía no es factible. En algunos casos, el dueño no está dispuesto a afrontar los gastos ocasionados por una cirugía, y en otras, el temor a ocasionar una cojera donde hasta entonces no parecía haber mayor problema.

 

   Este es el caso que nos ocupa hoy. El caballo presenta un gran cuarto en la cara medial del casco que le llega desde la corona hasta casi el borde solar. No presenta cojera aparente ni muestras de dolor, por lo que su propietario se muestra renuente a la cirugía. El casco, muy largo y deformado por una infosura crónica antigua, conserva los bordes del cuarto unidos por su base. El problema puede precipitarse al recortar todo el casco sobrante.

 

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   Efectivamente, una vez recortado, herrado y aplomado correctamente el casco, vemos que la cantidad de muralla sana que queda por debajo del cuarto, ha disminuido, al punto de que no creemos que pueda mantener unidos por mucho tiempo los bordes del cuarto. Es probable que esta pequeña banda de muralla sana se colapse bajo las mismas presiones que dieron origen al cuarto, y toda la muralla que queda por detrás del cuarto se mueva independientemente del resto del casco, ocasionando el pellizcamiento del tejido vivo. Informado el propietario sobre la posible evolución del mismo y ante la negativa a realizar una resección total del cuarto, procederemos a mantenerlo bajo control.

 

   Desde los comienzos de la Herrado como Arte y como Ciencia, se han ideado múltiples métodos para mantener fijos los bordes de los cuartos.(Ver articulo control mediante herraje) Muchos de ellos se basan en la fijación mecánica bien cosiendo los bordes con clavos o alambres, o bien atornillando chapas con tirafondos.(Ver articulo laña). El éxito de estos métodos es relativo y depende en mucho de la calidad de la materia cornea. Cada movimiento del casco origina tensiones en el mismo, tensiones muy fuertes que debilitan la acción de estos mecanismos. No ha sido hasta la moderna  introducción de las resinas acrílicas cuando se han conseguido buenos resultados, al adaptarse estos materiales a las tensiones producidas en el casco.

 

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   Así pues, hemos procedido a inmovilizar las dos mitades del casco con resina acrílica Equilox y tela de poliéster. Para ello hemos escofinado primero y lijado después la pared medial del casco, a fin de conseguir una base de casco sólido y firme. A continuación rellenamos el hueco del cuarto, previamente limpio y desengrasado con resina acrílica y colocamos sobre la pared del casco, haciendo puente sobre el cuarto, un trozo de tela de poliéster empapada en Equilox. En pocos minutos estará completamente fraguado.

 

   Es muy interesante, a  nuestro juicio, que la fijación de las dos mitades del casco no se limite únicamente a un parche lateral, sino que ha de fijar también el borde solar. Si falseamos la zona correspondiente al cuarto (floating) y permitimos que la resina rellene este espacio, conseguimos una mayor resistencia de la misma, al contar con una sujeción mecánica extra y no quedar supeditada únicamente a su poder adherente. Por otra parte, el casco al desplazarse sobre la herradura en los movimientos de apertura y cierre de los talones, lo hace de manera progresiva, interesando al todo el casco, tal y como si estuviese sano. En caso contrario, es decir, si es el casco el que descansa directamente sobre la herradura, puede ocurrir y de hecho ocurre muchas veces, que solamente es la porción posterior al cuarto la que se desliza sobre la rama de la herradura, ocasionando tensiones que rompen la adherencia de la resina a la pared del casco.

 

   Esta fijación con resina por el borde plantar se puede conseguir reconstruyendo el falseo del casco con Equilox antes de clavar la herradura o bien, si somos generosos con el Equilox , una vez clavada. Si vamos a poner la resina una vez clavada la herradura, es conveniente la precaución de manchar la cara superior de la herradura con cualquier grasa, a fin de evitar que la resina se adhiera a la herradura.

 

   Ya ha fraguado convenientemente la primera capa de Equilox con tela de poliéster. A continuación escofinamos ligeramente la superficie, a fin de obtener una base rugosa y colocamos otra capa de fibra Equimesh  que ocupe prácticamente la mitad del casco. La fibra Equimesh es mas fina que la tela de fibra de vidrio y permite que en los bordes del parche, donde la capa de fibra y resina es delgada, se mantenga bien pegada.

 

   Sobre la fibra de vidrio Equimesh no es necesario ni conveniente colocar demasiada resina acrílica, pues su única misión es mantener los bordes del parche integro. La verdadera fijación la hace la tela de poliéster y la primera capa de resina.

 

   El caballo queda así, útil para todo tipo de servicio, con un pronóstico incierto. Dependiendo de numerosos factores, algunos intrínsecos al caballo y al herraje, y otros externos, puede suceder que el cuarto se cierre solo (difícil), que se mantenga sin cojear mas o menos tiempo (factible), o que cualquier día se abra el cuarto y se produzca una cojera grave (probable o muy probable)