Extracción de un corneoma (continuación)

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  Han transcurrido ocho semanas desde que extirpamos el corneoma o tumor córneo en el casco. Durante este tiempo, el caballo ha experimentado una gran mejoría. El dolor crónico ha desaparecido, la infección se ha eliminado y la cojera se ha reducido hasta niveles mínimos, únicamente achacables a la desestabilización producida al eliminar tanta muralla. El caballo ha ganado peso y brillo en el pelaje, moviéndose libremente en un pequeño prado. Su aspecto es bueno y las expectativas para su curación aumentan día a día.  

   En este segundo herraje, esperamos comprobar si el rodete coronario es capaz de segregar tejido córneo. De esta producción córnea, depende el futuro del casco, pues de haber desaparecido una porción del rodete coronario, el casco no podrá crecer con normalidad y se pondría en entredicho la funcionalidad del caballo.

 

 

 

   La venda de resina acrílica que envuelve al casco y le estabiliza, se debe de cortar con una cizalla o tijeras fuertes, debido a su dureza y consistencia. El surco entre los bulbos sirve de guía para la punta de las tijeras.

 

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   Una vez eliminada la férula y los apósitos que cubren la herida, podemos observar el aspecto del campo quirúrgico de donde extrajimos el corneoma. No hay signos de infección ni de olores pútridos, salvo el natural exudado de la herida y de la condensación de la humedad bajo la venda. Las curas diarias han surtido su efecto, y a pesar de la proximidad a la suciedad del suelo, no se ha producido infección.

 

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   Visto en detalle el casco, se pueden realizar interesantes observaciones acerca de la evolución del mismo:

 

A-    El menudillo se ha desinflamado notablemente y la herida por donde había reventado el edema, se esta cicatrizando correctamente.

B-    La muralla dorsal del casco se ha colapsado y doblado, incapaz de sostener el peso del caballo. Esto indica que el animal se apoya sobre el pie  con normalidad y que el dolor ha remitido hasta niveles totalmente tolerables por el mismo.

C-    Las laminillas del pie y las papilas terminales de la línea blanca están produciendo tejido cicatricial que rellena el hueco dejado por el corneoma. Esta proliferación del tejido cicatricial indica que la superficie del hueso no presenta osteolisis ni infección.

D-    El talón esta creciendo normalmente y ha producido mas de un centímetro de casco en estas ocho semanas.

E-     El rodete coronario ha comenzado a producir tejido córneo. En este estadio, la materia cornea producida es débil y quebradiza, pero nos revela un dato muy importante, que no ha sufrido daños de consideración y con el tiempo producirá casco relativamente normal.

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   Aplomamos el casco correctamente y eliminamos en lo posible la extensión y deformidades producidas en las lumbres debido al colapso de las mismas.

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   El tejido vascular del rodete coronario se esta recomponiendo satisfactoriamente. La piel sobreelevada va descendiendo y asumiendo su lugar natural. La vascularización es muy débil, de manera que basta el simple roce de la uña de nuestro dedo para provocar una ligera hemorragia.

 

   Con la legra de anillo repasamos los bordes del casco sano, por si apareciese alguna grieta que hubiese pasado desapercibida en la primera intervención y que pudiera albergar algún tipo de suciedad e infección.

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   Aspecto del casco una vez aplomado. En este punto, el casco presenta el mismo caso que el caballo del artículo Un casco arrancado. Esperemos que la evolución del caso que nos ocupa hoy sea tan satisfactoria como la de Silver.

 

 

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   A fin de reforzar la muralla colapsada y para que pueda soportar el peso del caballo, procedemos a aplicar una generosa capa de resina acrílica Equilox sobre el casco sano, previamente lijado y desengrasado.

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   El herraje elegido es el mismo que aplicamos en la primera intervención y que tan buenos resultados nos da en los diversos casos en que necesitamos dar apoyo al pie y a las estructuras internas del mismo. La silicona de impresión dental es un buen medio para reclutar al apoyo a las estructuras del pie, barras, ranilla y palma.

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   Clavamos la herradura de huevo con la plantilla Bicomponente Colleoni semirrigida y dejamos al caballo que apoye en el suelo. El pie del caballo moldea la silicona antes de su fraguado y solamente se apoyara sobre ella en el momento de máximo requerimiento de la extremidad.

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   Aspecto del casco del caballo una vez herrado. La resina Equilox devuelve a la muralla una forma totalmente funcional. En próximos herrajes, cuando toda la zona extirpada se haya cornificado, también reconstruiremos esa zona del casco.

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   Una vez herrado el casco, procedemos a la limpieza de la herida. Para ello nada mejor que un buen chorro de agua fría.

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   El tratamiento de la herida, a cargo de la veterinaria, consiste en aplicaciones tópicas de povidona yodada con un apósito de gasa esterilizada que la recubre y la preserva de la presión y el contacto con la venda acrílica.

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   Colocamos en los bulbos de los talones un trozo de fieltro o de bayeta de cocina, para que la venda de resina no presione y necrose los bulbos. El apósito se sujeta con cinta de carrocero, que por su extrema delgadez no produce acolchamientos en el vendaje. Este es un punto a tener en cuenta pues nos interesa que la venda de resina acrílica se ajuste lo mas posible a la muralla del casco, para que lo sujete y estabilice.

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   Aplicamos la venda de resina acrílica Vet.Cast sobre el casco, preservando el contacto con el pelo y el rodete. La venda se activa con agua, como las vendas de escayola y tiene un tiempo de fraguado de diez a quince minutos, tras los cuales se queda completamente rígida.

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   Finalmente envolvemos el casco con varias vueltas de film plástico transparente, tensándolo bien, para que cohesione el vendaje durante los minutos en que este tarda en fraguar. Una vez completado el fraguado de la venda de resina se elimina el plástico.

 

   En el plazo de otras ocho semanas volveremos a levantar el vendaje, a fin de reponer el herraje del caballo y observar la cicatrización del rodete coronario. La veterinaria, Loreto Rodríguez, es optimista con respecto a la evolución del caballo y esperamos una rápida y positiva evolución a partir de este estadio en que el rodete ha comenzado a producir casco.

 

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   Ocho semanas mas tarde, levantamos el vendaje y comprobamos que el proceso de curación avanza satisfactoriamente. Todo el tejido resecado se ha cornificado correctamente y aparece seco y duro. La resina aplicada en las lumbres  ha cumplido su función y ahora el casco es capaz de soportar el peso del caballo sin que se colapse la muralla.

 

 

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   Vista en detalle del rodete coronario, prácticamente recuperado por completo. En las ultimas semanas ha comenzado a producir materia cornea con total normalidad. Los primeros milímetros crecen desunidos, pero pronto se ha estabilizado y el casco crece unido y sin que se le haya formado un cuarto. Es una gran satisfacción para el equipo comprobar que se han colmado nuestras expectativas, que el rodete coronario fuese capaz de segregar casco y que este creciese unido

 

 

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   Ya podemos reconstruir todo el casco que falta con alguna de las resinas acrílicas existentes en el mercado. Tras una buena limpieza de la zona, desengrasamos con alcohol desnaturalizado y vamos rellenando por capas todo el hueco con resina acrílica Equilox. Una vez relleno todo el hueco, colocamos dos bandas de fibra de carbono embebidas en la resina, a fin de dar solidez a todo el conjunto. Una vez fraguada la resina, podemos clavar la herradura con total seguridad.

 

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   Este es el aspecto de sus manos. Es notable la diferencia de forma que han tomado a lo largo de este último año. A resultas de cargar el peso con la mano izquierda, esta se ha tornado baja y ancha, en tanto que la mano derecha tiende a adoptar una forma cilíndrica. Con el paso del tiempo, y al utilizar de nuevo su mano derecha, las formas de sus cascos tenderán a equilibrarse.

 

 

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   De lo que no cabe duda es de la nobleza y docilidad del caballo, que permite que se le suban los gatos a su lomo sin manifestar la menor extrañeza. A partir de ahora, el caballo pasará a un prado, donde recuperará su estado de carnes, muy mermado por el sufrimiento que padecía. Durante los próximos meses ya será herrado por su herrador habitual y en cuanto el tejido corneo alcance las dos terceras partes del casco, podrá ser montado y entrenado con toda normalidad.