Deformación mediolateral leve (Grado 1)

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En el artículo genérico acerca de las deformaciones mediolaterales establecíamos una gradación de acuerdo con la gravedad de las mismas. Esta gradación se establece así:

 

   -Grado I. Deformación mediolateral leve.

   -Grado II. Deformación mediolateral moderada.

   -Grado III. Deformación mediolateral grave.

   -Grado IV. Deformación mediolateral muy grave.

 

   En este primer articulo trataremos las deformaciones laterales leves, es decir, que apenas presentan diferencias entre las dos mitades del casco, o si las presentan son mínimas. Tomaremos como ejemplo a esta yegua de raza centroeuropea cuya conformación de estrecha de pecho la hace ser ligeramente izquierda, con los cascos ligeramente apuntados hacia fuera. Esta conformación, hace que el talón interno se vea sobrecargado y al aterrizar el casco, el talón exterior contacta primero con el suelo, para inmediatamente después hacerlo con el interno produciéndose un efecto martillazo. Estos martillazos, prolongados a lo largo del tiempo hacen que el talón se vaya sobreelevando con respecto al otro. Es el principio de un desequilibrio que puede agravarse a través de la escala que hemos mencionado. Es muy difícil, por no decir imposible, que un caballo nazca con los talones sobrepuestos. Generalmente ha comenzado por una ligera diferencia, que mal manejada ha degenerado en catástrofe.

 

   En la fotografía podemos observar como el talón interior se ha verticalizado y se eleva con respecto al exterior. En un pie sano, los talones debieran de estar perpendiculares al eje del remo y totalmente simétricos con respecto al mismo.

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   Con el casco levantado las diferencias entre los talones se observan mas definidas. Hay una buena diferencia de altura entre los dos talones. El desequilibrio está servido, y si no se controla esta situación, el colapso del casco será tan solo cuestión de tiempo.

 

   Contrariamente a lo que se pudiera pensar a primera vista, no es la mitad interior del pie la que se eleva hacia arriba, sino tan solo la muralla y los cartílagos alares. Si vemos una radiografía de este pie, podríamos comprobar que las articulaciones son congruentes, es decir, que están perpendiculares al eje del remo. El hueso tejuelo está situado en el espacio perpendicular al eje del remo y firmemente agarrado a la muralla por las laminillas. La deformación se circunscribe únicamente a la zona situada por detrás del punto mas ancho del casco, que coincide con la zona de los cartílagos laterales, y cuya inserción con las laminillas no es tan fuerte. Este es un punto muy importante que explica muchas de las patologías del pie. Las laminillas que están situadas encima del hueso tejuelo sujetan firmemente a la muralla, y salvo una catástrofe como la infosura, no se producen deformaciones en las lumbres y los hombros,.Sin embargo, en las cuarta partes y talones, las laminillas no están situadas encima del hueso firme, sino encima de los cartílagos laterales, que no pueden ofrecer una cimentación tan fuerte. Esto hace que cuando las presiones son excesivas, el cartílago lateral y la muralla se vean desplazadas hacia arriba.(H.Castelijns)

 

   Este desplazamiento de la muralla sobre las estructuras internas provoca diversas enfermedades y desordenes. De una parte, la corona, cuando no puede elevarse mas y comprimida por los cartílagos, se rompe, produciéndose un cuarto. También los cartílagos laterales, estresados por las fuerzas antinaturales que soportan, se osifican o pierden elasticidad.

 

   Por la parte inferior del casco, este cuadro origina casos de dolor palmar, escarzas y osteítis de tejuelo. Como hemos visto, el tejuelo permanece en el mismo sitio, en tanto que la muralla se eleva. Esta elevación acarrea un adelgazamiento de la suela, con lo que el tejido vivo que forma a esta última se estresa produciéndose los típicos hematomas. Además, una suela delgada no puede ofrecer protección a las apófisis basilares y retrosales del hueso tejuelo, que debido a las ondas de choque degeneran formándose las osteítis angulares y del borde del hueso tejuelo.

 

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   Así pues podemos imaginar la unión de la muralla con las zonas blandas de la mitad posterior del pie como una cremallera de un vestido. Las grapas de la cremallera engranan entre si, permitiendo que se cierre el vestido. Si en vez de empezar el cierre con los dos cabos, comenzamos  a diferente altura de la cremallera, ésta se engrana igualmente, porque las grapas son idénticas, pero sucede que en un extremo nos sobra un trozo de cremallera y el otro extremo otro tramo sin engranar. Es algo parecido a lo que ocurre en los talones sobreelevados. Y como para poner bien la cremallera tenemos que juntar los dos cabos, pues en el casco tenemos que conseguir que descienda el tramo sobreelevado para que se mantenga sano y funcional. Esto se consigue mediante falseos. Falsear es rebajar en demasía una parte del casco a fin de que no cargue peso, y pueda descender hasta colocarse en su lugar primitivo.

 

   Ahora bien, falsear no es cortar casco y dejarlo a su libre albedrío. El casco es capaz de tolerar un pequeño rebajado sin que se altere el hueso tejuelo, pues los ligamentos colaterales son fuertes y le sostienen, pero es incapaz de soportar un falseo mas allá de tres o cuatro milímetros, pues en este caso, el tejuelo y todo el pie bascularían hacia el lado falseado. Para realizar falseos en que se necesite descender la corona en una distancia mayor se hace indispensable sostener el interior del pie con una herradura de barra, huevo o corazón, dependiendo de las circunstancias. Volviendo al símil de la cremallera, para hacer descender una de las filas de grapas, es necesario sujetar las otras. Si tiramos de las dos sin sujetar, descienden las dos y no conseguimos nada. Si sujetamos una y tiramos de la otra, conseguimos que descienda una sobre la otra. En el casco, si sujetamos el interior del pie y dejamos colgada la muralla, ésta desciende. Si no sujetamos el interior del pie, desciende todo y no conseguiremos el efecto deseado.

 

   En la fotografía ya hemos rebajado el casco, dejando los talones perpendiculares al eje del remo mediante el T-Square o gramil de herrador. Esta conformación nos asegura que :

 

   -Las articulaciones del dedo son congruentes entre si, es decir, que sus espacios articulares mantienen la misma distancia, sin que ninguna parte del hueso se vea sobrecargada en beneficio de otra.

 

   -El borde del casco se halla en el mismo plano. Esta disposición es totalmente natural para el talón exterior, el hombro exterior, el hombro interior y la cuarta parte interior. Es decir, casi todo el casco esta en su sitio natural, excepto la zona situada entre el punto mas ancho del casco y el talón interior, que es lo que esta sobreelevado.

 

   Si colocamos la herradura según tenemos el casco, perpetuamos  y agravamos el cuadro de elevación del talón interno. Se debe de falsear esta zona, sustraerla al apoyo para permitir que esa zona elevada pueda descender, o a lo sumo, que no siga elevándose. Bien es cierto que caballos de conformación izquierda o con una malformación adquirida tenderán a padecer esta sobre elevación, conformándose el herraje con estabilizar la deformación y  paliar las posibles secuelas.

 

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   ¿Cómo conseguimos el descenso? Falseando el apoyo a toda la zona sobreelevada. Pero se debe de dar apoyo a las estructuras internas. En casos leves como el que nos ocupa, la herradura rama ancha-rama estrecha es suficiente, pues procura;

 

   -Un mayor soporte de la zona debilitada del casco, al conseguir transferir algo de peso a la palma y las barras, principalmente.

 

   -Su mayor anchura permite una mejor distribución de las fuerzas de reacción del suelo, también llamadas concusiones u ondas de choque. Esta mejor distribución facilita la dispersión de las mismas y su eliminación.

 

   -Provoca un ligero desequilibrio en el hundimiento, facilitando que el pie se hunda un poquito mas por su rama estrecha, permitiendo el descanso de la muralla verticalizada del talón interno.

 

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   La herradura se aplica caliente al casco, lo que deja una marca visible. Nosotros queremos privar de apoyo a la región situada por detrás del punto mas ancho, que es donde esta la deformación. Por tanto aplicamos la escofina y falseamos la muralla biselando en ángulo de 45 º aproximadamente.

 

   Aunque en la fotografía no se aprecia muy bien, hay que notar que no hemos falseado para nada la suela ni la barra. Solamente la muralla, que es la que esta desplazada hacia arriba. La barra y su corion están íntimamente ligadas a la apófisis retrosal del hueso tejuelo y no se ha movido para ningún sitio. La palma tampoco. Si la adelgazamos, lo que conseguimos es dejarla débil y predisponer a las lesiones del borde del tejuelo.

 

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 Clavamos la herradura, A primera vista podemos observar;

 

   -La herradura esta centrada sobre la ranilla, que es el eje del tejuelo y centrada sobre el centro de presión del casco, situado por detrás de la punta de la ranilla.

 

   -Por delante del punto de presión, hay menos distancia hasta el borde de la herradura que hasta la punta de los talones, lo que facilita el breakover o salida del pie.

 

   -Los talones están a la misma altura y simétricos entre si. Es un caso leve de deformación y no se debe de prolongar un callo en perjuicio del otro. Truco para que al ranurar no se alargue el callo; hay que  ranurar desde el talón hacia las lumbres, Si ranuramos desde las lumbres a los talones, el ranurador estira el callo de la herradura a la par que hace la ranura.

 

-La herradura conserva su forma original. En realidad lo que hemos hecho es una extensión de la misma por su canto interno.

 

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Vista posterior del pie herrado. En pocos minutos el casco desciende y absorbe el falseo. Es de notar que la herradura apenas sobresale del casco en el talón interno. Solamente unos milímetros para acomodar el ensanchamiento de los talones y mantener el apoyo de todo el casco durante las próximas seis semanas. En nuestra opinión, los descansos exagerados son altamente perjudiciales para los ligamentos colaterales en particular y la salud del pie en general.

 

En este primer grado de deformación mediolateral incluimos a todos los caballos que sobrecargan alguna parte de sus cascos, bien sea porque son izquierdos o estevados. El ranurado y falseado de los cascos ,con la aplicación de una herradura ranurada es una herramienta eficaz y barata para ayudar a todos esos caballos con deformaciones leves que nos encontramos en el trabajo del día a día.