El herraje de los cascos desiguales

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   Es muy común, en la practica diaria del herraje, encontrarse con caballos que tienen los pies desiguales entre si. El caballo, como ser vivo, está sujeto a cambios permanentes en su anatomía y funcionalidad. No es una máquina artificial construida sobre un plano exacto, y por tanto no debe de extrañar que predomine una cierta asimetría en su cuerpo.

 

   Teóricamente, en el caballo perfecto debiéramos de encontrar que los miembros anteriores y  posteriores fuesen exactamente iguales entre si. Esto solo ocurre en el campo teorico, es decir, el caballo está diseñado para que sus miembros sean exactamente iguales, pero desde el mismo instante de la concepción, los planos diseñados por el creador se van alterando, haciendo de cada animal un ejemplar único e irrepetible.

   La gran mayoría de los caballos son ambidiestros. Su cerebro no está tan especializado como el humano, que distingue entre mitad derecha y mitad izquierda del cuerpo. Aun así, no son raros los ejemplos de caballos con marcada tendencia a ser zurdos o diestros. Esta característica, que no pasa de ser anecdótica en el entorno del caballo salvaje, se ha extendido rápidamente en el caballo domestico, debido a que los criterios de selección, poco o nada tienen que ver con los puramente naturales. Desde que el hombre interviene en la selección genética y reproductiva del caballo, se han perpetuado y acentuado algunas características negativas, entre ellas la que nos ocupa hoy; la asimetría en los miembros del caballo.

 

   Las razas modernas, es decir, los “caballos de patas largas” han desarrollado una morfología especial, muy distinta de la de sus parientes salvajes .Esta morfología, patas largas y cuello corto, acentúa la asimetría natural heredada de sus antepasados, y produce cuadros de desigualdad indeseables en los caballos. Esta desigualdad, en un entorno natural seria una desventaja con respecto a los individuos sanos de la manada, lo que convierte a estos animales en pasto de depredadores. Sin embargo, en  el entorno deportivo, esto no solamente no es así, sino que frecuentemente, estos caballos destacan enormemente en otros aspectos, con lo que el cuadro de asimetría se convierte solamente en un handicap a superar. Y es misión del herrador ayudar al caballo a superar ese handicap, para que pueda mantenerse funcional y competidor.

 

   La asimetría del caballo, aunque esta reflejada en todas las partes de su cuerpo y su psique, se manifiesta principalmente en los cascos. Esto es así porque el casco es un órgano elástico que se adapta a la dirección e intensidad de las fuerzas de carga que le son transmitidas por la columna ósea, verdadero sostén del cuerpo. Así pues, si las cargas no están transmitidas en línea vertical y recta, el casco se  adapta a la dirección errónea, deformándose  en proporción a la intensidad. Luchar contra esta deformación solamente, es atacar al efecto dejando de lado a la causa principal. Si pretendemos actuar sobre los cascos desiguales, tratando de igualarles, únicamente conseguiremos provocar otro problema donde antes no lo había. El problema de la asimetría ha de ser tratado de manera holística, es decir, en el conjunto del caballo, y en esta solución intervienen varios profesionales, desde el mozo de cuadra al jinete, pasando por el veterinario y el herrador. El herraje es solamente una parte del tratamiento.

 

   La desigualdad entre los cascos es la secuela mas visible en estos casos de asimetría. Dependiendo de la intensidad de la asimetría, los cascos se vuelven mas diferentes entre si. En casos graves, la asimetría afecta a todos los miembros del caballo, estableciéndose un cuadro de diagonales desiguales. No obstante, las manos son siempre las mas afectadas debido al mayor peso que tiene que soportar.

 

  

La fotografía de la portada nos muestra un caso de asimetría del caballo que provoca una evidente desigualdad entre sus cascos. De una parte tenemos un pie, al que denominaremos “pie grande” ,y que es mas bajo y desparramado de lo normal. Los talones bajos, o con un ángulo muy bajo, le confieren el aspecto de un casco con talones huidizos. El otro pie, al que denominaremos “pie pequeño” se caracteriza por un aspecto topino o con talones altos y rectos, siendo su tamaño visiblemente inferior al pie homólogo.

 

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   La asimetría en el caballo afecta a todo su cuerpo, en mayor o menor intensidad. Así, la angulación no solamente es distinta en el dedo, sino que también es distinta en las espaldas. Todo el cuerpo del caballo se adapta para contrarrestar esta asimetría. Visto desde encima, su columna vertebral describe una curva alrededor del pie pequeño. Esto se traduce en que la crin del caballo siempre cae hacia el interior de la curva, es decir, hacia el lado del pie pequeño. Por otra parte, el caballo se mueve con mas soltura cuando camina en círculos a favor de su propia incurvacion natural.

 

   El caballo “perfecto”,se cuadra situando sus manos y pies en las esquinas de un rectángulo perfecto. Esto no es así en el caballo asimétrico, en cuya cuadratura natural el pie grande esta ligeramente adelantado sobre el pie pequeño. En la fotografía de portada podemos ver como el caballo esta cuadrado sobre sus cascos en posición natural. Sin embargo, en la fotografía siguiente, en que hemos intentado que colocase sus manos a la misma altura, vemos como a pesar de mantenerlas en línea, el pie pequeño no apoya en el suelo correctamente. En esta posición, el caballo no se encuentra a gusto y e intentará por todos los medios el adoptar la posición anterior, la suya natural y en la que se encuentra mas cómodo.

 

  

Causas

 

   Las causas que producen o agravan estos cuadros de asimetría son varias, algunas congénitas y otras adquiridas.

 

   –Genéticas. Un buen número de casos tienen un origen genético, son animales marcadamente zurdos o diestros y transmiten a sus descendientes estas características. La selección del caballo se ha regido a través de la historia por “un poste de llegada”,y el campeón es el que se reproduce, sin prestar demasiada atención a las posibles taras que pudiera transmitir.

 

   –Posición del potro en el útero de la yegua. El investigador francés Enric Perreaux ha descrito en sus trabajos un síndrome del mismo nombre,consistente en la asimetría del caballo en base a la posición que ocupaba en el vientre de su madre en los últimos meses de la gestación. Los potros que pertenecen a razas de “patas largas”, ya  no pueden darse la vuelta en el útero a partir del séptimo u octavo mes de gestación, lo que conlleva que finalizan su formación en la misma postura  cóncava, depositados en el fondo del útero. Esta posición estática determina que la mitad del aparato músculo esquelético inferior se desarrolla mas largo que el superior. Ver articulo caballos asimétricos.

 

   –Herraje incorrecto. Un herraje desequilibrado puede alterar el equilibrio entre los cascos, al determinar la atrofia de uno de los cascos. Herrajes apretados y estrechos, así como diversos accidentes del herrado pueden determinar un cuadro de atrofia por dolor en uno de los cascos, en tanto que el otro casco, muy solicitado, se vuelve plano,

 

   –Trauma físico. Una lesión en uno de los miembros del caballo puede ocasionar un cuadro de cascos desiguales. Cuando un caballo pasa largo tiempo sin apoyarse en una de sus manos debido a una lesión, el casco de esta tiende a atrofiarse y a conseguir la forma de topino, en tanto que la otra, muy solicitada, se hunde y se aplana.

 

   –Gestión incorrecta del caballo. Todas las causas que originan un cuadro de cascos desiguales son susceptibles de mejorar o de empeorar, dependiendo de la gestión que se haga de la vida del caballo. Desde el mozo de cuadra al herrador, pasando por el jinete y el veterinario son responsables de gestionar correctamente al caballo evitando así que la predisposición genética o adquirida para padecer un cuadro de cascos desiguales pueda empeorar. Son muchas las pequeñas y grandes acciones que se pueden ejercer en este sentido.

 

   Así tenemos que el potro que nace asimétrico, tiene tendencia a echar una mano adelante y retrasar la otra para poder llegar al suelo con su corto cuello y su cabeza pequeña. Si el potro es normal, encogerá sus rodillas para acceder al suelo, pero si es asimétrico, siempre echara hacia delante una de sus manos y retrasara la otra. Es lo que se conoce como “pie de prado” y es una de las causas que acentúan la asimetría congénita. El caballo adulto asimétrico también tiene tendencia a colocar las manos en esta posición para alcanzar el forraje en el suelo del box. Para evitar esta tendencia, se debe de colocar la comida a la suficiente altura para que el caballo la pueda tomar con su boca a la vez que separa sus manos lo menos posible.

 

   La vida del caballo actual, recluido en box no es la mas adecuada para este tipo de caballos, que por su asimetría, tienen tendencia a dar las vueltas hacia el mismo lado en el box, yendo muchas veces del comedero al bebedero girando en el sentido de su propia incurvacion. Se hace necesario facilitar a estos animales la vida en libertad, o en lo posible, un pequeño paddock en el que puedan moverse en línea recta.

 

   El jinete o preparador debe de adecuar el trabajo y los ejercicios del caballo de acuerdo a su asimetría. Son caballos que por lo general tienen un lado mucho mas fácil que otro, incluso en el manejo de cuadra .El trabajo y el ejercicio deben de hacer la función de gimnasia recuperadora, que contrarreste la tendencia a incurvarse y retraerse hacia el mismo lado.

 

   El herrador, como pieza fundamental en el tratamiento y seguimiento de los caballos con este tipo de problemas, puede con su herraje, actuar positivamente o negativamente sobre la mecánica del movimiento de este tipo de caballos. A este fin, es primordial que comprenda tanto el origen y fisiología del problema como las posibles ayudas y modificaciones, que en diversos grados han de ser aplicadas a cada caso particular. La tendencia mas atractiva es la de tratar de igualar los cascos, rebajando los talones fuertemente al pie pequeño, en tanto que se rebajan las lumbres o se suplementan los talones al pie grande. Esto, es lo mas nocivo que se puede realizar a un caballo con los cascos desiguales.

 

   El tratamiento de este tipo de cascos ha de comenzar por explicar al cliente el origen del problema y como afecta a su caballo, para a partir de ahí, proponer actuaciones de herrado que mejoren la acción del caballo. El herrado de estas desigualdades no es cosa de un herraje o dos, sino que se trata de una técnica de herraje que acompañara al caballo a lo largo de su vida, en conjunción y colaboración con otra serie de actuaciones de manejo de cuadra y de monta que hemos contemplado antes.

 

 

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   Visto por su cara palmar, el pie pequeño tiene todas las características del pie topino. Las lumbres, recargadas, manifiestan los efectos del estrés mecánico al que se ven sometidas con pequeños hematomas en la línea blanca, no siendo raro, si la intensidad del estrés es suficiente, que se produzca una separación de la muralla, formándose una línea blanca hueca.

 

   Los talones, que al verse descargados del peso crecen con rapidez, deben de adaptar la materia cornea sobrante, formando extensiones y acampanamientos. El talón se deforma de acuerdo a la dirección de las presiones que recibe, según la manera de pisar que adquiere el caballo. La ranilla no suele contactar con el suelo y se atrofia en mayor o menor grado, siendo atacada por microorganismos que la pudren.

   

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   El pie grande adquiere todas las características del casco pando. Los talones pierden altura y el casco se desparrama. Es frecuente que la pared del casco se rompa a la altura de las cuartas partes. La ranilla suele prolapsar y asomar más alta que los talones.

 

   En su deformación, el casco puede verse desplazado hacia delante, arrastrando consigo a la ranilla y aumentando la anchura de la línea blanca y la zona llamada “callus”.El callus es la zona de la palma comprendida entre la punta del hueso tejuelo y la cara interna de la tapa, que debido a su inclinación puede llegar a tener varios centímetros de anchura.

 

   El herraje de los cascos desiguales.

 

   El herraje de los caballos asimétricos debe de ir encaminado a proporcionarles el mayor confort posible para que se sientan cómodos con su problema. Cualquier intento por igualar los cascos desiguales no conduce sino a agravar el problema y a provocar otros donde antes no los había.

 

   Se debe de partir de la base de que ambos cascos son distintos y funcionan de manera distinta .En caballos asimétricos el pie grande suele asumir las funciones de apoyo, en tanto que el pie pequeño se convierte en el miembro impulsor. El herraje busca en todo momento el equilibrio y la mejora de las funciones del casco, para ayudar al caballo en su adaptación natural a la conformación morfológica. Jamás pretende ni puede pretender corregir nada ni luchar contra la natural conformación del caballo.

 

   Así pues, cada pie ha de herrarse de acuerdo con su conformación. El pie grande, que adquiere las características propias del caso pando o desparramado, ha de ser herrado de acuerdo a su forma y función, al igual que el pie pequeño, que se hierra a la manera de los caballos topinos o con casco con forma de topino.

 

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   Las herraduras para los caballos con cascos desiguales, han de ser desiguales entre si por fuerza. Se deben de desestimar viejos tópicos que aseguraban que las herraduras han de ser gemelas entre si. Si la diferencia entre los cascos es de una o dos tallas, no hay motivo para utilizar herraduras de tallas iguales. En este caso, en uno de los dos cascos, faltaría herradura o sobraría hierro por todas partes. Si pensamos forjar dos herraduras a la medida, con cualquiera de los muchos métodos que existen para calcular la longitud de la pletina o posta para la fabricación de las herraduras, obtendríamos largos distintos para cada casco.

 

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   Cada herradura es forjada o modificada para que cumpla con los requisitos mecánicos de la extremidad a la que va destinada. Así, la herradura del pie grande, facilitará el movimiento de salida del pie  y procurará una buena base de apoyo a la región dorsal del casco. Para facilitar la salida del pie, la herradura va retrasada y lleva forjado un abundante rolling desde unas cuartas partes a las otras. La cara superior de la misma es completamente llana, y es preferible eliminar la pestaña, pues tanto esta última como una posible incurvación de la herradura hacia arriba (rocker) pueden contundir el tejido vivo subyacente.

 

   Con dependencia del grado de aplastamiento del pie grande, la herradura y el herraje pueden llevar complementos como pueden ser plantillas de todo tipo, modificaciones de la anchura de la tabla de la herradura (onion) y almohadillas plantares sintéticas.

  

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   Generalmente, el pie pequeño es el que padece el problema que origina el cuadro de cascos desiguales, con lo que el herraje del mismo ha de ir encaminado a proporcionarle el mayor confort posible. Por tanto, facilitaremos su movimiento natural de despegue y aterrizaje. Un buen rolling en su parte anterior, llegando incluso a levantar la tabla de la herradura favorecerá el basculamiento del pie hacia delante. Es aconsejable mantener la pestaña. pues mantiene la herradura en su sitio en estos casos en que la mecánica del pie fuerza a la misma y a los clavos hacia atrás.

 

   Si el caballo tiene tendencia a apoyar de talones, elevaremos los callos de la herradura, con lo que la herradura adquiere la forma de banana o como se decía antiguamente “de fondo de barco”.Esta disposición de la herradura facilita al máximo el movimiento de aterrizaje-apoyo-salida del pie y contrarresta el tranco mas corto que por conformación natural dan los caballos con el pie pequeño.

 

   Las ramas de la herradura se biselan a fin de conseguir un mayor hundimiento en la cama blanda y en la pista. Este ligero desequilibrio compensa el desequilibrio de los talones en ambos cascos y produce un permanente efecto de masaje sobre el tendón profundo, evitando su retracción.

 

   Algunos autores proponen la utilización de una plantilla en el pie grande para compensar la diferencia de altura entre los dos cascos. También proponen técnicas nuevas, como aumentar con resinas acrílicas el tamaño del pie pequeño. En todo caso se trata de técnicas experimentales que aun no han sido lo suficientemente probadas como para darlas por efectivas, y cuyos resultados solamente son apreciables en animales de alta exigencia deportiva.