Herradura de corazón en aluminio

 

 

   Las herraduras de corazón fueron ideadas para un fin completamente distinto al que se piensa  hoy día. En su origen protegen la ranilla de la presión contra el suelo. Los caballos de tiro pesado que arrastraban los carros por las ciudades de los siglos pasados solían tener, como los de hoy, un casco grande y plano, con una ranilla prominente. Por otra parte, la mayor parte de las calles estaban pavimentadas con adoquines cuya superficie estaba ligeramente redondeada. Así, donde quiera que el caballo apoyara su pie, este se veía obligado a afirmarse sobre la superficie de un solo adoquín. Ramplones de todo tipo y punteras soldadas favorecen esta pisada, con lo que el caballo puede hacer fuerza para tirar del carruaje,  o contenerlo, sin peligro de resbalar.

 

   Sin embargo, algunos caballos de ranilla prominente sufren de dolor de pies debido a que la presión de la ranilla sobre los adoquines resulta insoportable. En la práctica, los caballos cargan todo su peso sobre la ranilla, lo que les hace cojear. La herradura de corazón evita este problema, obligando a la herradura a apoyarse en los ramplones y la puntera, protegiendo a la ranilla, que no tiene contacto alguno con la barra del corazón.

 

   Muchos años después, Chris Pollit recuperó la herradura de corazón dándole una utilidad totalmente distinta. Se propuso la teoría de que una herradura de corazón era capaz de dar soporte al interior del pie solamente con su apoyo en la ranilla. Pasados los años, el propio Chris Pollit reconoció que sus suposiciones habían resultado demasiado optimista y que la barra de corazón no puede por si sola proporcionar apoyo, pero ya era tarde. La herradura de corazón se había puesto de moda.

 

 

   Durante los años siguientes, se convirtió en una especie de panacea del herraje, desplazando a su antecesora en los gustos de los herradores y veterinarios, la herradura de huevo. Se recetaban herraduras de corazón y se colocaban sin detenerse a valorar los posibles efectos secundarios que en muchos casos superaban con creces los beneficios que se pensaba aportar al caballo. Algunos autores avisaron acerca del efecto que produce en el impacto distal el enorme peso que supone colocar una herradura de corazón de acero, o simplemente, que en su inmensa mayoría, los caballos con cualquier problema en los cascos llevan aparejada una atrofia o destrucción de la ranilla. Y que en el preciso momento en que no se dispone de una ranilla sana y firme, la herradura de corazón no puede dar apoyo, si es que alguna vez pudo darlo. Estos mensajeros fueron tildados de agoreros y rechazados por la élite de los herradores, sobre todo por quienes habían encontrado en la forja de herraduras de corazón un buen filón económico.

 

   Las herraduras de corazón fueron en su momento las estrellas de las exhibiciones y concursos de forja y herraje, algo así como sucede hoy con las herraduras de pie francés (french hind).Y para poder dar continuidad a estas herraduras se siguen recomendando para caballos infosados o con otros problemas, a pesar de que el propio autor ha dudado de su efectividad. Y se establece una corriente en que la causa persigue al efecto. El modelo del concurso profesional había sido el trabajo del día a día. A partir de entonces, todo se volvió del revés. El modelo del concurso de forja se ha convertido en necesidad para el trabajo del diario .Por eso vemos como se vuelven a poner de moda herraduras que se consideraron obsoletas hace varias decenas de años. Y como el mercado es insaciable, cada vez hay que buscar modelos mas raros en que ejercitar la forja. Así, la herradura napoleonica y la de corazón ya parecen muy comunes,y ponemos de moda la French Hind, las Caulk and Wedge o de ramplones, las de cola de pato, de barra central, etc etc.

 

   En este punto, y para evitar suspicacias o malicias de quienes tergiversan mis palabras, creo conveniente recordar que yo no estoy para nada en contra de la forja y de los concursos de forja y herraje. Muy al contrario, los considero muy buenos en todos los sentidos y quiero alentar desde aquí a todos a que aprendan a forjar bien y a hacer maravillosas herraduras, pero  que eso no les sirva de pretexto para colocar en los pies de los caballos herraduras ineficaces y en muchos casos totalmente contraproducentes.

 

   Hoy vamos a forjar una herradura de corazón de aluminio. Hay casos en que la herradura de corazón es totalmente funcional, es decir, cuando recupera las funciones para las que fue ideada. Una herradura de corazón funciona cuando no permite que las estructuras a las que protege, ranilla fundamentalmente, cargue peso. De ahí que sea útil en casos de síndrome navicular, pues al evitar que haya presión en la ranilla, evita el dolor producido. Una herradura de corazón puesta directamente sobre la ranilla, sin contactar con ella, no podrá realizar su función, pues rápidamente se rellena el espacio vacío con suciedad y pierde su efectividad. También hay que contar con el peso añadido al pie, justamente en su región dorsal. La herradura de corazón trabaja a pleno rendimiento cuando se apoya sobre una plantilla que sujeta material de impresión dental u otra almohadilla. De esta manera, la ranilla y el pie apoyan sobre una base blanda, lo que además de soporte, produce un beneficioso efecto masaje sobre el corion de la ranilla y otras estructuras, favoreciendo la circulación de la sangre. Y todo ello, sin que pueda cargar peso en demasía, porque la barra de corazón evita que cargue demasiado peso en la zona de la ranilla, aunque pise en una piedra de canto.

 

   Claro está que una herradura de aluminio es mas blanda que la de hierro y la barra del corazón no puede ofrecer la suficiente rigidez y acaba doblándose hacia arriba. Para evitar esto, se ha ideado un tipo de herradura de corazón muy eficaz; la herradura conocida como Mercedes, que es una herradura de corazón de la que de su punta, salen dos ramas que se insertan en la herradura, dando la forma de una Y griega.

 

 

   Y como puede suceder que un día nos veamos necesitados de una herradura de corazón, vamos a mantenernos prácticos en su forja. Hay muchas maneras de iniciar la forja de las herraduras de corazón. Nosotros hemos elegido la que quizás sea la mas sencilla y menos trabajosa, que aunque no será la mas llamativa ni mas impresionante, será totalmente funcional.

 

   Cada forjador tiene su truco para calcular el largo del material necesario y eso funciona cuando se es experto y se está muy entrenado. Cuando no es así, es preferible realizar la barra del corazón con una pletina mas larga, y una vez conseguida, ya se puede cortar el material necesario de acuerdo a la talla que se precise.

 

   En este primer paso marcamos un trozo de lo que seria la distancia entre los talones de la herradura abierta cuya talla queremos conseguir. Como nuestra idea es hacer una herradura de corazón de la talla 2 de Mustad o Kerckhaert, marcamos 7 centímetros y doblamos. Con este ángulo podemos rebatir si nos hemos pasado de medida.

 

 

   Forjamos la barra de corazón dándole forma lo mas triangular posible. No nos preocupamos de la punta porque cuando esté hecha, la cortaremos a la medida con la tajadera en V del yunque, la misma que sirve para rematar los callos. No hay que olvidar que la herradura de corazón lleva su punta hasta por detrás de la punta de la ranilla, y esta medida ha de ser exacta para que cumpla su función. De ser mas larga, puede producir una necrosis.

 

   Sacamos un chaflán en el borde para que nos sirva en la soldadura y para ayudarnos a agrandar lo que será la base de la herradura. Cerramos la barra de corazón contra la pletina hasta lo que será la forma final. En la foto ya se puede adivinar la relación de la barra con el resto de la rama de la herradura.

 

   Ahora es cuando podemos cortar el largo necesario para la talla que queremos conseguir. Sabemos que en esta sección 25×12 la herradura abierta necesita 30 cm de largo de pletina. Añadimos 2 cm mas para el trozo que va desde lo que seria la punta del callo hasta la barra del corazón.

 

 

   Y procedemos a doblarla sobre el centro como si se tratase de una herradura normal. En estas herraduras cerradas y complicadas, no es conveniente marcar el centro o las claveras, salvo que se seamos muy expertos y entrenados forjadores. La dificultad de la forja hace que estas marcas resulten erróneas en la mayor parte de los casos. Es preferible doblar la herradura y soldarla, para después rectificarla y marcar el centro y las claveras.

 

 

   Curvamos la rama que lleva la barra del corazón hacia el centro, hasta orientarla con el centro de la pletina.

 

 

   Forjamos un chaflán en la otra rama y la doblamos, llevando su punta sobre la escotadura que hemos hecho en la barra del corazón. Ahora es cuando la forja se vuelve difícil, pues a causa de la barra del corazón solamente se puede trabajar en la punta del cuerno del yunque. Es lo que diferencia a los buenos forjadores de los que no somos expertos.

 

   Ambos chaflanes deben de coincidir de esta forma para que la soldadura sea efectiva y lo mas bonita posible.

 

 

   Colocamos sobre la junta un poco de flux, con el material de aporte encima y llevamos al horno.

 

 

   Como ya explicamos anteriormente, al recibir el calor, primero se funde el material de aporte, formando una bola que se mantiene sobre el polvo. Es la bola que vemos en el circulo. En este momento hay unos 500 grados. Al aumentar la temperatura, unos 550 ó 600 grados, el flux se funde y arrastra al metal liquido de la bola hacia el interior de la junta por capilaridad. En ese preciso momento hay que sacar la herradura, pues pocos segundos después, el aluminio de la herradura alcanza su punto de fusión,648 grados y se estropeará todo el trabajo.

 

   El solo hecho de sacar la herradura del horno ya hace que baje la temperatura, alejando el peligro. A continuación se apoya la cabeza del martillo sobre la soldadura y se hace presión, sin golpear, solo presionando,.Esto evita las tensiones en la soldadura y no deja que se rompa. Ya está hecha la soldadura.

 

 

   Continuamos forjando la herradura, dándole la forma final. Abrimos las ranuras y las claveras. Biselamos los bordes y rematamos la punta de la barra del corazón con el descallador o tajadera en V de yunque. A continuación la pulimos con la lijadora para darle un mejor aspecto.

 

   Por esta cara ,la soldadura no ha quedado muy fina. Si fuese de hierro, tomaremos la soldadora y le daremos un buen repaso, forjando después. En aluminio no se puede. De ahí que la soldadura del aluminio sea mas difícil. De todas formas, la soldadura si no es bonita, si que es eficaz y resistente. Lo que mejor ha quedado, mi nombre grabado en las lumbres. Estoy muy contento con mi punzón marcador.

 

 

   Por la otra cara, la soldadura ha ido francamente mejor. Personalmente, yo no colocaría esta herradura sobre el casco de una caballo así como está. Su uso queda restringido a dar un poco mas de protección a una plantilla de poliuretano con almohadilla plantar o material de impresión dental. De hecho, no llevo en mi camión herraduras de corazón de aluminio como estas, sino que todas las que utilizo son Mercedes.

 

   Y quiero dar fin a este articulo repitiendo una vez mas, que animo a todos los herradores a ejercitarse en el arte de la forja, sean cual sean sus circunstancias y sus habilidades. Y quien se crea capacitado, que acuda a los concursos de forja que pueda y que le dejen en su casa. Eso si, teniendo siempre presente que algunas herraduras son tan solo para los concursos de forja y que su uso en el herraje diario ya hace muchos años que fue olvidado, no solamente por lo dificultoso, sino porque el tiempo ha demostrado su inutilidad y en algunos casos, el efecto dañino que producen en los caballos.