Convertir una herradura de mano en herradura de pie

 

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  En un articulo anterior habíamos descrito la manera de convertir una herradura comercial de pie en una herradura de mano con dos pestañas. La acción inversa, es decir, convertir una herradura de mano en una herradura de pie es un poco mas complicado, debido a que la colocación de las pestañas no es la misma.

 

En este artículo describiremos como se transforma una herradura de mano en una herradura de pie. Las herraduras de pie, se clasifican por su forma, en herraduras de pata de cabra o hechizas y herraduras de caza estilo inglés.

 

  Aunque en los últimos tiempos la herradura de caza estilo ingles se ha impuesto a las tradicionales herraduras hechizas, no por ello estas ultimas han perdido toda su utilidad. La herradura de pie llamada hechiza o de pata de cabra se caracteriza por su lumbre mas o menos puntiaguda, copiando fielmente el contorno del casco de pie del caballo, en tanto que la herradura de caza tiene las lumbres truncadas o retrasadas. Este truncamiento imposibilita la pestaña en las lumbres, al igual que su homóloga de mano, siendo sustituida por las pestañas laterales.

 

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  Para transformar herraduras de mano en herraduras de pie, debemos de tener en cuenta que la herradura de pie siempre es mas pequeña que la de mano de igual número, por lo que siempre escogeremos una herradura de mano una talla mas pequeña que la que queremos conseguir de pie. Para este ejercicio hemos elegido una herradura ranurada cóncava de la talla 2×0 para conseguir una herradura de pata de cabra de la talla 0.

 

  Una vez calentada la herradura, sin que llegue a tomar más que un ligero anaranjado, la llevamos sobre el cuerno cuadrado del yunque. La forma de la herradura de pie difiere principalmente de la de mano en que las lumbres son mas estrechas y la región de los hombros y las cuartas partes son mas rectas. Por tanto, apoyaremos la herradura sobre la primera clavera y procedemos a enderezar la región de los hombros y las cuarta partes. Los golpes han de ser suaves y sentados, solapándose entre si, a fin de que no se estropeen las claveras y el ranurado.

 

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  Personalmente considero importante para los novicios en la forja de herraduras o herradores poco familiarizados con la fragua, que no se caliente demasiado el hierro. Las características químicas de los hierros con que se hacen las herraduras comerciales le confieren una maleabilidad excelente incluso en frio. Una herradura bien caliente, de un naranja intenso o incluso blanco, es susceptible de deformarse irremediablemente por un martillazo a destiempo. Dejemos las exhibiciones de forja para los maestros forjadores y trabajemos nuestras herraduras con cautela, siendo preferible perder un poco mas de tiempo que perder una herradura comercial.

 

  Es muy importante sujetar bien la herradura para que no pierda el apoyo sobre la primera clavera, pues su tendencia natural es a resbalar hacia la segunda clavera. Esto ocasionaría que se nos queden las lumbres muy anchas, al estilo de la herradura de mano. No debemos de olvidar que buscamos una herradura puntiaguda ¡!

 

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La herradura ya va tomando una forma parecida a la de pie. Las ramas, mas rectas que la herradura de mano, experimentan un giro brusco en la región de las cuarta partes, el punto mas ancho del casco.

 

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Redondeamos bien la zona de las lumbres y aprovechamos para darle a la pestaña la inclinación deseada. La pestaña en la herradura de pie, es mas inclinada que en la de mano, para adaptarse a la angulación mas baja del casco de pie. Asimismo, es importante que la pestaña se incline desde su base y no como cuando se hierra en frio, que se observan pestañas que se inclinan solamente en la punta de la misma. Para conseguir una inclinación uniforme se debe de golpear la pestaña en su base.

 

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  Rebatimos la herradura por su cara superior, para que la cara inferior se adapte a la superficie plana del yunque y nos quede bien uniforme. Se deben de dar los golpes de martillo de manera que se solapen unos sobre otros, para no deformar los cantos del ranurado.

 

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  Cerramos la herradura y le damos a las cuartas partes la incurvacion conveniente. La herradura de pie, al igual que la de mano tiene un poquito mas larga y redondeada la rama exterior, todo cuanto que la interna es mas corta y mas recta.

 

 

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  Vista por su cara superior, las contraestampas tienen que aparecer bien definidas, señal de que hemos trabajado el hierro con prudencia y no se han deformado las claveras. La pestaña de las lumbres aparece en medio de estas, inclinada hacia atrás.

 

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  Para conseguir una herradura de caza estilo inglés, partimos esta vez de una herradura plana. La pestaña de las lumbres de la herradura de mano, se puede eliminar o se la puede rebatir contra la cara superior de la misma.

 

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  Al igual que en el ejemplo anterior, llevamos la herradura al cuerno cuadrado del yunque, pero apoyando entre la primera y la segunda clavera, a fin de obtener unas lumbres mas anchas que en la herradura de pata de cabra.

 

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  Para cerrar la herradura, en lugar de golpear en el centro de la misma, lo que haría que se cerrase por el centro, estrechando las lumbres, o haremos golpeando alternativamente en los hombros. Así conseguimos que la herradura se cierre sobre los hombros y conserve la anchura de las lumbres.

 

 

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  Ya tenemos formada la herradura de pie. Nótese que es mas ancha de lumbres que la herradura anterior. Esto nos permite que la herradura quede retrasada con respecto a las lumbres del casco, facilitando el breakover del pie y minimizando los efectos de los posibles alcances.

 

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  Debido a la posición retrasada con respecto a las lumbres, la herradura de caza estilo ingles no lleva pestaña en las lumbres, sino dos pestañas laterales en los hombros. Si las pestañas quedan en una posición posterior, corre peligro de que compriman al casco. Por eso no podemos aprovechar las herraduras de mano con dos pestañas para hacer herraduras de pie, porque debido a la mayor anchura de las lumbres, las pestañas quedarían en una posición muy trasera.

 

  Vamos a marcar con el Bob punch o punzón de marcar pestañas la posición donde sacaremos las pestañas. El Bob punch es un puntero de sección ovalada, que desplaza una porción de hierro hacia fuera, dejando en su lugar la huella vaciada del mismo. A partir de ese hierro desplazado hacia fuera sacaremos la pestaña lateral.

 

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  Las pestañas se pueden extraer con diferentes técnicas. Una de las mas usuales y sencillas es con la bola redonda de un martillo de bola.

 

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  Aunque yo prefiero hacerla en el nido del yunque y el con martillo de forja.

 

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  Y aquí podemos ver el aspecto de la herradura prácticamente terminada. Solamente falta rematarle los callos, que ha sido el tema de un articulo anterior. Nótese el vacío que muestra en los hombros, que es de donde hemos extraído el material para las pestañas. Nótese también como desde esta posición, las pestañas no comprimen el casco ni dificultan en absoluto el natural movimiento de apertura y cierre de los talones.

 

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  Desde esta vista lateral, se observan bien las pestañas. Las pestañas han de ir situadas lo mas cerca del borde posible, a fin de que no agredan a la pared del casco. Además, es de vital importancia que no ejerzan nunca presión activa sobre el casco, sino que ha de ser el casco quien, al pisar, ejerza presión o se apoye sobre las pestañas. La mala costumbre de apretar las pestañas contra el casco a martillazos es nefasta para la salud del mismo.

 

  Es conveniente que los herradores se practiquen asiduamente en la conversión de herraduras y la extracción de pestañas. La forja es la esencia del herraje y la fabricación de herraduras es parte fundamental de nuestro trabajo.