Herraduras cerradas.Herradura de huevo

 

 

  La invención de la herradura no obedece al capricho de los hombres, sino a la necesidad de preservar el casco del caballo. Pronto los primeros herradores, que se confundían con los veterinarios en la época, se dieron cuenta de que su uso no solo alargaba la vida laboral de los animales, sino que  se podía recuperar o aprovechar para el trabajo a animales que por su conformación defectuosa  eran desechados para el trabajo o la monta.

 

   Surge así el herrado ortopédico, limitándose a la aplicación de suelas de cuero para proteger la palma. A partir de ahí, los herradores modificaron las herraduras buscando dar una protección mas duradera que un trozo de cuero. A imitación del herrado del buey, quizás anterior al del caballo, las herraduras se forjaban muy anchas de ramas. Con posterioridad, se cerraban por detrás los callos hasta juntarse y soldarse entre si. Habían nacido las herraduras cerradas  por detrás, algunas de ellas tan imaginativas como inútiles y contraproducentes. Otras, han permanecido e incluso se han mostrado como una herramienta eficaz en el tratamiento de las cojeras.

 

   Sin embargo no están exentas de secuelas o de daños colaterales. Estas secuelas son mayores y mas notorias cuando las herraduras se aplican mal o se aplican indiscriminadamente. No a todos los caballos en todas las ocasiones les viene bien determinada herradura ortopédica, incluso aunque se coloque de acuerdo al mas exquisito de los canones de la Herrería. No digamos ya si se utilizan desde el desconocimiento de su fabricación y colocación. Con esta serie de  artículos pretendemos arrojar un poco de luz sobre la utilización de este tipo de herraduras, pues se hace notar, sobre todo entre los jóvenes herradores la superficialidad de los conocimientos adquiridos sobre el herraje en general y el ortopédico en particular.

 

   Son cuatro los principales tipos de herraduras cerradas por detrás; las herraduras redondas, las herraduras de barra recta, herraduras de corazón y herraduras napoleónicas. Cada una de ellas con sus características particulares, su correcta prescripción y aplicación, sin olvidarse de sus efectos indeseables sobre la conformación del casco y la mecánica del movimiento en el caballo herrado con las mismas.

 

HERRADURA DE HUEVO

 

   Dedicamos este primer capitulo a la herradura de huevo, por ser la herradura ortopédica mas antigua y a su vez,  la mas incomprendida. Curiosamente, la herradura de huevo ha sido tan amada como odiada, por buscar un símil apropiado. Este tipo de herradura tuvo épocas en que era recomendada para casi todo, pasando a continuación a ser denostada y origen de todos los males del herraje. Ambas posturas extremas se debían únicamente al escaso o nulo conocimiento que de esta magnifica herradura se tenia y se tiene incluso hoy día. Y no es mas que porque se sigue pensando que una herradura cerrada por detrás de forma redondeada ya es una herradura de huevo, y no es así ni mucho menos.

 

   Una de las características que han de poseer todas las herraduras, además de las cosméticas y las mecánicas, son las características geométricas. Las herraduras siguen el patrón del casco sano, que es un diseño natural en base a proporciones geométricas exactas, considerándose defectuoso o patológico todo desvío de estas proporciones. En el casco sano, el reparto del peso en la superficie plantar se divide por partes iguales a ambos lados de la vertical del centro de articulación del pie (COA),siendo tolerable e incluso perseguible y deseable un desequilibrio en favor de la parte anterior. Es decir, se busca que haya mas peso en la zona delantera, llamada de palanca, que en la posterior, llamada de apoyo.

 

   En un casco sano y bien conformado, se equilibra el reparto del peso entre el borde de la tapa en la región de palanca, con el borde de la muralla, barras y ranilla en la región posterior o de apoyo. Por eso una herradura abierta permite ese equilibrio a pesar de tener mas superficie por delante que por detrás. Pero en el casco defectuoso o enfermo no se dan estas condiciones de equilibrio. El caballo mal herrado, con la ranilla enferma o un defecto morfológico recarga el peso en la zona posterior o de apoyo, con todas las consecuencias patológicas que de ello se derivan. Es necesario devolver este equilibrio para que el animal pueda trabajar o para que pueda comenzar a recuperarse. Esto se consigue mediante la herradura cerrada por detrás, utilizando la variante apropiada para la conformación y la gravedad del problema.

 

   Aunque se ha generalizado el nombre de herradura de huevo, en realidad esta no es mas que una variedad de las herraduras redondas o circulares. Una herradura redonda es una herradura completamente circular, como podemos ver en la fotografía superior. Establece su centro en el punto vertical bajo el centro de la articulación y desde allí distribuye tanta superficie de herradura hacia cualquiera de los lados, conservando la misma distancia entre el centro y las lumbres como de los talones y cuartas partes o punto mas ancho del casco.

 

   Como consecuencia, aumenta la superficie de sustentación del pie y estabiliza la pisada. Su característica mecánica principal es que al ser completamente circular, al pie le da lo mismo salir por un sitio que por otro, optando siempre por el que mas cómodo le resulte. Un maestro herrador recomendaba su utilización en aquellos casos de cascos deformados y patologías complicadas en que no se sabia muy bien de donde venia el problema. Tras seis semanas de utilización de una herradura redonda, el desgaste de la misma ofrece mucha información para el siguiente herrado ,y los problemas suele simplificarse hasta el principal y mas grave.

 

 

   Evidentemente, la utilización de esta herradura tiene sus limitaciones a determinado tipo de casco, surgiendo así la herradura elipsoidal u ovalada. La herradura ovalada es mas larga que ancha, pero crece siempre de acuerdo a la geometría, es decir, no se la puede estirar de cualquiera de sus puntos. Si aumenta su tamaño, aumenta toda ella. Esto se puede ver muy bien en la fotografía, donde hemos calculado una herradura ovalada sobre un casco que podemos considerar como modelo geométrico del casco del caballo.

 

   Efectivamente, podemos comprobar como el borde exterior de la herradura se adapta exactamente al borde solar del casco. Y para cumplir con la geometría, se prolonga hacia atrás hasta la vertical de los bulbos. Por su parte, el borde interno ha de estar lo suficientemente adentro para que las barras apoyen en la cara superior de la herradura.

 

   La función principal de una herradura cerrada por detrás es aumentar la superficie de sustentación, tanto del apoyo del casco en la herradura como de  esta en el suelo. Por tanto, una herradura cerrada por detrás que sea estrecha y no pueda proporcionar este apoyo es una herradura completamente ineficaz.

 

 

   Un casco sano y casi perfecto no necesita a priori una herradura cerrada. Pero el casco de esta fotografía ya es un casco problemático, con los talones contraídos. Las características geométricas  de la herradura nos muestran como de cuartas partes hacia atrás no se distribuye el casco por igual entre ambas ramas de la misma. La herradura sobresale mucho del borde de la muralla. El gran error consistiría en evitar este descanso exagerado, que es parte consustancial de la herradura de huevo. Se puede hacer, pero en ese caso no se puede llamar al resultado una herradura de huevo. Llamémosla por otro nombre. Si se quiere poner una herradura de huevo o nos ha pedido el veterinario una herradura de huevo, hagámoslo bien o si no, busquemos otra solución.

 

 

   Volvemos a la foto de portada del articulo. A primera vista parece que la herradura de huevo sobresale exageradamente de los talones. Es así y ha de ser así si queremos que sea un herraje de huevo. Si no nos gusta o no nos convence, busquemos otro herraje, pero no llamemos herraje de huevo a lo que no lo es. El herraje de huevo ha de adaptarse a las características geométricas, y no lo hace por capricho, sino para devolver el equilibrio a un casco que esta desequilibrado. Evidentemente, si el caballo se arranca las herraduras con facilidad habrá que poner remedio o buscar otra solución alternativa a su problema.

 

 

   La misma herradura de la foto anterior. Para mantener la proporción en el reparto del peso e incluso mejorarla, facilitando el breakover, es necesario emplear esta talla de herradura comercial de huevo. Cuando se utiliza la talla correcta de la herradura, es muy difícil que contacte o interfiera con los bulbos de la ranilla.

 

   Hemos comentado mas arriba que el mal uso que se ha hecho de la herradura de huevo proviene de una mala concepción  y una mala aplicación de la misma. En la mayoría de los casos en que una herradura de huevo no ha funcionado o no ha dado los resultados apetecidos ha sido por una aplicación incorrecta o una fabrica inadecuada. Vamos a comentar algunos de los vicios mas comunes en el uso de la herradura de huevo.

 

 

   Esto no es una herradura de huevo, se trata simplemente de una herradura comercial con un trozo de hierro soldado entre sus extremos. Aunque no se aleja demasiado de la forma deseable para una herradura de huevo posterior, es una herradura que no va a funcionar, pues no aporta superficie de apoyo suficiente. Ni para el casco ni contra el suelo. Para un casco sano, puede funcionar esa sección de herradura, pero no para un casco defectuoso o un pie problemático.

 

   Las herraduras de huevo en posteriores se suelen utilizar únicamente para dar mas superficie de apoyo y evitar el hundimiento en la pista blanda de la región posterior del casco. A mayor superficie, es decir, a mayor anchura de la herradura, menor hundimiento y mayor efectividad del herraje.

 

 

   Esto no es una herradura de huevo. En realidad no es ni de huevo ni de barra. Esta fuera de toda regla de proporciones y no posee ninguna de las características fundamentales que ha de presentar cada herradura. Ni cosmética porque no esta bien trabajada, ni geométrica porque es un churro fuera de toda proporción ni mecánica porque no sirve para lo que se pretende de ella.

 

 

    Este es el pie en donde estaba puesta la herradura anterior. La herradura de huevo no es la mas apropiada para el tratamiento de un ángulo palmar negativo tan grave como el que muestra la foto.

 

 

   Las herraduras de huevo no están exentas de efectos indeseables. Dejando aparte el hecho de que se las arrancan mas fácilmente, el principal inconveniente es que la longitud extraordinaria puede ejercer un efecto negativo sobre los talones. Se cree que el efecto palanca que puede producir, proporcional a la longitud de la misma, crea malestar en el talón y el bulbo. Esto es así, y sabemos que en caballos que aterrizan de talones la herradura de huevo quizás no sea la mas indicada, pero es debido a la incorrecta utilización de la misma. No a todos los caballos y a todos los cascos les va bien el herraje de huevo.

 

   La longitud extraordinaria de la herradura de huevo puede interferir en el aterrizaje del casco en muchos caballos que no van cómodos con la herradura de huevo. En superficies duras aterrizan con el punto mas alejado y esto puede provocar inestabilidad. Este es un punto a recordar cuando hablemos de las herraduras napoleónicas.

 

   La herradura de huevo es altamente recomendable en caballos con talones bajos y con tendencia a pisar plano o ligeramente de lumbres. No es aconsejable su utilización en cascos con talones altos, y si las circunstancias exigieran su uso en un caso se debe de rebajar los talones en profundidad.

 

   Evidentemente, el caso de la fotografía se puede tildar de uso nefasto de una herradura de huevo e ilustra el porque no se debe de utilizar nunca en un casco alto de talones. Para mayor gravedad se le ha añadido una taloneta plástica. El resultado es un grave cuarto sangrante, cuya evolución podemos ver en este enlace.

http://www.farriergabino.com/articulos-y-casos/cuarto-sangrante-y-sindrome-navicular

 

  Podemos concluir este capitulo afirmando que la herradura redonda u ovalada, la herradura de huevo, es una magnifica herramienta en el tratamiento de algunas dolencias del pie, siempre y cuando que se fabrique y se coloque de acuerdo a las características geométricas de dicha herradura. Si queremos poner una herradura de huevo, hagámoslo bien. De no ser así, llamémoslo de otra manera, no digamos que es una herradura de huevo.

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Adicción al articulo publicada en Facebook.

 

   Las herraduras están sujetas a unas proporciones geométricas, y las de huevo no iban a ser menos. Las formas y las proporciones de las herraduras no son capricho del hombre, sino el resultado de la evolución del casco del caballo en tanto se adapta al entorno, premiando la buena dirección con la reproducción y la supervivencia, en tanto castiga el fallo con la muerte a manos de depredadores. La Geometría, como parte de la Matemática que es lenguaje de la Naturaleza, mantiene sus leyes tanto en la forma de las galaxias como en un panal de abejas. Y también en el casco de un caballo.

 

   Las herraduras mecánicas o comerciales tienen formas que no son capricho del fabricante, sino que imitan a lo que se considera la forma del casco perfecto. Y se considera esta forma perfecta porque la mayoría de los caballos que tienen los cascos de esta forma son caballos sanos y funcionales. Y porque sus formas cuadran perfectamente con las leyes de la Geometría, base de la Biomecánica y sin la cual no puede existir.

 

   Cuando superponemos una herradura de mano y una herradura de pie por su punto mas ancho obtenemos una figura geométrica llamada elipsoide, mas conocida por óvalo o simplemente, un huevo. Es la forma que la Naturaleza escogió para el casco del caballo porque es la que mejor ha funcionado a lo largo de la duración de la especie. Se pueden extraer muchas y muy interesantes conclusiones de esta conformación. La primera que en realidad el casco de mano y pie tienen las misma forma pero invertida, y lo que le falta a  un casco por detrás es la forma delantera del otro. Y la mas importante de todas, que cuando tenemos que modificar una herradura, debe de hacerse siempre con criterio geométrico, a la par que cosmético y mecánico. De lo contrario, lo que se consigue es un hierro doblado con agujeros.

 

 

   En esta fotografía vemos representada lo que seria una herradura de huevo de mano. Desde su punto mas ancho hacia atrás se corresponde con la forma de la herradura de pie. Y cuando queremos fabricar una herradura de huevo de mano a partir de una herradura comercial, es esta la forma que debemos de darle para cumplir con las leyes de la Geometría.

 

   Asimismo, cuando queremos fabricar una herradura napoleónica de huevo de MANO, que no es otra cosa que cortar un trozo de lumbre mas o menos amplio, debemos de tener en cuenta que se debe de respetar la forma del resto de la herradura. Esto significa que la herradura por detrás debe de mantener la forma mas parecida a la de pie que a la de mano. De ahí el gran error de colocar herraduras de mano invertidas para construir herraduras napoleónicas de mano. Cuando se quiere fabricar una herradura napoleónica de mano es mucho mas factible y sujeto a la Geometría del casco el realizarla a partir de una herradura de pie.

 

 

   Por contra, girando el óvalo o huevo ciento ochenta grados, obtenemos la forma de lo que seria una herradura de huevo de pie. Una herradura de huevo de pie no es una herradura comercial de pie a la que se ha soldado un hierro curvado con mayor o menor fortuna, sino la complementación del segmento de arco que le falta para completar el elipsoide geométrico. Y este pedazo que le falta no es sino la coincidencia de una herradura de mano desde el punto mas ancho hacia la lumbre. Por la misma causa que a la herradura de mano le falta el pedazo de herradura de pie desde ese mismo punto mas ancho. Obsérvese como lejos de formar el ovalo prolongando las ramas de la herradura, este empieza a formarse desde el punto mas ancho de la herradura.

 

   Del mismo modo, cuando queremos fabricar una herradura de huevo napoleónica de PIE, que no es otra cosa que quitar un trozo de las lumbres mas o menos extenso, debemos de respetar la geometría de la herradura, que es la geometría del pie. Por tanto, es mucho mas factible y sujeto a esa Geometría el realizarla a partir de una herradura comercial de mano, en lugar de cometer el error común de dar la vuelta a una herradura de pie y clavarla al revés.