Fijación de un cuarto con tornillos.

  

Como ya hemos hablado en muchos cascos de cuartos, el correcto aplomado del casco es una condición indispensable para que el rodete coronario pueda recuperarse y producir casco íntegro. En la mayoría de los casos, esta condición es suficiente, sin que precise otra atención.  En otros, se requiere un poco de ayuda extra, como puede ser la resección total del cuarto o su fijación con métodos mecánicos o químicos.

 

   Partiendo de la premisa de que se ha aplomado correctamente al casco y se ha eliminado la causa que originó el cuarto, se puede restaurar la unión entre las partes de la muralla, impidiendo que se muevan independientemente entre si por causas externas al propio caballo. Desde antiguo se han ideado métodos y materiales que intentan fijar los bordes del casco. Algunos de ellos, muy originales, y la mayoría, ineficaces.

 

   Hoy presentamos un método de fijación muy al nuestro gusto, a saber; fácil, rápido y barato. Y que además reúne, a nuestro juicio, una cuarta premisa que los demás no tienen; efectividad, Y además se ha revelado como un buen método de fijación para cuartos crónicos ,que no curarán jamás porque el rodete coronario esta afectado irremisiblemente.

 

 

   Sobre la fijación de los bordes del cuarto, se han descrito tantas técnicas como autores ha habido en Podología y Herraje. A medida que el hombre descubre o inventa nuevos materiales, se han aplicado a la sujeción de los cuartos. De entre ellos, podemos destacar;

 

   –Vendaje del casco. Fue sin duda la técnica mas primitiva. Un vendaje apretado en el estuche córneo pretende mantener fijos ambos labios del cuarto. Se demostró rápidamente su inutilidad, pues es totalmente imposible evitar el mínimo movimiento en el casco por mucho que se aprieten las vendas. Mas tarde se intentó con materiales parecidos a la cinta aislante, escayola, fibra de vidrio, e incluso un fleje metálico que abraza el casco. Fallaron debido a la compresión ejercida en los talones necrosa los bulbos.

 

   -Costura con alambre. Cuando se pudo producir alambre suficientemente fino, se intentó coser los bordes del cuarto. Aun hoy día podemos ver algún intento, mas apropiado para la realización de un buen video que para conseguir algún efecto práctico. Debido al poco espesor de la tapa del casco, no se puede ajustar el alambre con la tensión necesaria para mantener fijos los bordes del cuarto. Si se aprieta mucho el alambre, se desgarra la pared del casco. Si no se aprieta, solamente sirve de adorno.

 

   -Costura con grapas o lañas. Empleado desde antiguo y totalmente ineficaces. Las modernas grapas no producen tensión alguna, y las costuras con clavos pierden la tensión al día siguiente. Son métodos mas llamativos que eficaces.

 

   -Placa atornillada. Consiste en una placa, generalmente metálica,  que se sujeta a la tapa mediante pequeños tirafondos de carpintero. Este sistema es funcional en las regiones anteriores del casco, donde la tapa es mas gruesa y se pueden introducir los tirafondos lo suficiente como para dar fuerza y sujeción a la tapa. Sin embargo, en la zona posterior la tapa es mas delgada y se hace difícil colocar tornillos que den sujeción y no hieran el tejido vivo. Es el fallo mas común en esta técnica, que los tornillos en la porción del casco que queda por detrás del cuarto, hieren con facilidad el tejido vivo subyacente y se provoca una infección añadida al cuarto.

 

   -Placa pegada. Una variante de este método es el pegado de la placa con alguna de las resinas y pegamentos utilizados para pegar herraduras. Es un método mucho mejor que el atornillado, aunque requiere de un cuidado especial para que no se desprenda el parche a los pocos días.

 

   -Combinación de tornillos y alambres. Es un método mas llamativo que efectivo. Consiste en colocar varios tirafondos a cada lado del cuarto y enlazarlos con una costura de alambre. A veces se recubre el conjunto con resina reparadora de cascos.

 

   Las costuras con alambre tienen un fallo fatal, y es que el alambre se estira. Si aplicamos una tensión sobre el material, con el paso del tiempo este va dando de si y pierde esa tensión. Con los tornillos pasa lo mismo. No es el tornillo quien estira, sino que el casco en el que está fijado, va dando de si y pierde la tensión. El tornillo que se mete en la pared del casco, apenas puede penetrar un centímetro y como se puede suponer, no es suficiente para mantener tensión alguna durante mes y medio como mínimo.

 

   -Parches de resina acrílica. La aparición en el mercado de las modernas resinas de catalización rápida puso de moda este método. Consiste en desbridar los bordes del casco y rellenarlos con estos materiales, epóxido o poliuretano. Uniendo las dos mitades del casco se aplicaba una tela de fibra de vidrio u otro material análogo empapado en el mismo pegamento. Es un buen método y si hay que buscarle un inconveniente citaremos que emplea productos que son caros y que requieren de materiales y herramientas costosas.

 

   Como podemos ver, no hay ningún método que sea realmente efectivo. Los tornillos que atraviesan la muralla no son capaces de aguantar la tensión y los pegamentos resultan demasiado costosos en la mayoría de los casos. Sin embargo hay un método que evita estos inconvenientes. Se trata de fijar ambos bordes del cuarto mediante tornillos tirafondos lo suficientemente largos y roscados para que abarquen suficiente tapa.

 

   Es un sistema cómodo y barato. El coste del tornillo es insignificante y para un herrador que medianamente conozca su oficio no supone dificultad ni perdida de tiempo. Tampoco requiere herramientas costosas. La Dremell forma parte hoy día del equipo de casi todos los herradores y aunque no dispongamos de atornillador eléctrico, todos disponemos de uno manual.

 

   Esta fijación es una ayuda mas para la recuperación del cuarto y en modo alguno puede sustituir al correcto aplomado, falseado y correcto herraje del casco con cuartos. Se demuestra como una muy buena solución para el control de los cuartos crónicos, en que el rodete, por estar dañado, no podrá volver a producir un casco integro. En estos casos en que el caballo debe convivir con el cuarto por el resto de sus días, este sistema puede significar la diferencia entre un caballo totalmente funcional y un caballo invalido.

 

   Y su principal ventaja sobre otros métodos es que permite ajustar la tensión sobre los bordes del cuarto cuantas veces lo necesitemos. Basta dar una media vuelta al tornillo cada cierto tiempo para que recupere la tensión perdida por la relajo de la materia córnea.

 

   En este articulo vamos a describir la colocación de un tornillo en un cuarto al que podemos tipificar de crónico. La yegua se infosó hace tiempo y su tejuelo esta ligeramente rotado. Sus cartílagos alares están muy osificados y esta conformación la hace padecer de cuartos recurrentes en las cuarta partes. En mas de una ocasión se ha cerrado el cuarto por completo y cada cierto tiempo, sin que haya una causa concreta, se vuelve a reproducir el cuarto. Debido a esta situación, hemos valorado la posibilidad de reforzar el herraje con herradura Mercedes, falseo total y silicona de apoyo con la implantación de tornillos que unan las dos partes del casco de una manera rígida.

 

 

   Básicamente, consiste en excavar un surco en la pared del casco, lo suficientemente profundo como para permitir practicar un agujero guía para el tornillo tirafondo. Si se colocan mas tornillos de uno, se hace el surco alternativamente en uno y otro borde del cuarto.

 

   Una vez herrado convenientemente el casco, limpiamos con la Dremel toda la superficie para obtener material fresco y resistente.

 

   Con la fresa realizamos el surco. Nosotros hemos empleado la Dremel, pero se puede realizar perfectamente con una legra de anillo o cualquier o otro método. Nos podemos encontrar con un caballo que no admite el ruido de la Dremel y entonces estaremos obligados a hacerlo por el método manual. Lo interesante es saber hacerlo con ambos métodos.

 

 

   Ya esta hecho el surco. Podemos compararlo como cuando se va a perforar un túnel en una montaña. Hay una especie de zanja que profundiza en la ladera hasta conseguir una pared frontal lo suficientemente alta para empezar a construir el túnel..Nosotros tenemos que conseguir una pared frontal en el casco que nos permita hacer un agujero de 2´5 mm y que quede buena resistencia de casco por encima.

 

 

   Y porqué de 2'5 mm? Pues porque es la misma broca que utilizamos para los remaches de cobre que sujetan las tapas a la herradura. Y esa broca nos sirve igual para el taladro de mesa que para la Dremel. Es mas fácil comprar los tornillos de 2'5 mm que disponer de muchas brocas.

 

   Con la broca y la Dremel, practicamos el agujero guía. No resulta difícil  y es bastante improbable que le podamos hacer daño al caballo, debido a la forma redondeada del casco. Al agujerear recto, la broca tiende a salirse afuera, no hacia el interior del pie. Conviene que el agujero sea un poco mas corto que el tornillo, a fin de que los últimos milímetros de este tengan que abrirse paso a la fuerza por el casco sin agujerear. Esto asegura una optima tensión, y la certeza de que cuando reapretemos ese tornillo, volverá a adquirir tensión.

 

 

   Lubricamos el tornillo ligeramente, la grasa de cascos servirá, y lo introducimos en el agujero guía. En este caso hemos utilizado el atornillador eléctrico. Se puede utilizar un atornillador manual, pero es aconsejable el eléctrico. Los modernos tornillos de carpintería están totalmente roscados  y su rosca lleva un paso bastante amplio, es decir, que recorre en cada vuelta una distancia mayor que si fuese un tornillo normal. Este diseño, que viene muy bien para que un atornillador eléctrico lo introduzca rápidamente en la madera o en las placas de aglomerado, es un gran inconveniente cuando el tornillo debe de penetrar en material muy duro, como resina, plástico o casco de caballo. En el casco de caballo, tenemos un agujero guía, pero los filetes o bordes cortantes de la rosca, han de ir excavando su hueco en las paredes del agujero. El tornillo, cuando está avanzando, se calienta por efecto del rozamiento. Si nos paramos, puede suceder que la rosca quede tan apretada contra el material que después no podamos seguir introduciendo el tornillo y si lo intentamos, se rompa. El secreto de introducir un tornillo tirafondo en un material muy duro radica en no detenerse en ningún momento, es decir, introducirlo rápidamente. Por eso es mas indicado el atornillador eléctrico, porque basta apretar el gatillo y el tornillo

se introduce muy rápido.

 

 

   No obstante, es importante dar la ultima vuelta, o vuelta de apriete con el atornillador manual. Así nos aseguramos de que la tensión en el tornillo es la adecuada. A medida que el casco crece, el tornillo va descendiendo con la pared. Es interesante apretar un poco todos los tornillos cada cierto tiempo, dando un simple toque con el atornillador manual.

 

 

   Y este es el aspecto final del atornillado. La cabeza del tornillo queda embutida en la tapa y no se nota en el exterior. Se podría aplicar un poco de resina acrílica de color, con lo que no se notaria e absoluto, pero esto nos impediría a su vez el poder apretar el tornillo. Es mas interesante poner alguna masilla, especialmente el Keratex Hoof Putty, que tapa el agujero y se puede eliminar en un momento dado fácilmente.

 

   En este caso no se colocaron mas tornillos, aunque se podrían haber puesto algún otro mas sin problemas. Después del atornillado, encoframos el casco y se aplicó la silicona de soporte que va entre el casco y la herradura.

 

   Quiero agradecer la cortesía del herrador John Mulddon (USA) por haber compartido conmigo, esta técnica que de  seguro ayudará a muchos caballos a superar el problema de los cuartos. Una herramienta mas de las muchas que los herradores disponemos, para que cada uno pueda utilizar la que mas le guste o mas convenga en cada caso.