Herraduras cerradas; barra recta

 

 

 

   Siguiendo con nuestro análisis de las  herraduras ortopédicas mas utilizadas, estudiaremos dos variedades muy conocidas, pero sin embargo, poco o mal utilizadas. La herradura de barra recta  y la herradura de corazón. Decimos poco utilizadas porque a pesar de ser las estrellas de los ejercicios y concursos de forja, se ven muy pocas utilizadas en el herraje del día a día. Mal utilizadas porque en muchas ocasiones su uso no se adapta al protocolo de ajuste de estas herraduras. Y si no están bien colocadas, no solamente no sirven para nada sino que son contraproducentes, pues como todas las herraduras, no dejan de presentar efectos secundarios.

 

   Personalmente creo que hay mucho miedo a las herraduras ortopédicas, especialmente las de barra y corazón. En principio no son herraduras que deban ser prescritas por un veterinario por un problema grave, sino que se podrían englobar en lo que se llama herraje terapéutico, es decir, el propio herrador detecta un problema, generalmente de conformación, y aplica una de estas herraduras. En la vida real, el propietario es reacio a reconocer que su caballo tiene un defecto o un problema y elude este tipo de herrajes especiales. Por su parte, el herrador no asume los riesgos de estas herraduras, ni el mayor esfuerzo y tiempo que supone fabricarlas y colocarlas. Y no so pocas las ocasiones en que el herrador no coloca estas herraduras por la sencilla razón de que desconoce su correcta aplicación.

 

 

 

   La herradura de barra recta nace de la necesidad de establecer un puente entre ambos talones de la herradura, cerrándola por detrás. Esta es la principal  aplicación de la herradura de barra y su principal virtud. Es cierto que además puede aumentar la superficie de sustentación de los talones, y por ende, impedir la penetración de la región posterior del pie en el suelo blando, pero hay herraduras mas especificas para esta cuestión y que no sufren algunas de los efectos indeseables de las primeras.

 

   Hay ocasiones en que por un problema natural o adquirido del caballo, o bien porque se ha realizado aposta para obtener algún beneficio, los talones del pie y toda la región posterior están fuertemente desequilibradas. Colocar una herradura abierta en estas condiciones no es sino ponerse uno mismo una venda en los ojos, para no ver el problema. Un caso con un talón falseado, bien por defecto del caballo o bien porque se le haya realizado aposta, necesita imperiosamente una herradura cerrada, preferiblemente de barra recta, que estabilice el casco y mantenga las articulaciones congruentes entre si. Una herradura abierta es incapaz de proporcionar dicha estabilidad pues no tiene la rigidez suficiente para conseguirlo. Si no hay soporte al interior del pie, éste bascula indefectiblemente hacia el lado falseado, arrastrando tras de si a todo el pie y al miembro.

 

   En la fotografía vemos un buen ejemplo de un pie necesitado de un buen soporte. Por un accidente, el talón medial ha desaparecido. En caso de colocar una herradura abierta completamente plana, con sus dos ramas en el mismo plano, la poca rigidez de la misma no permite mantener el pie en su posición natural, y el talón accidentado desciende hasta tocar la herradura, que por su poca rigidez, sube a su vez hasta encontrarse con el talón.

 

   Es totalmente necesario que la herradura sea totalmente rígida, para que los clavos del lado contrario mantengan al casco en el mismo plano que la herradura e impidan ese basculamiento del pie hacia el lado accidentado. Esto solo se puede conseguir con una herradura cerrada por detrás, preferiblemente una de barra recta, aunque las condiciones del caso podrían exigir mas estabilización del pie y tener que recurrir por ello a la herradura de corazón.

 

 

   Otro ejemplo de necesidad de una herradura de barra. Cuando se debe de realizar un falseo, es decir, evitar que una parte de la muralla cargue el peso que le corresponde, este debe de ser asumido por el resto de la muralla que contacta con la herradura. En la fotografía vemos un talón que ha sido resecado para curar una escarza y ha de liberarse de recibir presión en tanto se recupera. Una herradura abierta no puede conseguir esa liberación. Tan solo una herradura de barra, e incluso en este caso pudiera ser necesaria una herradura de corazón.

 

   Este tipo de falseo artificial, es decir, hecho por la mano del herrador, es muy practicado en el tratamiento de los cuartos. Se mantiene el pie y el resto del casco que no esta sobreelevado en su posición natural gracias a la herradura de barra recta, en tanto el talón sobreelevado y enfermo no apoya en la herradura, con lo que puede descender hasta retornar a su posición de sanidad.

 

 

   Una de las aplicaciones mas interesantes para las herraduras de barra recta es en el tratamiento de lo que se conoce como "Síndrome de los talones desgarrados".La enfermedad consiste en el desgarro del tejido conectivo que une los bulbos, acarreando el movimiento independiente de los talones entre si. Este movimiento profundiza el desgarro, agravando el desequilibrio entre los talones y la aparición colateral de infecciones profundas del surco de la ranilla y cáncer de la misma.

 

   El tratamiento primordial de esta enfermedad consiste en eliminar el movimiento independiente de los talones mediante una herradura cerrada por detrás, preferiblemente de barra. Al eliminar la causa primigenia, la recuperación del pie en todos sus aspectos se hace patente; se elimina el dolor y la cojera, y la infección se resuelve por si misma.

 

   La foto ilustra un articulo anterior titulado Talones desgarrados y cáncer de ranilla.

 

 

   Las herraduras de barra requieren de unas características mecánicas, cosméticas y geométricas al igual que todas sus compañeras. La barra ha de tener como mínimo la misma anchura que el resto de la herradura y adaptarse a la conformación geométrica del resto de la misma. La extensión picuda que se forja, si bien no es estrictamente necesaria, aumenta ligeramente la superficie de la barra y proporciona al conjunto un aspecto mas agradable a la vista. Evidentemente, la herradura de la derecha, con su barra tan estrecha, no cumple ninguna de las características de la herradura de barra. No aporta rigidez a la misma, no aumenta considerablemente la superficie de sustentación y da aspecto de algo trabajado deprisa y de manera chapucera.

 

   Las herraduras de barra pueden forjarse a partir de una pletina lisa o se adquieren en el comercio. Estas ultimas por lo general no son forjadas, sino troqueladas a partir de una chapa gruesa. Son totalmente modificables mediante la forja, aunque resultan caras.

 

   Un término medio entre la herradura forjada completamente y la troquelada está en la modificación de herraduras abiertas comerciales. Gracias a la soldadora eléctrica se suelda un trozo de pletina entre los callos de una herradura abierta y se reforja el conjunto. El trabajo es considerablemente menor y el coste disminuye eficazmente.

 

 

   La herradura de barra recta es compatible con muchas otras modificaciones del herraje-En esta fotografía vemos la compatibilidad de una herradura de barra con el herraje banana y a su vez rama ancha-rama estrecha. El caso corresponde a un caballo con los talones a distinta altura (barra),eje de las cuartillas caído hacia atrás (banana) y estevado (rama ancha afuera y estrecha en el lado interno)

   La herradura de barra recta puede tener extensiones laterales, ramplones, ramas americanas, etc. Tantas cosas como imaginación y habilidad tenga el herrador. En este caso, una herradura de barra con extensión lateral en aluminio.

 

 

   La herradura de barra recta también admite diversos protocolos de herraje, no solamente el herraje de banana, sino el concepto de Aplomo Natural NBS.

 

 

   El acabado y la forma de la barra admite tantas formas como herradores hay y cada uno las hace a su gusto o conforme a sus habilidades y ganas de trabajar. Sin embargo hay ciertas variaciones estandarizadas. En la fotografía mostramos una variante venida de América llamada "graduated" (graduadas).Consiste en un termino medio entre la herradura de barra recta y de corazón, alargando hacia adelante el apoyo en la ranilla y despejando ligeramente los bulbos.

 

 

   Las herraduras de barra recta forman parte de un conjunto de modificaciones a la herradura en general que buscan proporcionar apoyo a la región posterior del pie. En el pasado se distinguían varias herraduras de este tipo, que han quedado olvidadas debido a la necesidad de invertir mucho tiempo y esfuerzo para conseguir el mismo resultado que la herradura de barra recta, mas fácil y sencilla de forjar. Hoy dia, gracias a la soldadora eléctrica y a la creciente afición por la forja y sus concursos se han recuperado alguna de estas herraduras.

 

   En la foto vemos lo que se conoce por herradura de boca de cántaro, que los americanos conocen como "european barshoe".Es una herradura trabajosa de construir y su uso está limitado a las exhibiciones de forja.

 

 

   La herradura de plancha de Schneider esta en un termino medio entre la herradura de barra recta y la de corazón. Proporciona apoyo en la ranilla en una zona en que hace difícil que el animal se la arranque o haga daño en los bulbos. Sirve además para crear un puente efectivo entre ambas ramas de la herradura. Puede considerarse una herradura cerrada por detrás y la mostramos aquí porque estudiaremos su uso en el articulo de las herraduras napoleónicas.

 

 

   En el siglo diecinueve el veterinario francés M Alasonniere propuso este tipo de herraje para problemas de sustentación en la región posterior del pie. Hoy dia es un herraje muy sencillo de hacer, gracias a la soldadora eléctrica, y muy útil en muchos casos. En este caso, la plancha se obtiene de una escofina desgastada.

 

   Los principales problemas que suelen presentar las herraduras de barra recta son:

 

      -Aumento del peso en el pie, lo que aumenta el impacto distal, es decir, la energía cinética del pie en el momento ultimo de extensión del miembro. Esto puede se disminuido ostensiblemente con el uso del aluminio, relegando las herraduras de acero a los caballos que por el servicio que prestan no se ven apenas afectados por esta consecuencia.

 

      -Disminución del agarre. A mayor superficie de contacto con el suelo, menor es el agarre y mayor la probabilidad de resbalar en superficies duras y lisas.

 

      -Dificultad para la evacuación de los detritus acumulados en el pie. Cuando se utilizan herraduras cerradas, sea cual sea el modelo, se debe de prestar mas atención, aun si cabe, a la limpieza del pie y especialmente a la zona incluida bajo la barra.

 

      -Sensibilidad en los bulbos. Algunos animales no toleran la presión sobre los bulbos y la ranilla que ejerce la barra de la herradura. En estos casos se debe de buscar un herraje alternativo.