Herraduras truncadas o herraje a la turca.

 

 

Desde los primeros tiempos del herraje se pudo comprobar el efecto benéfico que supone el sustraer del apoyo a ciertas partes del casco que se ven afectadas por diversas enfermedades o problemas de locomoción y de marcha. Nacen así las herraduras truncadas, que no son sino herraduras a las que se les ha eliminado una parte de su contorno.

El desequilibrio creado así en la herradura, produce un desequilibrio en el casco y en el movimiento del caballo. Manejando correctamente este desequilibrio se pueden mejorar o corregir desequilibrios congénitos o adquiridos, aplicándolos en la intensidad y dirección adecuadas. Es decir, provocamos en el caballo un desequilibrio igual al que padece, solo que en sentido contrario, con lo que estos se anulan y se logra el equilibrio corporal y de la marcha.

En los comienzos del herraje las herraduras truncadas se aplicaban únicamente para resolver accidentes de la marcha, como el alcance y el forjado. Básicamente se buscaba eliminar la parte de la herradura que contunde al miembro afectado. Hoy día se han recuperado para los ejercicios de forja tipos de herraduras en desuso como la de punta de diamante, herraduras en Z, punteras para potros topinos, etc. Sin embargo es en el herraje ortopédico donde las herraduras truncadas encuentran su mayor y mejor aplicación.

 

Con frecuencia oímos llamar a las herraduras truncadas con el sonoro nombre de «herraduras turcas».Esto es debido a que en tiempos pasados y para caballos que se alcanzaban un miembro contra otro, se empleaba un tipo de herraje llamado «a la turca».No tiene nada que ver con la esencia de nuestro articulo. Aunque las herraduras a la turca coincidan en que se elimina una parte de la herradura, la verdadera esencia del herraje a la turca consiste en la alteración del aplomo mediante el sobrerrebajado de una parte del casco. Así, en los casos de caballos izquierdos que se golpean el menudillo contrario, aunque se coloque una herradura con una rama cortada, se rebaja profundamente la cara medial del casco, lo que obliga al animal a ejercer un movimiento de campaneo con las manos, alejándolas de su homóloga e impidiendo el roce. Se eliminaba la rama interna de la herradura y se llama «herraje a la turca».

También se puede  sobrerrebajar el lado lateral del casco y eliminar la rama externa. Esto fuerza al casco a mirar al frente y da apariencia de corrección, cuando lo cierto es que los caballos así herrados caminaban muy incómodos. Este otro tipo de herraje se llama «a la contraturca».

Lógicamente, estas prácticas quedaron obsoletas y fuera de uso en cuanto se fue profundizando en el saber sobre la mecánica y la fisiología del casco y el pie del caballo, pero el nombre aun perdura para referirse a las herraduras con una rama truncada. Además, dependiendo de la cantidad de rama que se eliminase se denominaban de clase 1 si solo se eliminaba desde el punto mas ancho del casco hacia atrás. De clase 2 si se truncaba la rama desde el hombro y de clase 3 si se eliminaba por completo, es decir, la herradura quedaba reducida literalmente a media herradura.

 

En el herraje moderno no se contempla bajo ningún concepto la alteración del aplomo del casco. Cuando se emplean herraduras truncadas es sobre la base de que se ha respetado el aplomado propio del caballo, y si nos referimos a estas herraduras truncadas como herraduras turcas, lo es bajo este supuesto. Tan solo se elimina una parte de la herradura, sin alterar el aplomo del casco.

En la fotografía vemos una herradura a la que se ha truncado ligeramente el callo interno. De acuerdo a los cánones antiguos puede denominarse «turca de clase 1»,pero en realidad, tan solo se ha cortado el callo de la herradura, no se ha quitado mas casco del necesario. En este caballo se busca crear un desequilibrio encaminado a contrarrestar la pobre conformación del casco y del corvejón. Se trata de un defecto muy común y generalmente basta una pequeña modificación de la herradura. Sin embargo, en otras deformaciones mas graves, se hace necesaria una modificación mucho mayor, como la que vemos en la foto de portada.

Se trata de un potro centroeuropeo de tres años de edad que presenta una acentuad deformación en los cascos de los pies. Aparentemente esta deformación no se corresponde con ninguna malformación genética evidente en corvejones o cuartillas. El animal nunca ha cojeado ni ha dado muestras de dolor. Se le han hecho recortes periódicos sin que el cuadro de conformación mejorase ostensiblemente. Ante la inminente doma y la posibilidad de que se produzcan lesiones se decide herrarle de los pies.

 

 

Vista frontal de uno de sus pies. Se aprecia la extensión lateral del casco, que se adapta a la intensidad de la carga deformándose con una acentuada inclinación. Un detalle a tener en cuenta. El borde solar de la pared lateral no apoya en el suelo  cuando el caballo está en la estación. Eso ya indica que no se trata de un simple caso de casco de potro largo y descuidado.

 

 

Al levantar el pie llama rápidamente la atención que la superficie planta presenta dos planos, es decir, dos zonas distintas e apoyo con distinta angulación. Es como un tejado en que una línea central divide dos aguadas distintas que vierten el agua hacia los lados. No hay diferencia de altura entre los talones. Es evidente que hay dos maneras distintas de pisar, una cuando está parado, en que apoya la cara interna en tanto la externa no lo hace. En el movimiento, el pie apoya por la cara lateral en tanto la externa no lo hace la interna. Se adivina un apoyo en dos tiempos. El caballo apoya primero el lado lateral y después se deja caer sobre el lado medial.

 

 

El otro pie también presenta la misma conformación. Esto apunta a un problema de conformación corporal, no a un defecto adquirido por enfermedad o accidente de uno de los pies.

Vista de la palma, en donde se aprecian las deformaciones. El eje de la ranilla, que marca el eje del hueso tejuelo divide el casco en dos zonas muy diferenciadas. La cara medial o interna del casco, verticalizada y atrofiada por el exceso de carga y la cara lateral o exterior, deformada y extendida. Sin embargo, los talones permanecen en su sitio, centrados con respecto al eje del casco y a la misma altura.

El herraje de este casco ha de ir encaminado a proporcionar una buena base de sustento a la cara medial del casco y a suprimir el apoyo en la cara lateral. Como el caballo tan solo se mueve en una pista blanda, consideramos acertado el herrarle con una herradura truncada, lo que como apuntamos al principio ,se llamaría una herradura a la contraturca, por se la rama lateral la truncada, Y de clase 2,al truncar la rama a la altura del hombro.

Si los talones estuviesen a distinta altura, forjaremos una herradura de barra recta. Al estar los talones a la misma altura, optamos por este tipo de herradura, aunque la herradura truncada admite también que conserve la barra recta, el corazón, etc. Cuando a una herradura Mercedes  le quitamos un talón para convertirla en una herradura en Z, no hacemos sino una herradura truncada.

 

Aunque se podría forjar desde una pletina lisa, consideramos mas fácil y rápido modificar una herradura comercial. En la foto podemos ver un primer paso de adaptación de la herradura. Con el ranurador convertimos la rama interna en una rama ancha que proporcione una buena superficie de sustentación para la muralla y la palma y no deje que se hunda en el suelo blando de la pista.

Forjamos las lumbres cuadradas para facilitar la salida hacia el frente según el eje de la ranilla. A su vez, desplazamos la pestaña hacia el hombro, pues la que trae la herradura hecha de fabrica se quedará muy atrás, en una zona donde no va  a haber herradura. El hecho de dejar un trozo de herradura en el hombro externo es por mantener una pestaña y asegurar el herraje.

 

 

A continuación con una tajadera o cualquier otro método cortamos la rama externa por detrás de la pestaña. Abrimos la clavera deformada y biselamos el conjunto para hacer mas suave la transición entre la zona herrada y la que no tiene herradura. Ya tenemos nuestras dos herraduras a la contraturca hechas y listas para colocar, de una manera fácil y rápida.

 

 

Pie izquierdo ya herrado. Se ha eliminado todo el casco deformado y extendido. El casco y el apoyo ya presentan una conformación mas simétrica y funcional.

 

 

El pie derecho ya herrado. En estos casos también es frecuente colocar la herradura en forma de G, es decir, el callo de la herradura se prolonga sobre la ranilla a la manera de media herradura de corazón. Incluso se prolonga la punta de la ranilla hasta la truncadura de la herradura, lo que se conoce como herradura de Z. Hay varios modos de hacer las cosas bien, y en este caso hemos optado por la sencillez, en la esperanza de que el problema del potro desaparezca en un par de herrajes y se le pueda aplicar un herraje normal.

 

 

Aspecto lateral de uno de los pies. Se aprecia el gran falseo que impedirá que la cara lateral del casco cargue peso y se siga deformando. A efectos mecánicos, el pie seguirá entrando y buscando apoyar con esta cara lateral, pero al existir la diferencia de altura entre la zona desherrada y la herradura, no se producirá el efecto martillazo que divide el casco en dos planos y produce la verticalización de la cara medial y la extensión de la cara lateral.

El potro comenzara a ser montado en los próximos días e iniciará el proceso de doma. Tan solo resta esperar a la evolución del proceso.

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