Herradura para ligamento suspensor del menudillo

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   Como es sabido, una de las misiones de la herradura es la de coadyuvar en el tratamiento de muchas enfermedades del pie, sin el concurso de la cual, seria muy difícil, cuando no imposible, la total recuperación del mismo. A pesar de los denodados esfuerzos de los movimientos antiherrado, la herradura sigue siendo igual de efectiva en el tratamiento de los problemas locomotores del caballo. Por eso se sigue prescribiendo y por eso se sigue utilizando; porque funciona. 

   El tratamiento de las desmitis del ligamento suspensor del menudillo  tiene en el herraje su principal activo. De poco o de nada sirven los tratamientos antiinfamatorios, ondas de choque, hidroterapia, factores de crecimiento, etc., si no van acompañados de un herraje adecuado y especifico. Este herraje produce un desequilibrio en la acción de los tendones flexores y el sistema suspensor, que permite la relajación de este ultimo, lo que permite que se pueda curar. Durante este tiempo, el tendón flexor profundo se tensa y soporta la mayor parte de las cargas. Generalmente, el incremento de la carga soportada por el tendón flexor profundo no reviste peligro alguno para el sistema navicular o la propia integridad del tendón, pues los animales herrados de este modo no trabajan fuerte y el desequilibrio no se produce durante mas de uno o dos herrajes. 

   El herraje consiste básicamente en una herradura que presenta sus lumbres muy anchas, en tanto que los talones se estrechan y biselan. Las lumbres de la herradura así modificada flotan en el terreno blando ,en tanto que las ramas y talones se hunden, logrando de este modo la tensión del tendón profundo y la relajación del suspensor.

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   Este modelo de herradura se comercializa en aluminio, generalmente para manos. No se conocen herraduras comerciales en acero ni para manos ni para pies. En los concursos y demostraciones de herraje, se fabrican este tipo de herraduras a partir de un pasamanos muy ancho, que se forja en los extremos para conseguir las ramas  estrechas. Esta es una labor ardua y muy trabajosa, que exige el concurso de un ayudante que golpee con el mazo. Algunas herraduras así forjadas son verdaderas obras de arte, pero en la práctica diaria son totalmente inservibles. Cualquiera que forje con regularidad, sabe que es totalmente antieconómico forjarse un par de estas herraduras en casa del cliente y a la vista del caballo enfermo. No digamos si en un mismo día nos coinciden dos o tres caballos que necesiten herraduras especiales. 

   Nosotros vamos a seguir un método  practico, fácil y económico para transformar una herradura comercial en una herradura ancha de lumbre y de callos estrechos. El sistema, que permite varias aplicaciones en diferentes tipos de herraduras terapéuticas, es totalmente aplicable al trabajo de cada día, pues no es necesaria mucha habilidad forjando y las herramientas y materiales necesarios están en la furgoneta de casi todos los herradores. 

   El método consiste básicamente en añadir material a la herradura, soldando con un soldador eléctrico, para después forjar a la medida y biselar los callos. Para añadir material a una herradura comercial de 8 mm de grosor, nada mejor que un trozo de varilla redonda de 8mm de diámetro. No importa que sea de hierro dulce o de acero corrugado. Son materiales fácilmente asequibles y baratos. 

   En la  fotografía podemos ver el trozo de varilla redonda que hemos cortado. Para una herradura ancha de lumbres se corta el trozo suficiente para abarcar de la segunda clavera a la segunda clavera de la otra rama en las manos. En los pies, y también si la herradura de mano lleva dos pestañas, se ensancha desde el borde anterior de la pestaña al borde anterior de la otra pestaña..El trozo de varilla se dobla fácilmente en frío en cualquiera de las esquinas o agujeros del yunque.

 

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   Con el soldador eléctrico soldamos el trozo de varilla redonda en la bóveda de las lumbres. Esta operación de soldar puede realizarse en la fragua, pero siendo realistas, nadie lo hace. Hoy día, un herrador que quiera ser algo mas que un clavaherraduras puede permitirse en su furgón un soldador inverter por algo mas de 100 euros. El espacio que ocupa es mínimo y el consumo de potencia de corriente eléctrica es muy bajo. En contrapartida, es una herramienta muy útil para el herrador.

    Una de las ventajas de utilizar un trozo de varilla redonda es que no es necesario hacer un bisel para que la soldadura penetre en el interior de la masa de hierro. El perfil redondo de la varilla y el biselado de la herradura, permite que los cordones de soldadura lleguen a contactar entre si, consiguiendo una soldadura de muy buena calidad.

 

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   Si somos buenos soldadores, utilizamos un electrodo grueso  y tenemos buena potencia de corriente, conseguimos un cordón uniforme y grueso. Por desgracia, en nuestro furgón no disponemos de esas cosas. Nuestro soldador inverter, para que pueda funcionar con el grupo electrógeno portátil del furgón o con la escasa potencia contratada de muchos clientes, no permite utilizar electrodos gruesos, sino que hay que conformarse con los mas delgados. Mi soldador, con la potencia que le suministra el generador de 3800 watios, tan solo puede fundir decentemente electrodos de 2'5 mm. Este electrodo apenas aporta material a la soldadura, con lo que es difícil conseguir un buen cordón. 

   Hay un truco muy eficaz para mejorar estas soldaduras. Consiste en calentar la herradura, una vez soldada la pieza redonda, y cuando esta color naranja, se le añade flush de soldar al horno o bórax. A continuación se calienta fuertemente y se rebate la soldadura con el martillo. La soldadura  con bórax refina el cordón y mejora la calidad de la misma sin necesidad de elevar la temperatura tanto como si fuésemos a soldar solamente con el flush. Para estos menesteres se presta mejor el bórax que el flush comercial debido a que es  mas barato. Algunos herradores extranjeros me han comentado que con algunas marcas de detergente de lavar la ropa se puede conseguir el mismo efecto, aunque no lo he comprobado por mi mismo.

    El bórax o borato de sodio es un producto asequible y barato. En la fotografía vemos como al aplicarlo sobre la herradura caliente se funde. Al elevar después la temperatura, el bórax forma una atmósfera libre de oxigeno, lo que permite que el hierro se funda y pegue uno con otro. Sin esta atmósfera libre de oxigeno, las piezas se oxidan y no se sueldan. Nosotros solamente tenemos que refinar la superficie de la soldadura, no hay que soldar su interior, por lo que no es necesario llevar la herradura al rojo blanco.

 

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   Por la cara inferior, la que contacta con el suelo, rebatimos la soldadura con la cara plana del martillo, para obtener una superficie plana. Sin embargo, por la cara superior, la que contacta con el casco, forjamos la pieza  de varilla con la cara redondeada del martillo, reduciendo su grosor y aumentando en lo posible la anchura de la lumbre. Este rebajado impide que se formen presiones anómalas en la palma. No olvidemos que esta herradura cubre gran parte de la misma, casi hasta la punta de la ranilla en algunos casos. 

   Aprovechamos la calda de la herradura para estrechar ligeramente los callos. No es necesario deformarlos mucho, basta con matar ligeramente la esquina que forman en el interior.

 

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   Vista de la herradura por su cara superior. Aunque en un principio pudiera parecer mas adecuado que el borde interno de la herradura no presentase el escalón que formal las puntas del trozo de varilla, en la práctica es muy recomendable. Ya los antiguos forjadores se dieron cuenta de que si la herradura, forjada de una pieza, presentaba un perfil continuo, se hacia mas difícil abrirla o cerrarla. Con este diseño, cada rama puede cerrarse perfectamente en el punto del escalón sin mayor esfuerzo. Esto se agradece enormemente cuando vamos a clavar la herradura y nos parece que se ha quedado un poco abundante. Cerrar esta herradura tan ancha de lumbre en frío de una manera correcta es cuando menos imposible. Una de las ramas se cerrará mas que la otra y puede arruinarnos todo el trabajo. Por eso en todas las herraduras forjadas de este estilo se ve el escalón entre la rama ancha y la rama estrecha.

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   Vamos a proceder a biselar los callos, a fin de reducir la superficie de apoyo y que puedan penetrar en la cama del box o en el suelo blando. Se podría dar forma a los callos mediante el martillo de forja, pero es mucho mas efectivo, fácil y sobre todo descansado utilizar la amoladora.

    Es fundamental que utilicemos en la amoladora discos abrasivos montados sobre papel en lugar de los clásicos discos de corte. Manejando la amoladora entre las ramas de la herradura es frecuente que se rompan los discos, y los trozos de estos pueden producirnos serias heridas. El disco de lija evita estos accidentes a la par que se adapta mucho mejor a la curvatura de las herraduras.

 

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   Los callos biselados de la herradura permiten que se hundan en terreno blando, sin disminuir en absoluto la superficie de apoyo del casco en la herradura. Es la gran ventaja de este método. Cuando se colocan ramas muy estrechas y con poco apoyo del casco, el material de la herradura suele hundirse en la materia córnea, produciendo separaciones de pared e incluso escarzas por compresión.

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   Y la herradura vista por su cara superior. Ofrece un buen apoyo al casco y ensancha enormemente las lumbres, sin peligro de que el caballo pueda hacerse daño en la palma. Para la realización de esta herradura he invertido apenas 12 minutos mas que si la hubiese colocado sin modificarla, es decir, un herraje normal. Tan solo he necesitado unos pocos martillazos de mas y he conseguido una buena y funcional herradura para un problema del ligamento suspensor del menudillo de un modo sencillo, eficaz y barato. Cosas estas muy importantes cuando tienes que realizar un herraje de este tipo en el tercer o cuarto caballo de la mañana.