Estevado y un cuarto en cada mano.

   Hace unas semanas recibimos en nuestro correo una consulta acerca del caso de un caballo con un cuarto en cada mano. Se trataba de un Pura raza español que venia padeciendo desde hace tiempo este problema sin que hasta el momento se le hallase solución a su problema. Es cierto que en algunas ocasiones se le han cerrado los cuartos en la corona, pero se volvían a abrir a las pocas semanas. Evidentemente, cuando esto sucede es por una cuestión puramente mecánica. El organismo del caballo tiene tendencia a querer curarse de sus problemas y enfermedades por si mismo, y lo hace en cuanto tiene  ocasión. Pero nada puede hacer cuando las circunstancias no solamente no ayudan sino que además actúan en su contra.

 

   De antemano solamente contamos con un par de fotografías de uno de los cuartos y la breve reseña que el propietario adjunta. En la fotografía de portada podemos ver el aspecto que presentaba en su mano izquierda. El otro cuarto no se puede ver porque le han vendado el casco con una venda de fibra de vidrio.

 

   El caballo fue trasladado al centro ecuestre El Estribo en Mojados, Valladolid. Este es un centro con el que colaboramos asiduamente y que ofrece no solamente la posibilidad de realizar el herraje en las mejores condiciones, sino además la posibilidad de que el caballo permanezca durante el tiempo necesario para su recuperación, bajo unos cuidados constantes y apropiados.

 

 

   Este es el mismo cuarto que la anterior fotografía, varias semanas después. Evidentemente ha empeorado su aspecto. El casco es mas largo e inclinado, con el peso totalmente volcado en su región posterior. Una corona totalmente incurvada y sobreelevada por el centro y el talón muy remetido y huidizo. Sin embargo, el cuarto no está  activo, es decir, no pellizca el tejido vivo del pie haciéndolo sangrar.

 

 

   Una vez eliminada la venda de fibra de vidrio, la mano derecha nos muestra otro profundo y grave cuarto. Aquí, el veterinario ha colocado una chapa sujeta con tirafondos que pretende unir los bordes del cuarto. Evidentemente, esto no es mas que un torpe intento de imitar una técnica que por tanto explicada ya debiera de ser del conocimiento general de todos los herradores y veterinarios. En este caso particular, la chapa no puede sujetar nada, pues los tornillos son muy cortos y están situados muy cerca del borde de los cuartos. Al segundo día de colocar esa chapa ya había perdido la poca eficacia que hubiese podido tener. Si se quiere aplicar esa técnica de las chapas o la Nolan plate, la superficie de la chapa ha de ser mucho mayor y los tornillos muchos mas.

 

   Las chapas y ataduras de alambre que pretenden sujetar los bordes de los cuartos ya están obsoletas y jamás han dado el resultado que se pretende de ellas. Y si algún caso parece que han ayudado, se debe mas bien a que el problema se ha solucionado "a pesar de" que "gracias a ".De una parte, los tornillos que se fijan perpendiculares a la muralla apenas pueden penetrar un centímetro sin que lleguen a herir al tejido vivo, cosa que sucede muchas veces. Y con un centímetro solamente, la superficie de contacto del tornillo con el casco es tan pequeña que cede a la mínima tensión. Y no debemos de olvidar que las tensiones que se originan en la muralla con el movimiento del caballo son enormes.

 

   De otra parte, las lazadas de alambre pueden contener el movimiento de apertura del cuarto, es decir, la separación de sus bordes, pero en ningún momento impiden el acercamiento de los mismos. De ahí su total inutilidad si no van acompañados de un relleno de acrílico que impida que el cuarto se cierre al apoyar el peso.

 

   Y como hemos explicado en otros artículos, de nada sirve sujetar los bordes del casco si no están sus comienzos bien enfrentados. Se puede hacer la comparación con la cremallera de nuestro chaleco de herrador. Para cerrar, juntamos perfectamente sus cabezales y a partir de ahí cerramos correctamente y firmemente la cremallera. Podríamos hacer que sus mallas se engranaran en el centro, pero ese cierre se deshace a la primera de cambio. Así, los bordes del cuarto tienen que estar perfectamente enfrentados en el rodete coronario, donde se forma el casco y donde se han separado dos células que debieran de estar juntas. Y este enfrentamiento adecuado se rompe el mismo día que se produce el cuarto. En tanto que la corona este inflamada y sobreelevada, los bordes del cuarto no se enfrentarán correctamente y no podrá resolverse.

 

   Si mantenemos los bordes del cuarto sujetos mediante acrílico, chapas, tornillos etc, estamos impidiendo la correcta alineación de sus bordes en el rodete. Y si alguno se cierra ,es a pesar de esta sujeción. Solamente se deben sujetar los bordes del cuarto una vez ha comenzado a crecer el casco integro. En cuanto el casco crece unido, es decir, la cremallera se ha engranado correctamente, ya podemos sujetarlos con cualquier metodo. Hacerlo antes, no solamente es inútil sino que además puede ser contraproducente.

 

   Y por supuesto, la novedosa técnica de sujetar los bordes del cuarto mediante tornillos tirafondos de rosca fina se ha revelado mucho mas efectiva y práctica. Ya hemos explicado en otro articulo sus ventajas, pero no esta de mas recordarlas aquí, ya que la fotografía nos muestra una aplicación inútil de los mismos. De una parte, mientras el tornillo perpendicular tiene unas roscas grandes y cortas, el tornillo largo presenta roscas mucho mas finas y una mayor superficie de contacto con la materia córnea, a la que no agrede en absoluto con sus roscas finas. Y de otra, el propio tornillo no deja a los bordes del cuarto separarse y a la vez hace de puntal que no les deja acercarse. Este sistema, que es el mismo de los implantes dentales o de los tornillos que se utilizan en operaciones de traumatología, permite sujetar correctamente los bordes del cuarto en todas direcciones sin tener que rellenar el interior del cuarto con acrílico.

 

 

   La chapa se ha caído al cogerla con los dedos, prueba evidente de que hace muchos días que no podía soportar tensión alguna en los tornillos. A continuación recortamos y aplomamos el casco normalmente, con lo que adquiere ya una conformación mucho mas funcional.

 

 

   Lo mismo con la mano izquierda. Este seria el recorte adecuado para aplomar al caballo en el caso de que el caballo no presentase ningún problema morfológico y el reparto del peso fuese correcto. Pero hay dos cuartos, uno en cada mano, así que algo hay que falla. Y ese fallo suele ser un problema de conformación, que si se gestiona incorrectamente por parte del herrador y el veterinario originan ,como en este caso, una catástrofe.

 

 

   He aquí el problema de conformación que da origen a los cuartos y a los problemas de este caballo. Vistas sus manos por detrás podemos ver que padece una deformidad angular a nivel de las rodillas que le da la conformación llamada "boyuno" debido a que sus rodillas se juntan como en el caso de los bueyes y ovejas. Esta conformación defectuosa ya es suficiente para que el peso se reparta incorrectamente en el casco, recargando unas zonas en perjuicio de otras.

 

   A partir de aquí, el caballo busca equilibrar y compensar su conformación anómala  de dos maneras. Una de ellas consiste en que abre los menudillos dirigiendo los cascos hacia afuera, volviéndose izquierdo y recargando la cara interna o medial del casco. Otra, como en este caso que nos ocupa, el caballo tuerce sus menudillos hacia el frente, dando lugar a lo que se conoce como "Extremidades en forma de X" y volviéndose estevado, con lo que recarga enormemente la cara externa o lateral del casco.

 

   En la fotografía podemos ver perfectamente como el caballo coloca sus cascos mirando al frente, lo que le hace ser estevado. El talón exterior o lateral, muy recargado, intenta adaptarse a este exceso de presión remetiéndose contra el otro talón y sobreelevándose. Cuando no puede mas, simplemente se rompe, formándose así el cuarto.

 

 

   Si en este caballo levantamos la mano hacia adelante, sujetando la rodilla y dejando colgar la caña, el menudillo y el dedo, comprobamos que el eje del remo se mantiene rectilíneo. Si levantamos la mano como vemos en la fotografía, vemos que el eje del remo se mantiene recto. Esto es porque el defecto lo tiene en la rodilla, no en ninguna de las articulaciones del dedo. Si la deformidad fuese en una de las articulaciones del dedo, sin necesidad de radiografías, se vería el casco o el dedo torcerse hacia un lado. Y ese no es el caso. Así pues, a este caballo puede llamarse "falso estevado" pues aunque sus cascos apuntan hacia adentro, en realidad no es estevado por rotación de los menudillos, sino que su problema esta mas arriba, en la rodilla o en la adaptación del brazo al resto del cuerpo.

 

   En caballos normales y falsos estevados o falsos izquierdos, la aplicación del gramil o escuadra de herrador sigue plenamente vigente, debiendo de considerar a sus detractores como desconocedores del uso del gramil o que simplemente no han comprendido su funcionamiento. El gramil es correcto y proporciona información correcta en caballos con el eje del dedo correcto. Corrección de la que nos hemos apercibido mediante radiografías o la apreciación visual de que con el dedo colgando, no se tuerce hacia los lados ninguna de sus porciones. Evidentemente, aplicar el gramil en patas torcidas no debiera de ocurrírsele a nadie.

 

   De otra parte, el gramil no ofrece información del estuche corneo del casco, sino de la posición del hueso tejuelo con respecto al eje del remo. En un caballo normal, las articulaciones son congruentes entre si, es decir, se articulan en perpendicular al eje del remo. Y esto es lo que nos dice el gramil, que en un caballo con el eje del remo correcto, el hueso tejuelo se articula congruentemente con el hueso corona y este con el hueso cuartilla.

 

   Si en la fotografía vemos las líneas rojas como lo haría el gramil o escuadra de herrador, llegaremos a extremos ridículos. Si vemos la línea que une ambos talones, veríamos que aunque a escuadra con el eje del remo, uno de los talones queda mucho mas alto que el otro, en tanto que un bulbo queda mas alto que el otro y la corona en el punto mas ancho del casco queda mas alta que en el otro lado.

 

   Pero es que el gramil no se utiliza de ese modo. Con el gramil no se mira, como se cree o como dicen algunos autores, la punta de los talones, sino el punto mas ancho del casco. Cuando utilicemos el gramil, debemos de mirar desde el punto mas ancho del casco hacia adelante, que es donde está el hueso tejuelo y que es donde el casco no se deforma porque esta firmemente engranada en las laminillas que se encuentran ancladas directamente sobre el hueso. Por detrás de este punto mas ancho del casco, la muralla se encuentra engranada sobre laminillas ancladas sobre tejidos blandos, como la almohadilla plantar y los cartílagos alares. Por eso el casco solamente se sobreeleva desde el punto mas ancho del casco y los cuartos salen en su inmensa mayoría en la zona correspondiente al punto mas ancho del casco.

 

   De ahí que la información que nos proporciona el gramil en un caballo con el eje del remo rectilíneo sea verdadera desde el punto mas ancho del casco hacia adelante y puede ser engañosa desde ese punto hacia atrás. Por tanto, esa es  la razón de que el uso del gramil no sea bueno ni malo intrínsecamente, sino de como se interprete su información.

 

   Si dejamos el casco como vemos en la foto, es evidente que lo estamos dejando mal, con un talón mucho mas alto que el otro. Y eso es porque el gramil no nos está orientando sobre la altura del los talones, sino de la posición del casco desde el punto mas ancho del casco hacia adelante. El como debemos de tratar esos talones no tiene nada que ver con la información del gramil. Evidentemente, se debe de rebajar ese talón sobreelevado en la misma cantidad que tiene sobreelevado. Y ese rebajado o falseo se debe de limitar exclusivamente desde el punto mas ancho del casco hacia atrás, que es donde se sobreeleva, respetando escrupulosamente la zona plana de casco que nos queda desde el punto mas ancho hacia adelante y que el gramil nos ha informado de que es congruente y perpendicular al eje del remo. Falsear desde el punto mas ancho del casco hacia adelante es bascular el pie por completo hacia el lado falseado, y en los casos en que se aplican los falseos al casco, lo que se pretende es que el casco descienda en tanto el interior del pie se queda en su posición correcta y natural, no torcer todo el pie hacia un lado.

 

 

   Y esto es lo que hemos hecho. De una parte nos hemos decantado por una herradura de banana para que le ayude a equilibrarse en su aplomo dorsopalmar. El caballo va a estar parado, no puede trabajar, de modo que no se verá afectado por la pérdida de tracción que le puede suponer el herraje de banana. También es de suponer que el caballo tiene dolor y sensibilidad en los bulbos, debido al remetimiento del talón exterior. La herradura de banana le permite inclinarse un poco hacia adelante y conseguir comodidad.

 

   Se ha realizado un gran falseo en el talón remetido. En un primer falseo, se ha dejado reposar las manos durante casi una hora, en tanto se herraban los pies y tomamos un café. Este espacio de tiempo ha permitido que las coronas se fuesen reacomodando. Al herrar, se ha vuelto a practicar otro falseo, que queda lleno por el material de impresión dental. El material de impresión es siempre mas blando que si fuese casco, lo que permite que el casco pueda seguir descendiendo, pero a la vez es lo suficientemente duro par dar algo de apoyo y que no se produzcan desgarros internos al reacomodarse un talón tan deformado. De este modo dispone de siete semanas para descender poco a poco.

 

 

   La herradura de banana se hizo con una herradura de barra recta, que puentea ambos talones y permite que el pie, desde el punto mas ancho del casco hacia adelante mantenga una pisada estable, en tanto el casco, desde ese punto hacia atrás puede estar muy falseado sin que el pie se desestabilice y bascule hacia ese lado.

 

   No se realizó ningún tipo de actuación sobre los cuartos, salvo el doble falseo. El fondo de los mismos aparece seco y duro, lo que indica que no hay pellizco del tejido vivo. Tampoco se intentó ningún tipo de sujeción en tanto no se estabilice la corona y el nuevo casco comience a formarse integro. Cuando esto suceda, si que sujetaremos ambos bordes del casco cuarteado para proteger al casco nuevo. Entonces ya decidiremos el método a emplear. Hasta entonces, el caballo permanecerá en reposo en un pequeño paddock durante las próximas siete semanas.

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Un mes mas tarde,los cuartos se han cerrado y el nuevo casco crece integro.El herraje ha sido un exito.

Mano derecha.

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   Un mes mas tarde hemos vuelto a herrar al caballo. Los cuartos están resueltos y el nuevo casco crece íntegro. No realizamos ninguna otra acción aparte del herraje, como resina acrílica, tornillos, etc. La muralla del casco es delgada y débil, pero el conjunto del estuche corneo está muy estabilizado y no hay riesgo de una recaída. Los tornillos no son seguros ni efectivos en una muralla tan delgada, y una reconstrucción con resina implica realizar un gran legrado de la zona del cuarto con muchas posibilidades de que se produzca un sangrado, que aunque sea mínimo, ya impide el aplicado de pegamentos químicos en la pared.

   A partir de este momento, el caballo pasa a manos de su herrador habitual. Se ha herrado con una herradura de barra y este será el herraje recomendado para el resto de su vida. Los cuartos son una secuela y se recuperan fácilmente, pero lo que no es recuperable a medio plazo es su conformación de estevado y sus talones laterales extremadamente remetidos, causa de los cuartos. Por tanto, el falseo continuado de estos talones laterales será indispensable para eliminar las causas que pueden determinar la aparición de cuartos.

 

   Por lo demás, es un herraje que le permite realizar vida normal y el tipo de trabajo que venia realizando habitualmente. Ojalá siga realizándolo muchos años mas.!!