Convertir una herradura de pie en herradura de mano

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   Uno de los ejercicios básicos en el aprendizaje del oficio de herrador es convertir una herradura de mano en una herradura de pie o viceversa.Con este ejercicio, los aprendices cogen soltura con las herramientas, el yunque y la fragua. Por otra parte, los esquemas mentales acerca de las formas de la herradura se memorizan mas fácilmente que si se tiene que hacer la herradura a partir de una pletina de hierro lisa.

     Para el herrador experimentado, este ejercicio se convierte en algo rutinario, del que se sirve para solucionar la carencia de un determinado tipo de herradura. Suele suceder que nos falta una talla o que se nos han acabado las herraduras de dos pestañas. En este caso, es fácil convertir herraduras de pie en herraduras de mano o viceversa.

 

   En el caso que hoy nos ocupa, describiremos la forja de una herradura de mano con dos pestañas a partir de una herradura de pie. Antes que nada, debemos de considerar algunos aspectos acerca del tamaño final y de la colocación de las pestañas. Si tomamos una herradura de  pie del numero 1, vg, y la transformamos en una herradura de mano con medios mecánicos, es decir, sin golpearla, no obtendremos una herradura  de mano con dos pestañas de numero 1.El resultado seria el siguiente:

    -Una herradura de mano del número O, pues la mayoría de las fábricas cortan las pletinas para herraduras de pie un centímetro menos que para las herraduras de mano.

  -Las pestañas quedarían demasiado delanteras, pues la distancia entre las pestañas de la herradura de pie es menor que la distancia entre las herraduras de mano.

   Así pues debemos de estirar levemente las lumbres de la herradura para compensar esta diferencia de longitud y conseguir que las pestañas laterales en la nueva herradura de mano, estén en la posición adecuada, es decir, los hombros del casco.

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   Colocamos la herradura en el cuerno redondo del yunque y golpeamos suavemente en el centro de las lumbres, buscando que las ramas se separen entre si. Es muy importante y básico en el ejercicio de la forja del hierro que la mente vaya siempre por delante de la mano, es decir, que cada golpe que se da en el hierro caliente, sea producto de haber pensado antes “Voy a dar un golpe ahí, para conseguir esto o lo otro”.Jamás se debe de dar un golpe sin una misión especifica, pues el martillazo al hierro no tiene vuelta atrás.

   Los martillazos siempre se dan con suavidad y solapándolos entre sí, buscando que la cabeza del martillo repita sobre el martillazo anterior. En la fotografía se puede ver como el mango del martillo esta cogido por su parte media y es dirigido mediante el dedo pulgar. La longitud del mango del martillo ha de ser la misma que hay desde nuestro codo hasta la punta de nuestros dedos. Esta medida equilibra el martillo y descansa los músculos del brazo.

 

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   Hemos abierto la herradura y estirado levemente las lumbres. Es preferible que la herradura no esté muy caliente, a no ser que seamos expertos forjadores. El martillazo mal dirigido o a destiempo en una herradura muy caliente, siempre tiene peores consecuencias que si la herradura esta a una temperatura menor. Para modificar una herradura mecánica comercial se puede trabajar con el hierro de color cereza. Este color corresponde a una temperatura en la que el material se deja doblar sin que se produzcan deformaciones importantes.

 

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   Golpeando las ramas de la herradura en el cuerno redondo de la bigornia redondeamos las mismas de acuerdo a la forma de la herradura de mano. Si la herradura de pie tenia izquierda y derecha, nuestra herradura de mano también conservará la misma diferencia de longitud entre sus ramas. Al terminar, la rama externa es ligeramente mas larga y redondeada que la interna, la cual permanece mas corta y recta.

 

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   Con la herradura casi fría, cerramos sus ramas hasta el punto deseado. Para que la herradura se cierre sobre el centro de las lumbres, es muy importante que se apoye sobre el yunque en mismo punto en el que golpea la rama contraria. De no golpear y apoyar en puntos simétricos, la herradura se deformara sobre uno de los hombros

 

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   Calentamos de nuevo la herradura y, siempre sobre el cuerno redondo, repasamos sus bordes con un suave golpeteo. Las lumbres se estiran cada vez que las golpeamos sobre el cuerno redondo y las ramas ganan en longitud. Es algo que debemos de tener en cuenta cada vez que forjamos el hierro. Por eso se suele decir que el herrero debe de cortar corto, el sastre largo, y el carpintero, a la medida justa.

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   El golpeteo por el canto de la herradura, la hace mas gruesa y estrecha, por lo que es conveniente darle un rebate por su cara inferior, a fin de que recupere el ancho debido. En esta foto ya podemos apreciar como la herradura ha adquirido la típica forma semicircular de la herradura de mano. 

 

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   Una vez rebatida por su cara inferior, repasamos la cara superior, la que contactará con el casco, a fin de dejarla completamente lisa y uniforme. El martillo irá un poco inclinado hacia adentro, a fin de que el borde interno de la herradura quede ligeramente mas bajo que el externo e impida que la herradura siente sobre la palma.

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   Tras calentar de nuevo la herradura trabajamos los talones, a fin de darles la forma adecuada para que no contacten con la ranilla y puedan magullarla. Para esto,apoyamos la cara interna del candado en la mesa del yunque y golpeamos con la cara redonda del martillo. El callo así trabajado, queda recto por su borde interno y da la apariencia de estar vuelto hacia fuera. La herradura no contactará con el bulbo ni con la ranilla.

 

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   Por ultimo, forjamos un rolling en las lumbres, golpeando la herradura por su borde externo. En este caso, al tratarse de una herradura ranurada cóncava, achaflanamos solamente el perfil externo, con lo que conseguimos tres puntos muy interesantes:

   -Creamos un rolling que favorece enormemente la salida o breakover del pie.

   -Desplazamos el punto de apoyo hacia el perfil interno, con lo que conseguimos un beneficioso efecto NBS en nuestra herradura de mano.

   -Aumentamos la superficie de la cara superior de la herradura, que se había visto estrechada por mor de sacarle mas longitud a las lumbres. Así, la cara superior de la herradura mantiene la misma anchura que la herradura original

 

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   Y ya podemos ver nuestra herradura  terminada. Necesitábamos una herradura de mano con dos pestañas y un buen rolling  para este caballo y no  disponíamos de ella en el preciso momento. Con poco trabajo y un poco de forja, podemos ofrecer al cliente un herraje de calidad y personalizado de acuerdo a las necesidades de su caballo.

 

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   Ya solo falta pincharla con un punzón por una de sus claveras y probarla en el caballo. Las posibles modificaciones que haya que practicarle para adaptarla al casco del caballo, se harán exactamente igual que si hubiese sido una herradura sacada de la caja de cartón.