Herraduras de cebolla

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   Las herraduras a las que se le practica una extensión en su canto interno se les denomina herraduras de cebolla, traducción de la palabra inglesa que sirve para denominar este tipo de herraduras, (onion heels).Aunque hay varios tipos de extensiones en el canto interno y en la bóveda de la herradura, la mas conocida y aplicada es la extensión que se realiza a la altura de las cuartas partes, a fin de dotar a la cara superior de la herradura de una mayor superficie de contacto con el casco. Esto permite reclutar a las barras para que colaboren en el sostenimiento del peso y así descargar a los talones cuando están estresados.

 

   Si la extensión se realiza en la cara inferior de la herradura, es decir, la que está en contacto con el suelo, puede servir, además de impedir el hundimiento de la region posterior del casco en el suelo, para proteger zonas de palma que están dañadas por hematomas o juanetes. Algunas de estas extensiones sirven también para sujetar una chapa interior que protege toda la palma y ranilla, al estilo de una placa de hospital.

 

   En el caso que nos ocupa, la emplearemos para dar soporte al pie de una yegua de tanda, castigada además por un herraje incorrecto.

 

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   La yegua, que presta servicio como yegua de tanda en una hípica madrileña, es ligeramente cuartillona, lo que estresa sus talones. Su anterior herrador, ha soldado unas cuñas de hierro en los talones de la herradura, tratando de levantar la región posterior del casco. Esta es una técnica que hace muchos años que ha quedado, no solamente obsoleta, sino que se ha demostrado como altamente nociva para la salud del pie. Aun con esto, se sigue enseñando en algunas escuelas de herraje y libros de podología. Tampoco es raro que algunos veterinarios recomienden, e incluso exijan al herrador este tipo de herraduras para tratar problemas de talones huidizos y estresados.

 

   Elevar de este modo el casco del caballo es inútil y contraproducente debido a que;

 

   -Al aumentar el grosor de la herradura, conservando su anchura, lo que estamos elevando es la muralla del casco, pero no ofrecemos apoyo a las demás estructuras del pie. Si el casco es débil, que seguramente lo es, lo que conseguimos es que el interior del pie, suspendido en el aire, descienda, buscando apoyar su peso en la ranilla y las barras. A su vez, la muralla córnea, se desplaza hacia arriba, sobrelevando los talones y adquieren la típica curvatura hacia arriba de las coronas estresadas. El siguiente paso será un cuarto en la corona del casco.

 

   -Colocamos en la región dorsal del casco un peso añadido que no deja de tener consecuencias mecánicas graves. En cada paso que da el caballo, sufre un desequilibrio en el movimiento del casco, que dependiendo de la sensibilidad del caballo y del tipo de disciplina a la que se dedica, puede acarrear diversos problemas, desde una simple fatiga muscular hasta tendinitis de diferentes grados de gravedad.

 

   NB.Personalmente, opinamos que la colocación de herraduras de barra, huevo o cualquier otra aplicación que conduzca a colocar peso en la región posterior del casco ha de ser tratada con especial cautela. No debemos de olvidar que estamos colocando peso en la punta del miembro del caballo, esto es, aumentamos la potencia en las palancas que se generan en el movimiento. Cuando se observa el movimiento del caballo en cámara lenta, se puede notar como el casco en el último instante de extensión sufre balanceos debido a la propia inercia del movimiento.  Estos balanceos pueden ser modificados o provocados por la incorrecta distribución del peso en el casco, lo que acarrea distensiones y sobreesfuerzos  en las distintas articulaciones y ligamentos del pie del caballo. Una herradura pesada supone que la inercia del movimiento provocará un sobreesfuerzo proporcional en los ligamentos que mantienen unidas las articulaciones.

 

  Cuando la utilización de una herradura de barra o de huevo se haga imprescindible debido a la patología que presenta el animal, somos partidarios de soldar la barra por delante de la punta de los talones, aproximando el peso extra de la misma hacia el centro de gravedad del casco. Esto evita o disminuye al máximo los balanceos y desequilibrios provocados en el momento álgido de la extensión. Por la misma razón, evitamos la utilización de siliconas y almohadillas plantares en lo posible, especialmente en caballos de alta exigencia como pueden ser galopadotes de hipódromo y caballos de raid.

 

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   En la fotografía podemos observar el gran volumen de hierro que se forma en los talones de la herradura. Esto supone un peso excesivo para el caballo, que va en detrimento de la salud de tendones y ligamentos, amen de provocar estrés en la muralla del casco.

 

   “Todo el hierro que no se ha gastado, es hierro que sobraba”. Con estas palabras, el señor Domitilo nos transmitía la idea de que la herradura ha de tener un grosor mínimo que le permita llegar en condiciones funcionales hasta el siguiente herraje, pero sin que el caballo acarree peso inútil en el extremo de sus patas. De ahí que el viejo maestro fuese contrario a la reutilización de las herraduras viejas.

 

   Un herraje que necesite de un grosor especial, ha de ser realizado en materiales mas ligeros como puede ser el aluminio. A la vista de los talones de esta herradura, cabe pensar que no hay casco capaz de aguantar ese peso durante mucho tiempo, y así es en realidad. Se debe de perder el miedo a las herraduras de aluminio, pensando que no van a durar un periodo aceptable de tiempo en los cascos. Las modernas aleacciones de aluminio son de una dureza tal que permiten un periodo de trabajo aceptable, liberando al caballo del peso extra en sus cascos.

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   Una manera sencilla y eficaz de ayudar a una yegua ligeramente cuartillona es colocarle unas herraduras de cebolla. Las extensiones de cebolla se pueden formar en todo tipo de herraduras y son fáciles de forjar cuando se tiene algo de experiencia con el yunque y el martillo. En este caso que nos ocupa hemos elegido unas herraduras de aplomo natural Center Fit  y le hemos forjado unas cebollas, buscando dos acciones simultaneas.

 

   -Facilitar el breakover y acortar el brazo de palanca que han de vencer los tendones flexores, para lo cual, la herradura de aplomo natural se muestra muy eficaz a la par que es sencilla de colocar.

 

   -Reclutar a las barras del casco para que participen en el apoyo y puedan descargar de peso a los talones del mismo. A su vez, conseguimos que la región posterior de la herradura  aumente su superficie, lo que logra que se hunda menos en el suelo blando o la cama del box.

 

   Estas modificaciones, consiguen aumentar enormemente la calidad del herraje y la comodidad del caballo sin aumentar el peso de la herradura ni complicar el herraje, ni en su parte técnica ni su parte económica. El caballo de tanda es un caballo que agradece enormemente una atención adecuada a sus cascos, cosa que a menudo los propietarios no están dispuestos a concederles. Nos corresponde a los herradores el proporcionarles la mayor comodidad posible dentro de nuestras posibilidades. Una herradura de cebolla no significa complicación técnica o económica y estamos colaborando en la salud de nuestro amigo el caballo, que es quien nos da de comer.