Deformidades angulares

hpim6289Las diferentes anomalías morfológicas que se presentan a la altura de las rodillas o de los corvejones de los caballos se denominan técnicamente “deformidades angulares”, y son la causa determinante de muchos, por no decir la mayoría de los problemas de aplomo lateromedial. El caballo, como todo ser vivo, forma un todo que debe de permanecer en un exquisito equilibrio. Un mínimo cambio, una mínima diferencia, produce efectos multiplicados en cualquier otra parte de su anatomía y altera de modo significativo la funcionalidad del caballo.

Estas deformidades, dependiendo de su grado, producen problemas graves que suponen de hecho la practica invalidez del caballo para el deporte. Un alto porcentaje de caballos presentan algún grado de deformidad en alguna de sus rodillas, siendo mas común que una de ellas se vea mas afectada que la otra. Las malformaciones en las rodillas acarrean defectos de aplomo descritos desde antiguo con el nombre de “corvo “ y “trascorvo” cuando la rodilla se desplaza hacia delante o hacia atrás con respecto a la vertical .Cuando la rodilla se desplaza hacia adentro o hacia fuera del eje del cuerpo se le denomina “hueco de rodillas o zambo” o “rodillas de buey o cerrado de rodillas”. Muchos potrillos recién nacidos presentan deformidades angulares en sus rodillas, debido a la posición doblada en que permanecen durante los últimos meses de la gestación. Los potros, en el vientre de la madre, permanecen con las rodillas flexionadas hasta el momento del parto y esto, suele acarrear defectos de madurez en la articulación. Así ,al nacer, suelen presentar las rodillas un tanto torcidas, en mayor o menor grado. Generalmente, este problema se solventa por si solo en pocos días, pero puede suceder que en algunos casos mas graves la Naturaleza no sea capaz por si sola de recuperar el aplomo del miembro. Tal y como podemos ver en esta fotografía de Chris Pollit.

 

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Estas deformidades tan graves solamente son tratables mediante una cirugía muy precisa, unida a un tratamiento de herraje muy especializado.Otras malformaciones no tan graves pueden ser corregidas mediante un  herraje especial en los primeros meses de vida. En todo caso, la atención a los cascos de los potrillos desde  las primeras semanas de vida siempre minimiza las secuelas que derivan de estas deformidades congénitas. Cuando se abandonan a su suerte los potros con problemas en las rodillas, suele dar como resultado caballos con deformidades crónicas, de imposible corrección y que son una fuente de problemas para sus propietarios. Podemos asegurar que la gran mayoría de los problemas a nivel de carpo o rodilla en los caballos son producto de haber dejado sin atención las pequeñas anomalías congénitas que presentaban al nacer. He aquí el porqué de la importancia del control de cascos en potrillos por parte de un profesional. Algunos caballos presentan severos desequilibrios en el aplomado de sus manos. A estos caballos se les dice que tienen las “Extremidades en forma de Z” o que tienen las rodillas oblicuas. La línea que debiera de descender completamente vertical y que debe de dividir a todo el miembro en dos mitades simétricas, se deforma, asemejando a una letra Z por lo quebrado de sus segmentos. Generalmente se quiebra en las rodillas y en alguna de las articulaciones inferiores del dedo para compensar el defecto de la rodilla. En las siguientes fotografías podemos observar los dos casos en que se dan esta conformación. 

 

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Este es un caballo denominado “Zambo o hueco de rodillas”.La vertical del aplomo se quiebra en las rodillas hacia afuera, para después inclinarse hacia adentro. El menudillo del casco se abre  hacia afuera para compensar en lo posible el defecto de conformación. Esta morfología predispone que el peso se distribuye anómalamente en el casco, recargando la mitad externa del casco y ocasionando deformación y cojera. Mas común es la siguiente deformación, en mayor o menor grado y que puede darse en una o en las dos manos a la vez.

 

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Cuando se abandonan a su suerte los potrillos con defecto de rodillas juntas, es frecuente que, cuando son adultos, presenten el mismo defecto. Así pues podemos ver como este caballo tiene la rodilla desviada hacia su interior, en tanto que su menudillo gira también  para compensar el defecto. La mayor parte de los problemas de izquierdo y de estevado tienen su origen  en una compensación de un defecto en una articulación situada por encima, preferentemente la rodilla. A medida que pasa el tiempo, se van desarrollando artritis y diferentes patologías en los huesecillos que conforman la rodilla, debido a la anómala distribución de las cargas en los mismos.

 A continuación analizaremos el caso de una joven yegua destinada a la cría que presentaba una fuerte deformidad angular a nivel de la rodilla. La yegua, evidentemente coja, había sido herrada hace tiempo buscando aliviarle la cojera. En la mano izquierda aun conserva la herradura, en tanto que en la mano derecha, debido a la manera irregular en que pisaba y se desplazaba, la había perdido a las pocas semanas de ser herrada.

 

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La yegua presenta el antebrazo derecho muy inclinado hacia el interior, en tanto que su caña se desvía hacia el exterior, dando origen a un ángulo que debiera de ser inexistente. No cabe duda que los huesos externos de la rodilla se hallan sobrecargados y todas sus estructuras inflamadas y doloridas. En la articulación del hueso cuartilla con el hueso corona, en el rodete del casco, se forma una fuerte inflexión hacia el exterior, producto de la compensación de las cargas que debe de soportar el dedo.. 

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Si levantamos la mano hacia delante y la dejamos suspender relajada, podemos comprobar como la región por debajo de la articulación de la cuartilla sigue torcida. El casco y sus estructuras se han adaptado y se han desarrollado  conforme a la dirección y a la intensidad de las fuerzas que soportaban. Podemos comparar con el  pie del mismo lado, en que la caña, el menudillo y el casco presentan la alineación natural. Las cargas anómalas provocan en el casco descalzo un desgaste irregular. A la manera de los cascos estevados, la yegua al caminar, apoya primeramente por su lado interno, mas alto, para después realizar un pequeño giro que termina con la cara externa del casco golpeando el suelo con un efecto martillazo. Esta secuencia de giros y martillazos ocasiona diferentes problemas en los ligamentos y huesos, a la par que deforma el casco. Por su cara interna, debido al poco desgaste, el casco se va extendiendo hacia fuera, buscando adaptarse a las fuerzas que soporta. Por su lado externo, la corona se va desplazando hacia arriba.

 

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 En la fotografía, se puede observar la rotura de la línea del eje casco-cuartilla, que debiera de ser completamente recta. Los ceños señalados por la flecha roja indican que el rodete coronario está estresado y que el casco presenta desórdenes internos. Las características del terreno en que se mueve la yegua, tampoco la ayudan demasiado, provocando aun mas desgaste e inestabilidad en la pisada. Una vez que levantamos la mano, podemos apreciar toda la deformación que sufre el casco en su afán por adaptarse a la dirección y a la intensidad de las fuerzas que recibe.Todo el casco en su conjunto esta desplazado fuertemente hacia el interior, en tanto que las estructuras óseas, que no son plásticas, intentan permanecer en su sitio. El desequilibrio, el dolor y la cojera se hacen evidentes. 

 

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Esto debiera de hacernos reflexionar acerca del cuidado que se debe de prodigar a los cascos de los potros en crecimiento. Se tarda demasiado tiempo y se emplea demasiado dinero en conseguir un potrillo para que después resulte ser un caballo imperfecto. Aunque el caso que presentamos de esta yegua es extremadamente grave y el animal esta completamente invalido, tampoco quiere decir que todos los animales con rodillas imperfectas no puedan servir como caballo de paseo. Es evidente que un caballo con una conformación defectuosa es un caballo que ve muy mermadas sus esperanzas como caballo deportivo, pero esto no significa que no pueda ser un perfecto caballo de paseo. Aquí es donde la calidad del trabajo del herrador se hace patente. Una buena estrategia de herraje marca la diferencia entre un caballo inválido y un caballo completamente capaz de proporcionarnos muchas tardes agradables. 

Como debemos de herrar a estos caballos?

Los caballos con deformidades angulares adaptan, no solo su anatomía, sino también su mecánica de movimiento, buscando en todo momento la manera de moverse que les sea mas fácil y menos dolorosa. Al igual que en el caballo sano, la espalda eleva el miembro y lo lanza hacia delante. La única diferencia es que mientras en el caballo sano el casco despega por el centro de la lumbre y aterriza con los dos talones a la vez, los caballos que presentan estas deformidades despegan el casco por alguno de sus hombros y aterrizan con un talón antes que el otro. En la estación, los menudillos tienden a bascular hacia uno de los lados acentuando el desequilibrio en el casco. Nada podemos hacer mediante el herraje por la conformación morfológica del caballo. No se puede intentar corregir unas articulaciones consolidadas hace tiempo y cualquier intento en esta dirección resulta nocivo para el caballo.” A los  herradores nos compete reconocer el problema y hacer lo posible para que el animal se encuentre lo mas comodo posible con su problema.”(Grant Moon).Los caballos con este tipo de problemas, como hemos visto, soportan dos problemas relacionados entre si, y a ellos debemos de dirigir nuestro esfuerzo.

-En la estación, debemos de aportar al caballo una base de sustentación que impida el basculamiento del menudillo hacia los lados. Esto se consigue mediante una extensión de la herradura, que sobresaliendo del casco, actúa como un contrafuerte o puntal del cascos.

-Durante el movimiento, hemos visto como el caballo despega su casco por un punto diferente al centro del casco. Debemos de situar perfectamente el punto preferido por el caballo para doblar el casco, es decir, el último punto que toca del suelo y realizar un buen rolling sobre ese punto, para facilitar en lo  posible el despegue del casco. En el aterrizaje, procuraremos que a pesar de la tendencia en contra del caballo, los talones toquen del suelo al mismo tiempo, con lo que evitamos el indeseable giro y posterior efecto martillazo del casco contra el suelo. Para esto, forjaremos la herradura de acuerdo a la manera de herrar caballos izquierdos y estevados. 

 

En estos casos, de poco sirven las recetas de  herrado estandar. Cada caballo ha de ser valorado de acuerdo a su conformación y al grado de su defecto. Conseguir el herraje adecuado para  el defecto del caballo es producto de observar al mismo en movimiento y de ir probando diferentes grados de adaptación de la herradura. Esto solo lo consigue un herrador competente, auxiliado por un propietario o entrenador que conoce las deficiencias y virtudes de su caballo. Si tu caballo presenta algún tipo de malformación y tu herrador es capaz de hacerlo moverse cómodamente, cuídalo mucho. Un buen herrador vale su peso en oro.