Herraduras de mano en los pies,error muy frecuente.

Hace unos dias, en una conversación entre herradores, comentábamos el error continuado de colocar herraduras de mano en los pies. Son muchos los problemas derivados de esta nefasta costumbre y son muchos los problemas que se solucionan volviendo a colocar en los pies herraduras con forma de pie.
Colocamos lo que las grandes multinacionales del herraje nos venden. Las herraduras comerciales para posteriores no son herraduras de pie. El pie del caballo es apuntado, en forma de “pata de cabra” como se conocen en español. Lo que las multinacionales del herraje nos venden es una “herradura de pie de caza”, una modificación típicamente inglesa para caballos que se ejercitaban en la famosa caza del zorro. Es una buena modificación para cierto tipo de caballos, pero no es una herradura para colocar a TODOS los caballos.
Las herraduras comerciales son herraduras universales, con una forma cercana a la mas común de los caballos, pero que han de ser adaptadas a cada uno, pues cada caballo tiene unas particularidades físicas y unas necesidades específicas de herraje. A pesar de lo que pueda parecer o incluso nos quieran hacer ver desde sus intereses económicos, herrar al caballo no es colocar la herradura según sale de la caja, por muy bonita y muy bien acabada que salga de la fábrica. Herrar al caballo es algo muy distinto a clavarle unas herraduras en el casco.
Esta idea equivocada de que las cosas son fáciles de hacer si se hacen despacio y con cariño ha llevado a muchos caballos a una ruina prematura, desde el preciso momento en que cualquiera compra herraduras, clavos y herramientas y se atreve a herrar con poco o ningún conocimiento del Arte de Herrar. Cuando se forjaban las herraduras a mano y se rebajaba el casco con un pujavante, difícil de manejar, eran muy pocos quienes lo intentaban, Asimismo, el proceso de aprendizaje era mas largo. Se tardaba toda una vida en convertirse en Maestro Herrador y era mucho mas raro ver un error perpetuado como el que tratamos en este articulo.

El proceso del herraje de un caballo comprende dos aspectos; el recorte, la adaptación de la herradura y la colocación de la misma. Hay un viejo dicho que dice que se debe de adaptar la herradura al casco, pero se obvia que ha de ser un casco bien recortado. Adaptar una herradura a un casco mal preparado es un fracaso seguro desde el primer momento. Por eso, uno de los errores mas comunes es de prever de antemano que tipo y talla de herradura se va a colocar a ese casco. Antes de recortar convenientemente el casco es difícil o imposible saber que herradura le conviene, pues la herradura no es sino un complemento del recorte. Lo que no se consigue cortando casco se consigue modificando la herradura.
(Agradecimientos a Artur Martí,con quien tuve el placer de conversar acerca de este tema en el clinic organizado por Eki Herrajes. Espero que gracias a sus cursillos y a estas publicaciones se pueda reconducir una práctica errónea que afecta a una gran mayoría de jóvenes herradores.)

La herradura de mano es de formas generalmente redondeadas. La herradura de pie es de forma apuntada. Esto no es capricho de nadie, es por la forma del casco y de los huesos tejuelos de los pies, que son distintos porque tienen biomecánicas distintas. Así, se ha de recortar el casco de pie como casco de pie, no como casco de mano. Si recortamos los cascos de los pies como cascos de mano, estos pierden toda la facultada mecánica de los cascos de pie, adquiriendo deformaciones que ocasionan muchos problemas a los caballos. Problemas que no se solucionan con infiltraciones ni antiinflamatorios, sino con la acción de un herrador competente que hierre a los pies como pies y no como manos.

En contra de lo que pueda parecer, este es un pie con problemas. Ni la muralla ni la línea blanca tienen un espesor uniforme en su contorno. A la altura de las cuartas partes se ensanchan y se rompen. Esto es debido a que se deforma toda la muralla por no funcionar biomecánicamente bien por no tener un herraje correcto. Desde el punto mas ancho del casco hacia atrás, la muralla esta asentada sobre tejido blando y se adapta fácilmente expandiéndose hacia fuera. De ahí en adelante, está asentada sobre el hueso rígido y como no puede adaptarse, se rompe.


Es necesario corregir esta mala conformación. No se puede herrar al casco así deformado porque perpetuamos y agravamos el problema. Si colocamos a este casco una herradura con las lumbres anchas, al cerrarla de atrás la convertimos en una herradura de mano. Si además escofinamos las lumbres, aun redondeamos mas el casco y mas se parece a un casco de mano. Y los cascos de mano en los pies son fuente de problemas y trastornos para el caballo.

Para devolver al pie la forma de pie es necesario igualar con la escofina la muralla desparramada y no conformarse con limar el borde. El casco de pie tiene una lumbre apuntada y estrecha, a partir de la cual hombros y cuartas partes continúan de forma RECTA, no redonda hasta el punto mas ancho del casco correspondiente al centro de rotación de la articulación del pie. A partir de este punto la muralla hace una inflexión muy marcada hacia adentro. De este modo, el pie adquiere una forma de rombo o de un triángulo y un trapecio unidos por la base. Figura geométrica muy distinta a la de las manos, que tienden a formar un circulo o arco de herradura.

Corregir un casco de pie que tiene forma redondeada y llevarlo hasta la forma original o correcta puede suponer mucho tiempo y un trabajo continuado de escofina y herraje, Si en el escofinado de la planta hay que limar el borde hasta conseguir una anchura igual en toda la muralla de talones a lumbre, en el trabajo del escofinado de la pared se debe de prolongar esta acción en las cuartas partes hasta devolverles la rectitud.
El error mas común es escofinar las lumbres hasta igualarlas con la herradura. Solamente se deben de escofinar las incurvaciones o extensiones de la muralla hacia delante. Limar mas es redondear el casco y convertirlo en casco de mano. El casco que no necesita protección no se cubre con la herradura, pero se deja ahí porque pertenece al caballo.

Sin embargo se deben de limar las cuartas partes hasta devolverles la rectitud, pues lo que tienen de redondeado no es sino casco desparramado que no pertenece al caballo.

Al igual que el casco, la herradura de pie se caracteriza por una lumbre muy apuntada con un ángulo muy cerrado, a partir de la cual se prolongan las ramas de forma prácticamente rectas. Al llegar al punto mas ancho del casco se curvan hacia adentro de forma abrupta. Esta forma se pierde en las herraduras comerciales,

Aun se puede ver la forma genuina de las herraduras de pie en las herraduras que se forjan para los concursos, especialmente las llamadas agrícolas, con ramplones en los callos y una pestaña en las lumbres. Hasta no hace mucho se fabricaban herraduras de pie con una pestaña en las lumbres, pero se vieron arrinconadas por la natural dificultad de colocarlas en beneficio de las herraduras de caza inglesas. Y es que colocar herraduras en los pies y en las manos es difícil y requiere de técnica y de oficio que se tarda en conseguir. Esta filosofía va totalmente en contra de la que propugnan las multinacionales del herraje, un hágalo usted mismo que es cosa fácil, para vender herraduras y material de herraje a cualquiera.
Tomar una herradura de la caja, darle un par de golpes a cerrarla, clavarla al casco con mas o menos fortuna es cosa que cualquiera que se atreva lo hace. Ahora bien, modificarla para adaptarla al casco y, ni mucho menos, forjarle unos ramplones para darle agarre ya no es cosa para cualquiera. Esto ya no interesa e incluso se lanzan campañas en contra, tildándolas de dañosas para el caballo.

Cuando es necesario truncar una herradura por las lumbres, se trunca de verdad, no se deja a medias. Si bien lo ideal es forjar una herradura de pie francés con la lumbre totalmente recta, esto no siempre es posible en el trabajo del día a día y se han de modificar las herraduras comerciales, que es las que nos venden las grandes multinacionales,
La herradura truncada es una herradura adaptada al casco en líneas generales pero cuyas lumbres están eliminadas en la punta de la herradura. Podríamos decir que las lumbres tan rectas no son sino un puente entre ambas ramas.
Como vemos en la fotografía, las lumbres están rectas, como cortadas con una guillotina. No están redondeadas como en las herraduras comerciales de pie. Asimismo, el casco sobrante por las lumbres se respeta y de esta forma, el hombro de la herradura no sobresale lateralmente de la muralla, defecto mas común en los herrajes con la herradura de pie sin modificar convenientemente. Una de dos: o se trunca la herradura como debe de ser o se deja apuntada como es la forma natural del casco de pie.


La herradura comercial de pies es una herradura universal que busca facilitar el trabajo del herrador a la hora de colocarla. Esta en un termino medio entre la herradura truncada y la herradura apuntada pero no es ninguna de las dos, Por eso hay que modificarla.
En la foto vemos superpuesta una herradura comercial según viene en la caja. Obsérvese la diferencia con la herradura ya modificada a la que le sobresalen las lumbres y tiene la inflexión en las cuartas partes mucho mas acentuada.

Si golpeamos esta herradura comercial para cerrarla, no se dobla por el centro de la lumbre como una herradura apuntada, sino que lo hace por los hombros. Al hacer esto la estamos convirtiendo directamente en una herradura de mano. Por eso se ven tantos herrajes de pie con la herradura mucho mas ancha en las lumbres que en las cuartas partes, porque se ha cerrado de las cuartas partes pero no se han estrechado las lumbres. Invariablemente esto supone que los hombros de la herradura sobresalen del casco. El casco se va expandiendo detrás del hierro y ya tenemos el casco de pie convertido en casco de mano.
Por otra parte, vamos a conseguir que la primera clavera quede por fuera de la línea blanca, la segunda, paralela a la pestaña, queda muy somera al estar el casco dilatado. la tercera y la cuarta muy carniceras. De esta manera el clavado es difícil e inseguro.

Aunque en el casco del caballo español no tiene las formas tan marcadas en las cuartas partes, se puede ver en la fotografía como la herradura modificada es mucho mas ajustada a la forma del casco. Las lumbres apuntadas. Los hombros no sobresalen. Las cuartas partes prácticamente rectas y ciñendo al casco. La inflexión bien marcada a la altura del cuarto clavo y coincidiendo con la inflexión del casco. Esto determina un clavado seguro y firme para el que se necesitan muchos menos clavos.
Las herraduras comerciales tienen la rama externa ligeramente mas larga que la interna. Esto es propio y necesario en cascos anchos de razas centroeuropeas, Cuando se hierran caballos españoles de casco estrecho, no es una diferencia necesaria ni deseable, por lo que es necesario igualar las ramas al modificar las lumbres, Por eso, el logotipo de la herradura queda siempre un poco desplazado hacia la rama interna y las claveras de las lumbres se descolocan con respecto a la perpendicular del eje.
De querer hacer las cosas lo mejor posible seria necesario abrir una clavera un poco mas alta. En el herraje del día a día es una opción que no suele contemplarse pues el efecto mecánico de tan mínima diferencia es muy pequeño.


Este pie se podría herrar con una pestaña, con dos o con ninguna.
El hecho de modificar la herradura para convertirla en una herradura de pie para un casco preparado como de pie atrae muchas ventajas que se pueden ver bien en la fotografía.
-El casco no sobresale en los hombros por delante de la pestaña.
-La herradura se ajusta al casco hasta el punto mas ancho en donde comienza a tomar descanso. No es necesario biselar hasta la pestaña como ocurre cuando se quedan redondeadas las ramas.
-El que las cuartas partes estén rectas y ajustadas al casco trae consigo un clavado seguro y que aumenta la posibilidad de que los clavos salgan en línea al entrar correctamente por la línea blanca,

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