El herraje del caballo de Doma Vaquera

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 Articulo que fue publicado en la revista A la vaquera,numero 17 enero febrero 2008

 

  El caballo destinado a la disciplina de Vaquera, si bien no requiere un aplomado especial mas allá de lo que nos indica la propia morfología del caballo, es susceptible de algunas modificaciones que pueden mejorar el rendimiento del mismo, a la vez que prevenir lesiones futuras. En este artículo explicaremos de qué forma puede el herraje influir positivamente en el entrenamiento del caballo de Vaquera

 

  En principio, el herraje ha de ir encaminado a cubrir las necesidades que el caballo presenta con relación a la propia disciplina. El aplomado del casco es único para cada caballo con independencia de la disciplina a que se le destina. Sin embargo, se pueden realizar diversas actuaciones, que sin modificar el aplomado natural del caballo, influirán positivamente en su rendimiento.

 

  A efectos de herraje, el caballo de Vaquera es un caballo “sobre los pies”.Las características especiales de su trabajo le transforman prácticamente en un bípedo que camina sobre los posteriores. La reunión que se le exige en la pista o la tensión contenida mientras se mueve  entre el ganado, le obligan a trasladar la mayor parte de su peso hacia los remos posteriores, conservando a la vez las manos libres, prestas en todo momento a los giros rápidos y movimientos imprevistos. Así, las articulaciones, tendones, músculos y ligamentos se ven forzados a trabajar en ángulos que no son naturales y debido a esto, las estructuras vivas del animal, pueden lesionarse. El herraje, no solo previene el riesgo de lesiones, sino que ayuda activamente a minimizar las posibles secuelas.

 

  ¿Cuales son las premisas a la hora de herrar un caballo destinado a Vaquera? Básicamente las mismas que las del resto de los caballos: aplomar al caballo de acuerdo a su morfología y adecuar la herradura a las necesidades de su trabajo. Pero bien, ¿Cuales son las necesidades específicas del caballo de Vaquera? Siendo breves podemos resumirlas en dos: aportar apoyo a los posteriores y ligereza más tracción a  los remos anteriores.

 

  El herraje de los pies en el caballo de Vaquera, es un herraje encaminado a proporcionarle una buena base de sustentación, firme y segura, desde la cual pueda el caballo emprender todos los movimientos propios de su trabajo. Se ha de valorar muy bien el hecho de que sus cascos posteriores, a causa del cambio de angulación de los corvejones, resultan muy recargados su región dorsal. Esto nos lleva a tener que aportar mas superficie de sustentación a las ramas de la herradura, y nos permite a su vez, realizarle mas rolling o salida en las lumbres. Fundamentalmente es un herraje que desplaza la herradura hacia atrás. La prolongación de los callos de la herradura, da soporte al menudillo y a los corvejones, tan necesario en este tipo de disciplina.

 

  Un caso aparte son las herraduras Sliding Stop. Este tipo de herraduras y su técnica de herraje han sido importadas de USA junto con los caballos y el estilo de monta Western. Este tipo de doma comparte con la  Vaquera alguno de los ejercicios,  entre los cuales destacamos el Sliding Stop, que tiene mucho parecido con nuestra Parada en Raya. Básicamente coinciden en el deslizamiento de los remos posteriores, aunque presentan una gran diferencia. Mientras en la parada en raya las manos se quedan clavadas en la arena, en el Sliding Stop siguen avanzando, buscando desplazarse lo más posible. Para lo que nos atañe al herraje, buscamos una herradura ancha de tabla, que facilite el deslizamiento sobre la arena de la pista. A este efecto, las herraduras Sliding Stop no llevan ranurado y las cabezas de los clavos se pulen con una amoladora a fin de minimizar el rozamiento.

 

  El herraje de las manos en el caballo de Vaquera  busca la ligereza del mismo, aunándola con un buen agarre. El caballo de esta disciplina exige unas manos muy sueltas, libres de peso, que le permitan giros rápidos y vueltas en un pequeño espacio. En este aspecto la ligereza de las herraduras es fundamental. Se calcula que un kilogramo de hierro en el dorso, equivale a ocho kilogramos en los pies. Esto se explica por la distancia que hay entre el casco y los grupos musculares que le sustentan. Aunque pueda parecer exagerado, las medidas en el casco del caballo adquieren gran importancia. Unos milímetros en el casco de un caballo es mucha medida, y unos gramos en una herradura es mucho peso, pues todos estos parámetros se ven multiplicados por el efecto de las palancas que hacen los huesos del animal.

 

  A su vez, el caballo necesita disponer de un buen agarre en el suelo, que le permita aprovechar al máximo el impulso explosivo. Volviendo al ejemplo de la Parada en Raya, si bien es cierto que el mayor impulso lo proporcionan los cuartos traseros, durante el primer tranco o arreón, las manos colaboran en un porcentaje nada despreciable. Un herraje que no proporcione agarre esta perjudicando seriamente al caballo. Durante la parada, la herradura de las manos debe de ayudar a clavar al animal en el sitio.

 

  Los caballos con problemas de aplomo y de cascos, pueden mejorar mucho su condición física mediante el herraje. El herraje ortopédico compensa las deficiencias morfológicas de algunos caballos, ya que no hay caballo perfecto y es muy corriente que algunos animales con grandes aptitudes para el trabajo, presenten diferentes conformaciones morfológicas, suponiendo un handicap para alguno de los ejercicios. Aquí es donde un buen herrador vale su peso en oro. Un buen herraje puede hacer que un caballo compense su defecto, a la vez que un mal herraje puede arruinar al caballo mas capacitado para la disciplina.

 

  Los diferentes problemas y enfermedades que se les presentan a nuestros caballos, a menudo son tratados mediante herrajes especiales. Es misión del herrador conseguir que el caballo se sienta cómodo sobre sus pies, y a menudo, esta comodidad reside en la habilidad y conocimientos del profesional encargado del cuidado de sus cascos. Se suele decir que “Sin pie no hay caballo”, y el caballo de Vaquera no se sustrae de este refrán.

 

  Las diferentes razas empleadas en  la Vaquera, presentan cada una de ellas grandes ventajas y diversas aptitudes para cada uno de los ejercicios. Pero la selección artificial ha traído consigo que hayan desarrollado cascos débiles y necesitados de cuidado. Así, nuestro PRE es muy propenso a la infosura, o que sus cascos adquieran la forma de mula. El purasangre inglés posee unos cascos finos y débiles. El angloárabe y las razas centroeuropeas no suelen presentar  buenos cascos, y sus talones se hunden con demasiada facilidad. Todo esto repercute en la salud y el confort del caballo, creando cuadros de bajo rendimiento e incluso la aparición de resabios y defensas contra el malestar que sienten en sus pies. El herrador debe de adecuar la herradura que mas conviene en cada caso, y para ello debe de contar, además de la habilidad manual precisa, de muchos conocimientos científicos.

 

  El cuidado de los pies de nuestros caballos empieza en la yeguada. El manejo y cuidado de los pies de las yeguas, permite, además de poseer ejemplares sanos con capacidad de cría, detectar individuos capaces de transmitir enfermedades hereditarias y que por tanto, han de ser desechados para la reproducción. Los potrillos, habituados al manejo de sus pies desde una edad temprana, ven el herraje y el mantenimiento de sus cascos como algo natural a lo que se entregan confiados. Sus cascos crecen sanos y bien formados, lo que repercute en su salud general y su desarrollo. Quedan lejos los tiempos en que potros de buena calidad se presentaban con cascos deformados y largos para su venta o para iniciar su proceso de doma. Hoy día, el ganadero responsable sabe que cuidar los cascos de los caballos desde potros, es una inversión de futuro.

 

  Cada caballo ha de tener su herraje personalizado, adaptado a su conformación morfológica, a su manera de moverse, buscando el equilibrio entre las diferentes partes de su cuerpo de manera que formen un todo, buscando su comodidad y eficiencia. Solo así podemos conseguir un animal sano, funcional y entregado al aprendizaje o al trabajo.

 

  El caballo de concurso de Doma Vaquera, es un deportista de élite, al que se le pide todo. Al deportista de élite con una alta exigencia, se le debe de dar también todo. Se ha dicho muchas veces que el caballo de concurso nos devuelve todo aquello que le hemos dado anteriormente, que recogemos siempre lo que hemos sembrado. Yo aun diría mas;  “Todo lo que sembramos en el caballo, especialmente en el cuidado de sus pies, nos es devuelto multiplicado al ciento por uno.”