Cuarto sangrante y sindrome navicular

 

 

   Hace unos meses iniciamos el tratamiento de un caballo aquejado de cojera crónica, que se había visto agravada con la aparición de un grave cuarto sangrante. Para desesperación de su propietaria el caballo no solamente no mejoraba a pesar de varios herrajes correctivos de la mas diversa índole, sino que no se le ofrecía mas alternativa que el retirar definitivamente a un caballo aun joven y con un grado alto de doma. Como la idea no parecía muy aconsejable, determinó buscar una segunda opinión y de este modo fue como un buen día nos encontramos en el correo de farriergabino.com unas fotos y una carta en la que nos expresaba su negativa a tirar la toalla tan pronto.

 

   Así que allá que nos fuimos a visitar el caballo, en principio con el solo objetivo de realizar una somera valoración de sus problemas, para decidir si el casco era tratable y, en caso de serlo, explicar a la propietaria todos los posibles pasos a seguir, tratamientos posibles y costes de los mismos, tanto en dinero como en esfuerzo personal. La mayoría de los veterinarios con los que suelo trabajar, así como yo, consideramos que el tratamiento rehabilitador por parte del propietario es parte fundamental e indispensable, sin la cual la mayoría de los tratamientos acaban en un sonoro fracaso.

 

   Tal y como podemos ver en la foto de portada, el caballo presentaba un grave cuarto sangrante que le hacia cojear ostensiblemente de la mano derecha. Aunque su mayor dolor proviene de la mano derecha, también era notoria la cojera en la mano izquierda, y sus movimientos correspondían a un caballo que llevaba demasiado tiempo aguantando dolores crónicos.

 

 

   Este es el herraje que llevaba el caballo. Desconozco las razones que condujeron al herrador a colocar este tipo de herraje, pero no podemos compartir de ningún modo los conceptos empleados. Una taloneta plástica levanta unos talones de por si largos, mientras deja una herradura de huevo larga cuyas ramas no hacen sino una palanca continua sobre esos mismos talones. El resultado no es sino la aparición del cuarto o su agravamiento. Pocas veces se observa un cuarto sangrar tan profusamente a no ser que haya una causa muy activa que provoque un grave colapso y pellizco en el fondo del mismo. Prueba de ello es que el caballo, dentro de la cojera, se mostraba mas cómodo al quitarle las herraduras.

 

 

   He aquí el aspecto de las manos del caballo. La forma general de las mismas se corresponde a una gestión inadecuada e incorrecta de las manos de un caballo español ligeramente estevado y con los talones cerrándose sobre si mismos.

 

   Este caballo fue diagnosticado de una serie de patologías todas ellas englobadas en lo que se conocía hasta hace poco tiempo como "Síndrome de navicular",con el apoyo de radiografías de baja calidad. El tratamiento hasta la fecha consistió en herrajes como el presente y administración de antiinflamatorios. No se contempló ninguna otra posibilidad de mejorar el diagnostico con pruebas complementarias o tratamientos de rehabilitación.

 

   Con todos los datos disponibles, propusimos a la propietaria el siguiente plan de acción. Como en principio la mayor fuente de dolor del caballo era el cuarto, trataremos a éste en primer lugar, pues en tanto el cuarto estuviese activo y abierto, las lesiones o patologías que pudiera presentar estaban enmascaradas y eran intratables por tanto. Y es que como siempre repetimos, un correcto diagnostico es el primer paso para una feliz recuperación. Por tanto, el conseguir que el cuarto se cerrase, era la opción mas importante y urgente. Una vez cerrado el cuarto, el caballo pasaba a disposición de un veterinario especialista para establecer un diagnostico certero y un tratamiento eficaz al resto de sus patologías.

 

   No obstante, el tratamiento del cuarto no era en modo alguno incompatible con un herraje que fuese susceptible de aliviar las demás patologías diagnosticadas. Este fue el plan de acción propuesto."Vamos a herrar con una herradura rock and roll de aluminio y material de impresión dental para tratar al cuarto y que no le va a venir mal para cualquier otra cosa que tenga dentro. Cuando se cierre el cuarto, se le harán radiografías digitales de buena calidad para ver exactamente que es lo que tiene y a partir de ahí es  el veterinario quien decide que se hace y que herraje definitivo le colocamos."

 

 

   Y así lo hicimos. En principio recortamos y aplomamos las manos, practicando un importante falseo en los talones laterales. Dejamos al caballo descalzo de las manos mientras herramos los pies, durante casi una hora mas o menos. Transcurrido este tiempo, el falseo ha sido reabsorbido por completo al descender el talón afectado, prueba evidente de que antes se encontraba sobreelevado y sujeto arriba por el herraje.

 

   Volvemos a falsear todo lo que pudimos y colocamos la herradura rock and roll con material de impresión dental. El material rellena el segundo falseo y permite que siga descendiendo al ser mucho mas blando que el tejido córneo. Ya el casco presenta otra conformación mas funcional.

 

   Curiosamente, al dejar el pie en el suelo, el cuarto comienza a sangrar espontáneamente. El fondo del cuarto se halla invadido por tejido de granulación y el reacomodo de sus bordes produce un pellizco que hace sangrar al cuarto. Como hemos comentado en otros artículos, este pellizco crónico es el causante muchas veces de la irritación de las laminillas subyacentes y que se convierten en un queratoma. Por tanto es conveniente desbridar en lo posible los bordes del cuarto para evitar ese pellizco.

 

   Colocamos un apósito de gasas con betadine sobre el cuarto, que se renovará cada pocos días y recomendamos que tras unos días de reposo se mueva al caballo al paso y de la mano, para evitar confinarlo en una cuadra y que no pueda hacerse daño en alguna alegria. Y paciencia, que es lo mas fácil de recomendar y lo mas difícil de conseguir para los propietarios.

 

 

    Cuatro semanas después, la propietaria nos envía esta fotografía del casco del caballo. El fondo del cuarto todavía presenta tejido de granulación ,aunque en proceso de secarse. En la corona ya hay indicios razonables para pensar que el cuarto se está cerrando y el nuevo casco crece integro. Durante estas cuatro ultimas semanas el caballo no se muestra tan dolorido y se inicia un cambio de comportamiento, mostrándose mas activo y alegre, sin el abatimiento que mostraba cuando se desarrolló el cuarto.

 

 

   Un mes mas tarde, volvemos a herrar al caballo. Durante este segundo mes, el caballo ha dejado de cojear al paso y tan solo al trote demuestra molestias. Y sobre todo, ha cambiado por completo de actitud, según nos refiere la propietaria. Ahora vuelve a ser el caballo alegre y el semental que llama a las yeguas.

 

   El casco le ha crecido bastante y se observa el rápido descenso de la corona, al extremo de que llega a formar pliegue en los primeros centímetros de casco. El nuevo casco crece integro y unido, bajo una corona con una línea mucho mas natural y funcional.

 

 

   Herramos al caballo aprovechando las mismas herraduras, que no han sufrido desgaste, a la vez que continuamos con el material de impresión dental y el falseo de todo el talón afectado por el cuarto. El fondo del mismo ya se ha secado y presenta muy buen aspecto y puede concluirse que está recuperado por completo.

 

   Decidimos esperar al siguiente ciclo de herraje para realizar las radiografías y las pruebas veterinarias. Entretanto, se continuará con la rehabilitación, trabajando al paso sobre caminos firmes y lisos.

 

 

   Cuatro semanas mas tarde, se le realizan las radiografías digitales, de las cuales podemos ver una proyección mediolateral de la mano izquierda. La placa, de una calidad increíble hasta nos permite ver el perfil de muchos ligamentos. No se aprecian en la mano izquierda signos compatibles con los daños esperados en un síndrome de navicular. Tan solo una rarefacción del material óseo en el borde plantar de las apófisis retrosales del hueso tejuelo. Esta osteítis puede deberse al largo tiempo en que el caballo ha padecido un eje casco cuartilla muy roto hacia atrás.

 

   A pesar de la herradura rock and roll, aun presenta el eje de las falanges roto hacia atrás. En el próximo herraje le colocaremos una taloneta plástica y le daremos a la rock and roll el efecto de banana, para permitirle recuperar en lo posible la alineación de las falanges.

 

 

   La mano derecha presenta un aspecto muy parecido. También el borde del hueso tejuelo esta desmineralizado y con osteítis. A diferencia de la mano izquierda, la articulación del tejuelo con el hueso corona está un poco afectado en su zona anterior, producto de la rotura del eje de las falanges, por lo que el veterinario, Joaquín Agüeros realizó una infiltración in situ. También necesita de colocar una taloneta plástica para ayudar a recuperar el eje casco cuartilla.

 

   Las molestias que el caballo presenta en la mano derecha se consideran producto del cuarto y de la inestabilidad que aun presenta en la zona profunda del cuarto, asi que el cuadro patológico que presenta el caballo se debe a lo que al principio hemos dicho, una gestión inadecuada de la conformación del caballo, o sea, que habría que haberle herrado mas adecuadamente.

 

   Se permite montarle al paso por caminos lisos y firmes. En las próximas semanas volveremos a herrarle. Espero poder contar que  evoluciona favorablemente, y que sus problemas pasan a ser tan solo un mal recuerdo.

——-

   Ocho semanas después visitamos de nuevo al caballo en compañía del veterinario. Durante este tiempo, el caballo no ha sido montado y se ha movido solamente al paso. El casco ha seguido creciendo y ya disponemos de casi tres centímetros de muralla integra. El fondo del cuarto aparece seco y queratinizado.

 

 

   La radiografía de la izquierda, antes del herraje, nos revela que el ángulo del hueso tejuelo sobre la horizontal es bastante plano, aunque sin llegar a 0º. Decidimos ayudar a enderezar aun mas el eje de las falanges con una cuña plástica y dando a la herradura rock and roll una curvatura uniforme por su parte inferior.

 

   El efecto es inmediato, como podemos ver en la radiografía de la derecha. Las falanges recuperan casi toda la alineación.

 

 

   Así ha quedado herrado el caballo. Herradura banana rock and roll con material de impresión dental. El lado del cuarto ha sido falseado a fin de proteger el nuevo casco.

 

   En este punto, la recuperación del caballo está siendo espectacular. No cojea al paso y se mueve muy bien al trote en una pista de geotextil. El veterinario ha autorizado a que se le trabaje al paso y al trote en la pista y solamente al paso en los caminos exteriores de la hípica.