Grieta horizontal y cojera iatrogénica

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   Una cojera iatrogénica es una cojera que ha sido ocasionada por el veterinario o por el herrador. Este tipo de  problemas pueden devenir de un accidente del herrado, como un pinchazo o un sentado de la herradura, pero también pueden ser ocasionados por una mala práctica del herraje o un herraje inadecuado.

 

   Muchos herradores coinciden con la idea de que el herraje, cuanto mas sencillo, mas eficaz. Todas las acciones que complican el herraje, además de encarecerlo y hacerle menos sólido, son susceptibles de acarrear efectos secundarios por si mismos o bien agravar los efectos indeseables del herraje. Así tenemos por ejemplo el afán desmedido por parte de algunos jinetes, veterinarios o herradores por colocar plantillas amortiguantes a cascos que en realidad solamente necesitan una herradura de hierro bien puesta. Las  muchas ranillas y palmas podridas dan fe de todas estas plantillas colocadas innecesariamente.

 

   Un ejemplo bien ilustrativo lo tenemos en el caso que presentamos hoy. Hace pocos días fuimos requeridos para un caballo que presentaba una cojera moderada en uno de sus pies. El dueño nos refiere que se ha llevado un golpe en la corona, pero desde que lo han herrado, el caballo  se ha puesto aun mas cojo.

 

 

 

   Como podemos ver en la fotografía, el caballo presentaba una grieta horizontal típica, producida por una absceso que ha ascendido por las laminillas córneas hasta reventar el rodete y drenar pus al exterior. Muchos abscesos pasan desapercibidos y estos reventones en la corona son interpretados por los dueños como golpes contra la pared del box o un alcance del otro casco.  

   La grieta aparece seca e indolora al tacto, pero el casco presentaba un aumento de temperatura con relación al otro pie. El pulso, aunque débil, se notaba ligeramente, lo que nos confirma la presencia de un problema en el interior de ese pie, pero que probablemente no estaba ligado al absceso. Los abscesos provocan un pulso rápido e intenso, y este no era el caso. Al mover al caballo, este buscaba desesperadamente apoyar el peso sobre la punta del casco.

 

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   Al levantar el pie, aparece inmediatamente la posible causa de la cojera. El herrador ha colocado una herradura de corazón a la que ha cortado la rama correspondiente a la grieta. Es muy probable que haya querido evitar que esta zona del casco cargue peso, pero no solamente no ha dado resultado, sino que ha provocado una cojera moderada al caballo.

 

   Hace tiempo que este tipo de técnicas basadas en privar a partes completas del casco de apoyo en la herradura han quedado obsoletas, debido en parte a que producen mas problemas que los que tratan de resolver. Esta técnica funcionaria si el casco del caballo fuera un elemento rígido, pero no lo es, sino que es muy elástico. El casco, además de su movimiento lateral de apertura y cierre de los talones, es capaz de moverse verticalmente, desplazando los talones entre si. Esta elasticidad es la responsable de que uno de los talones se desplace hacia arriba cuando el caballo pisa torcido. Por la misma elasticidad, un talón desciende hasta tocar el suelo cuando colocamos un solo ramplón en la herradura o como en este caso dejamos uno de los talones sin apoyo en la herradura.

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   Vista por debajo la herradura, resaltan tres hechos principales:

 

  -La porción de casco que no apoya en la herradura esta desgastada, prueba evidente de que en cada pisada desciende hasta tocar el suelo.

 

-El borde del corazón se esta incrustando en la ranilla, debido al apoyo incorrecto.

 

-La palma está llena de tierra y estiércol, debido a que el diseño de la herradura impide la natural evacuación del material acumulado en la palma.

 

   Independientemente del hecho de que se hace muy difícil adaptar una herradura como esta, diseñada para casco de mano, a un casco de pie, este es un caso muy ilustrativo de cómo un concepto equivocado en el herraje puede provocar una cojera. Si la herradura  se conservase completa, sin cortarle nada, como mucho podría provocar una acumulación de estiércol en el pie, pero no afectaría ostensiblemente a la funcionalidad del mismo. Al recortarle una rama, el talón desciende en cada pisada, provocando movimiento de cizalla en el tejido conectivo que une los bulbos, causa del dolor y de la cojera del caballo. En el punto donde acaba la herradura se producen presiones anómalas y es un punto de inflexión negativo para el casco. No tardará mucho tiempo en incrustarse la herradura en la tapa o en producirse una separación de muralla.

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   El caballo fue herrado con una herradura simple de acero. Ni siquiera se contempló la posibilidad de colocarle una barra de unión entre ambos talones, debido a que el casco permanece integro por detrás de la grieta. La mejoría fue instantánea y el caballo dejó de cojear en el acto.

 

   La grieta fue desbridada para evitar que el nuevo casco recibiera presiones anómalas y adquiriera una dirección aberrante. Las grietas horizontales no  suelen presentar problemas si se controlan con un herraje asiduo. Cuando la grieta haya descendido a la altura de los clavos, es probable que se reseque por completo y se reconstruya el casco con resina Equilox, en previsión de que un desprendimiento espontáneo ocasione una gran separación de muralla.

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   Varias semanas despues,el casco sigue creciendo de manera natural.En los proximos herrajes controlaremos la porción de muralla situada por debajo de la lesión a fin de evitar un arrancamiento traumatico del mismo.