Herraje obsoleto

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   Cuando el herrado se realiza de forma empírica, es decir, cuando se realizan los mismos gestos y técnicas aprendidos del maestro, se corre el riesgo de perpetuar los mismos errores en el herraje. Un herrador carente de formación cualificada, que repite las recetas de herrado heredadas del pasado sin cuestionarse ni preguntarse el porqué de las cosas que hace, está irremisiblemente condenado a la mediocridad profesional. De estos se dice que “hacen lo que saben, pero no saben el porqué lo hacen.” De ahí la enorme importancia de la formación académica y científica en el herrador moderno.

    Los estudios e investigaciones han ido desvelando la verdadera Anatomía y Fisiología del casco del caballo, abandonando, por obsoletas,  muchas de las teorías y recetas de herrado que se han venido transmitiendo de maestro a aprendiz durante siglos. Así, herrajes que en su tiempo se propugnaron como ideales y benéficos para el caballo, ha venido a demostrarse, no tan solo su inutilidad, sino lo que es peor, que podían ser altamente nocivos para la salud del caballo.

    Presentamos el caso de un caballo hoy que hemos visto en un centro ecuestre. El caballo presentaba sus pies con un marcado grado de izquierdo, es decir, las lumbres de sus cascos posteriores apuntaban hacia fuera. El herrador, desconocedor de la Anatomía y de la Fisiología, intentó enderezar el eje del pie practicando un ramplón en el extremo de su callo externo. El casco, una vez así herrado, apuntaba al frente, obligado por la diferencia de altura entre los talones. Pero en realidad, se trataba de un efecto óptico, pues al levantar el pie, este retomaba su dirección natural. Con el paso del tiempo y debido a la flexibilidad vertical de los talones, estos se habrían desplazado a distinta altura uno del otro, para compensar el diferente nivel al que les había colocado una receta de herraje que hace décadas que fue desestimada por el herraje científico.