Hematoma en el casco a causa de una patada

 

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Cuando un caballo da una fuerte patada, bien contra la pared del box o bien contra el suelo, corre el riesgo de producirse un hematoma en la  línea blanca. A pesar del efecto dispersante de vibraciones que posee la herradura, se producen lesiones en el interior del pie. Así, las minúsculas arterias y venas de las laminillas, o bien la arteria circunfleja que circunvala el borde plantar del tejuelo, se rompen produciendo una hemorragia.

 

Generalmente, estos hematomas son colonizados muy pronto por bacterias provenientes del suelo, que encuentran en este exudado hemorrágico todo lo necesario para su proliferación, nutrientes, calor y humedad. Se producen así la mayoría de los abscesos solares o mas comúnmente llamados “arenas”. El caballo cojea fuertemente y se hace necesario evacuar las materias  y gases producidos por la infección, siendo el dolor y la claudicación del caballo la señal de alerta de que hay alguna lesión en el interior del casco.

Pero en alguna ocasión, puede suceder que debido a la pequeña intensidad de la hemorragia o que  por las especiales características del casco, no se produzca la infección por bacterias del suelo. En estos casos, el agua de estos  exudados es reabsorbida por el cuerpo, mientras que en la cavidad permanecen los sólidos provenientes de los glóbulos rojos y material desgarrado en la hemorragia. Además, algunos caballos, son especialmente sufridos, y aguantan el dolor estoicamente, con lo que sus propietarios no aperciben (o no quieren apercibirse) de su cojera.

Esto mismo es lo que le sucedió a este caballo cruzado tres sangres, que debido a su perniciosa costumbre de patear las paredes del box mientras come su pienso, se produjo una hemorragia de cierta importancia en uno de sus cascos posteriores. La sangre extravasada se repartió por la línea blanca, abarcando el espacio comprendido entre las cuartas partes y las lumbres. No se le apreció cojera y no se produjo infección en el hematoma.

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Al  levantarle la herradura para su herraje, observamos una gran cavidad en la línea blanca, rellena de una materia viscosa y maloliente, producto de los exudados y de la suciedad de la cama. En la palma aun se conservan trazas del hematoma. Sin embargo, al rebajar el casco observamos que la cavidad presenta un fondo de saco liso y sano, sin que las lesiones ni la suciedad penetren en la línea blanca mas allá del limite del hematoma, tal como sucedería en una infección crónica de lumbres.  

Hemos limpiado bien el pequeño fondo de saco que aun le permanecía  tras rebajarle el casco y hemos metido en ellos unas mechas de algodón empapadas en alquitrán de Noruega, colocándole a continuación una herradura corriente.