Cuarto provocado por mal herraje

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  Presentamos el caso de un caballo al que se le ha producido un cuarto en su mano derecha, como consecuencia de un herraje francamente deplorable. Como podemos ver en la fotografía, la herradura apenas daba soporte a la región posterior del casco, lo que provocó el colapso de los talones y el consiguiente reventón del rodete coronario. El resultado, un doloroso cuarto en el talón, que hacia cojear al caballo de manera evidente.

   Los herrajes industriales y realizados con prisas, suelen devenir en patologías de la mas diversa especie y gravedad. Algunos de los efectos de los malos herrajes o aplomados incorrectos, se manifiestan a medio o largo plazo. Sin embargo, algunos caballos de cascos delicados, no toleran en absoluto  las prisas en su herrado, y exigen una atención mas especializada.

 

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   Visto el casco por su cara palmar, podemos observar como no solamente la herradura no proporciona el suficiente soporte al menudillo y  a la zona posterior del casco, sino que los talones de la misma están doblados hacia arriba. 

    La antigua costumbre de redoblar los talones contra los pulpejos del casco, ha quedado obsoleta, pues se ha revelado como una costumbre nefasta para la salud y la integridad del casco. El talón, apoyado en una superficie en forma de plano inclinado, tiene tendencia a remeterse y tornarse huidizo, ejerciendo una fuerza de palanca capaz de romper el estuche córneo a la altura del rodete. El cuarto esta servido.

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   Este caballo, además presentaba los talones a diferente altura. Una vez aplomado correctamente, le hemos colocado una herradura de barra con plantilla semirrígida y apoyo en una almohadilla plantar. La herradura de barra y la plantilla, aumentan significativamente la superficie de apoyo del casco, a la para que otorgan al menudillo un soporte suficiente que permita al caballo “levantarse sobre sus pies”. 

   El cuarto fue resecado convenientemente. Los bordes del mismo, al moverse independientemente uno del otro, pellizcan al tejido vivo, provocando dolor y supuración. Con una legra de anillo bien afilada, se deben de eliminar estos bordes, actuando con mucho tacto en la zona del rodete coronario, para evitar dañar las papilas encargadas de regenerar un nuevo casco unido.

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   Vista mas posterior del mismo casco. El talón cuarteado, fue rebajado antes de clavar la herradura en una medida aproximada de cuatro o cinco milímetros. Sin embargo, al cargar peso el animal, el talón desciende buscando la plantilla y la herradura, haciendo desaparecer el falseo. Esto no significa sino que ese talón estaba sobreelevado debido a las presiones anómalas que sufría. Recordemos que el talón afectado estaba medio centímetro mas alto que el homologo. Para que el rodete coronario pueda cicatrizar y regenerar el casco nuevo, es indispensable que las dos mitades recuperen su posición original.

    Como colofón y al igual que en el resto de los cuartos tratados, se colocó un drenaje en el cuarto, se protegieron los bulbos de los talones con algodón y se vendó el casco con una venda de resina Vetcast, que inmoviliza por completo al casco.En un plazo de siete u ocho semanas, renovaremos el herraje. Este es un buen ejemplo de porqué se debe de exigir para nuestro caballo un buen herraje, personalizado y de acuerdo a los mas sólidos principios científicos. Lo contrario, suele traducirse en un caballo cojo, varios meses sin montar y un importante gasto económico.

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   Varias semanas después,el casco ha vuelto a crecer unido.Se reconstruyó el cuarto con resina Equilox y fibra de vidrio.

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Seis meses después,el cuarto ha desaparecido por el borde solar y el casco se presenta totalmente integro y sano.