Extracción de un tumor córneo

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   Los abscesos que se producen en el casco, se desarrollan rápidamente. El pus, utilizando las laminillas córneas como si de un ascensor se tratase, sube hacia la corona y brota en el rodete coronario. La curación es espontánea en la mayoría de las veces, y si se trata debidamente, no suele dejar mas secuela que un cuarto longitudinal, que desaparece por el borde solar del casco.

 

   Sin embargo, en su ascenso, las enzimas contenidas en el pus pueden irritar el tejido vivo subyacente, de manera que se produce una proliferación anormal de las células afectadas, dando lugar a cáncer de pie, si las estructuras afectadas son la ranilla y la palma, o como en el caso que nos ocupa, en corneomas, también llamados querafiloceles.

 

   Este caballo arrastraba desde varios meses atrás un absceso en su mano derecha que se mostraba reacio a todos los tratamientos veterinarios. El pus drenaba al exterior por la corona y  todas las estructuras situadas por debajo de la rodilla aparecían severamente inflamadas, al punto de reventar la piel a la altura de la cuartilla. Sus miembros han comenzado a deformarse. Así, el casco izquierdo, debido a la continua presión a la que se ve sometido, se está hundiendo y adoptando la forma de pando, en tanto que el derecho, a fuer de no apoyarse en el y debido al dolor, toma la forma de topino. El dolor, la fiebre y la cojera han minado el espíritu del animal, que ve sus posibilidades de supervivencia prácticamente agotadas.

 

 
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   Desde el principio se sospechó de la presencia de un corneoma en la pared del casco. Desde un punto de vista práctico, la mayoría de los abscesos que no curan tras un drenaje y un tratamiento antibiótico es porque albergan un corneoma. El proceso irritativo que genera el corneoma, le mantiene en crecimiento y favorece un cuadro inflamatorio generalizado en el miembro. La infección se hace cada vez mas grave y las secuelas de la misma se agudizan con la aparición de osteítis del hueso tejuelo y exungulación o desprendimiento del casco, no siendo rara la gangrena del miembro.

 

   Las radiografías con contraste mostraban que el hueso tejuelo no presentaba daños aparentes por osteolisis. Asimismo, la radiografía sirve para descartar la presencia de un osteofito o chip óseo, es decir, un trozo del borde del tejuelo que se rompe. El organismo del caballo no reconoce a este trozo de hueso como suyo e inicia un proceso de supuración tratando de expulsarlo, lo que podría ser confundido con un cuadro de absceso o corneoma.

 

   En la radiografía podemos ver como el contraste llena el hueco de la palma y se extiende hacia la corona, confirmando que la tapa se halla completamente hueca.

 

 

 

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   Una vez blanqueada la palma, el hueco del absceso aparece claramente localizado en la línea blanca. El corneoma aparece como un circulo mas o menos definido y rodeado de tejido necrótico y pus.

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   Antes de cualquier actuación quirúrgica en el casco, se hace primordial aplomar correctamente al caballo para eliminar de una parte las posibles causas que pudieran haber dado origen al problema y para facilitarle un apoyo eficaz y correcto, que le ayude a recuperarse de la enfermedad sin que las secuelas de la misma puedan afectar a otras partes del miembro.

 

   En este caso se herró la mano izquierda y se aplomó la derecha de manera que quedase preparada para recibir la herradura que, de acuerdo a la gravedad de las lesiones y el desequilibrio producido por la intervención quirúrgica, le conviniera al caballo.

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   Aspecto del pie derecho, una vez aplomado. Curiosamente, aunque habíamos calculado que el caballo opondría resistencia a la manipulación, no se defendió en ningún momento, a pesar de que las vibraciones producidas por el raspado habrían debido de molestarle. Achacamos esta pasividad al estado de abatimiento del caballo y a que posiblemente, la cronicidad del dolor y la inflamación ejercieran un poder insensibilizante sobre el casco.

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   Para extirpar el corneoma se hace indispensable eliminar la tapa que lo cubre, y para esto, nada mas eficaz que una buena tenaza de filos curvos GE, que a la manera de un sacabocados va cortando la muralla. Aunque algunos autores proponen efectuar dos cortes paralelos al corneoma con un disco de sierra, a fin de extirpar el corneoma junto a la tapa,.preferimos esta técnica, mas sencilla y sin peligro de propasarse con la sierra y cortar tejido sano.

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   Una buena legra de anillo bien afilada es el complemento ideal de la tenaza de filos curvos. Básicamente la técnica es la misma que empleamos en el desbridado de los cuartos o de los hormiguillos. Se trata de ir eliminando la tapa a la vez que se respetan las estructuras internas, en este caso el corneoma. Ponemos especial cuidado en no eliminar tejido del corneoma pues pretendemos conservarlo integro para su estudio.

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   Tenemos perfectamente delimitado el ancho del corneoma y proseguimos desbridando casco hacia arriba con mucho cuidado. No nos interesa provocar una hemorragia que nos llene la zona de sangre y nos impida ver con claridad la zona a limpiar. Por esta misma razón, siempre se desbrida el casco de abajo hacia arriba, por si aparece sangre, que no nos ensucie la parte de la tapa sobre la que trabajamos.

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   Este es un detalle de la fotografía anterior. En el borde solar, ya tenemos delimitado el corneoma, rodeado de tejido necrótico negro y pus.

 

   Es de destacar la gran inflamación que presenta la corona del casco. El agujero de desagüe, por donde brota el pus, se va haciendo cada vez mas grande, al ir las enzimas del pus destruyendo la piel. No podemos precisar aun si el rodete coronario, encargado de producir el casco ha sido dañado seriamente o permanece integro. Hasta pasadas unas semanas, en que el nuevo casco siga creciendo, no podremos saberlo con exactitud.

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   Con la legra de anillo, vamos levantando  ligeramente una porción de queratoma para observar su grosor. El tejido del queratoma es insensible y no posee irrigación sanguínea, por lo que se puede cortar con tranquilidad. Por debajo del queratoma aparece la superficie del hueso tejuelo.

 

   Los queratomas se forman entre la muralla y el hueso tejuelo y su etiología corresponde a  la fusión de varias laminillas que alteran su función y proliferan desordenadamente, adquiriendo un grosor y una dureza variable (O’Grady).En su crecimiento son capaces de atrofiar al hueso tejuelo, excavando en la superficie del mismo un surco mas o menos profundo en el que se alojan. El dolor y la cojera vienen provocados por la compresión que ejerce sobre la superficie del hueso y las laminillas laterales al corneoma.

 

   La zona señalada por la flecha roja corresponde al rodete perióplico, encargado de fabricar el periople y que esta situado encima del rodete coronario, que fabrica la muralla. Es absolutamente necesario respetar esta banda coronaria, pues sin su concurso, el casco no podría regenerarse jamás. El corneoma también esta presente por debajo de esta banda, por lo que se debe de actuar con tacto exquisito para no dañar las papilas del rodete.

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   Ya hemos desbridado en lo posible toda la muralla y tomando el corneoma con unas pinzas vamos separando sus adherencias al resto del casco. El corneoma se suele soltar fácilmente, pues debido a los círculos concéntricos de pus y material necrótico que le rodean no presenta muchas adherencias con el material corneo adyacente. Además, estas adherencias son de naturaleza queratinosa y se cortan fácilmente con la legra de herrador.

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Aspecto del corneoma

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Aspecto del corneoma

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Otra fotografía del corneoma

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   El corneoma ha dejado un hueco importante en la superficie del casco y sobre todo una grave desestabilización del casco, al quedar dividido en dos mitades. Es necesario fijar esas dos mitades de casco de manera que no se colapsen las estructuras internas del pie, el caballo pueda apoyarse en ese miembro y que el casco pueda regenerarse integro y funcional.

 

   En la fotografía se aprecia como la banda coronaria ha quedado reducida a un trozo de piel que hace de puente entre las mitades del casco. Se trata de un trozo de piel valiosísimo para el caballo, pues es quien debe de formar el casco nuevo. Si se daña esta banda coronaria, no podrá formar casco sano y el hueco se rellenará de un tejido corneo cicatricial que no sería de mucha utilidad al pobre animal

 

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   Para estabilizar el casco hemos elegido el clásico método que empleamos con éxito en el tratamiento de los cuartos. Una herradura de huevo y una plantilla semirrigida, que dará apoyo al material de impresión dental.

Dado que la lesión no ocupa una franja demasiado ancha, no hemos considerado la posibilidad de colocarle una herradura con placa de hospital para realizar las curas desde la palma, pues la zona lesionada coincide con la tabla de la herradura. En la placa hemos realizado un agujero de drenaje para facilitar la salida de exudados de la herida.

 

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   Vista posterior de la mano lesionada. La herradura de huevo proporciona estabilidad al menudillo en impide que el pie se hunda por detrás en terreno blando. Esto evita que el tendón profundo ejerza demasiada tracción sobre el tejuelo, el cual, al estar suelto en gran parte del casco, podría desprenderse y rotar, añadiendo una infosura mecánica al grave problema del caballo.

 

   El material de impresión dental, llenado las lagunas central y laterales del casco, reparte gran parte del peso correspondiente al talón lesionado a las barras y la ranilla, impidiendo a su vez que el pie descienda exageradamente y fuerce la unión de las laminillas sanas.

 

   Hasta aquí ha sido la labor del herrador propiamente dicha. Salvo pequeños detalles, el resto de la operación corresponde al veterinario. La misión del herrador, como Auxiliar de Veterinaria, consiste en preparar el campo operatorio para facilitar la labor del cirujano veterinario. Generalmente, el veterinario no posee ni las herramientas ni la habilidad necesarias para desbridar un casco, como tampoco sabe o puede adaptar la herradura necesaria para coadyuvar al tratamiento de la enfermedad. Es en estos casos donde la colaboración entre el veterinario y el herrador se hace necesaria y patente, dependiendo de esta colaboración y entendimiento el feliz desenlace de muchos problemas de podología.

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   Una vez preparado el campo operatorio, la veterinaria procede a eliminar todos los restos de tejido necrotico que rodeaban al corneoma con una cucharilla quirúrgica. Debido a la posición en que estamos, a contraluz, nos vemos obligados a iluminar la zona con una linterna, a fin de eliminar cualquier sombra sobre la zona a operar

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   La hemorragia no tarda en aparecer. La estudiante de veterinaria en prácticas limpia la sangre con unas gasas estériles.

 

 

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   Con el concurso de unas pinzas y una hoja de bisturí, la doctora va eliminando los restos necroticos y deshilachaduras que rodeaban al corneoma. Es muy importante eliminar cualquier posible resto, pues el organismo del caballo los reconoce como cuerpos extraños y lucha por expulsarlos, con inflamación y supuración.

 

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   La veterinaria, libera los últimos restos de corneoma adheridos a la banda coronaria. Ha de actuar con un tacto exquisito, para no dañar las papilas germinales que producirán el nuevo casco.

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   Con una cucharilla quirúrgica raspa la superficie del hueso tejuelo, a fin de eliminar cualquier posible zona de osteolisis que pudiera albergarse bajo el corneoma.

 

   Aunque la operación se esta desarrollando en “ambiente de campo” no debemos de olvidar que se trata de una operación quirúrgica en toda regla y nada sencilla por demás. El cuidado que pone en el manejo de la cucharilla se refleja en su rostro y dice mucho de la profesionalidad y habilidad de la veterinaria. En otros países o quizás con otro tipo de caballos y veterinarios, esta operación se desarrollaría en un quirófano provisto de todos los medios técnicos y la asepsia mas exquisita. Sin embargo, nuestros veterinarios deben de trabajar muchas veces en el campo, improvisando materiales y técnicas operatorias propias de un hospital de guerra.

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   En esta fotografía podemos notar cuan profundamente entra la cucharilla quirúrgica en el hueco que ocupaba el corneoma. Es necesario, pues cualquier pequeño resto podría provocar la recidiva del corneoma, es decir, que  volvería a formarse otro corneoma.

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   últimos detalles de limpieza. El caballo, en todo momento permanece tranquilo, a pesar de no estar sedado. Su herrador habitual le mantuvo la mano sobre el trepié mientras la veterinaria le hurgaba en el interior del casco.

 

   El gran coagulo de sangre en el suelo da fe de la importancia de la operación y de la complejidad de la limpieza de que fue objeto la superficie del hueso tejuelo y estructuras adyacentes.

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   Por toda cura se le colocó un apósito de gasa estéril empapado en povidona yodada. Es preciso colocar antisépticos suaves y poco agresivos, a fin de que no destruyan las células epiteliales encargadas de cornificar la superficie dañada y se pueda restituir en lo posible el engranaje de las laminillas.

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   El apósito se fija con cinta de carrocero. Se emplea este adhesivo debido a su propia delgadez, pues el casco ha de ser estabilizado con venda de resina acrílica y no nos interesa un apósito acolchado que pudiera producir holgura entre el vendaje y la muralla.

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   Un trozo de bayeta o de fieltro protege a los bulbos del talón de la compresión y del roce con la venda de resina

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   Una venda de resina acrílica Vet Cast, activada con agua y aplicada al casco mantiene las dos mitades del casco unidas entre si y proporcionara un estuche  estable y duradero al pie.

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   Aspecto final del casco operado. La venda de resina hace la función de un segundo casco que envuelve al casco dañado y a las estructuras del pie. A su vez, por su borde superior permite aplicarle povidona yodada, única cura local que ha sido prescrita por la veterinaria. Un tratamiento antibiótico y antiinflamatorio complementan la operación.

 

   A día de hoy, cinco días después de la operación, el caballo ha experimentado una mejoría notable, sin dolor y sin cojera. En un plazo de ocho semanas levantaremos la venda de resina y comprobaremos si la herida de la operación se ha cornificado correctamente y si el nuevo casco crece unido, en cuyo caso procederemos a reconstruir toda la muralla resecada con resina acrílica Equilox, a  fin de devolver al caballo la funcionalidad perdida.

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   El equipo técnico que ha realizado la operación. A mi derecha, la veterinaria Loreto Rodríguez, de la clínica veterinaria asturiana ROYVALL, y su ayudante, la estudiante de veterinaria en prácticas Ana Rodríguez.

 

A mi izquierda, el herrador habitual del caballo en Asturias, Alejandro del Rey (ALEX)