Herraje rama ancha-rama estrecha

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   Las posibles deformaciones que pueden afectar al casco se han venido catalogando en dos grandes grupos,

 

-Deformaciones que afectan al aplomo anteroposterior.

 

-Deformaciones que afectan al aplomo mediolateral.

 

   De las primeras, las mas comunes son el pie topino y el pie bajo de talones. Ha de sumarse a estas todas las demás, que con tener distinto origen desarrollan las mismas patologías. Nos estamos refiriendo a las deformaciones provocadas por infosuras crónica y cuadros de retracción de tendones. Cada una de ellas, dentro de su grado de deformación cuenta con múltiples métodos de herraje, ampliamente conocidos y utilizados por los profesionales. Hablar de herraduras de barra o de huevo, pongo por ejemplo, es tema común de herradores y veterinarios. Incluso la mayoría de los propietarios conocen las ventajas (no tanto las desventajas) es estas herraduras ortopédicas.

 

   Basta echar una ojeada a cualquiera de los catálogos de material de herraje, para comprobar como la industria, siempre en pos de las necesidades del  herrador, ha venido desarrollando varios sistemas de herraje y una gran cantidad de herraduras de diversos materiales todo ello encaminado a paliar o corregir los efectos de las desviaciones y deformidades que afectan al aplomo anteroposterior. Sistemas de herraje como el Aplomo Natural, herraduras de aluminio anchas de pinza o anchas de talones, o bien herraduras con diseños especiales que permiten un movimiento fácil o una muy buena salida hacia delante, se encuentran al alcance del herrador que quiera ponerlas y del propietario que quiera/pueda pagarlas.

 

   Al fin y al cabo no es cosa que deba de extrañar. Si se pregunta a los propietarios cuales son las enfermedades o problemas mas comunes en el casco o relacionadas con la mecánica del movimiento, todos o casi todos responderán que la infosura o el síndrome de navicular. También hay que hacer notar que la mayoría de ellos no conocen realmente estos síntomas, confundiendo laminitis e infosura o no pudiendo diferenciar una naviculitis con un síndrome de navicular. Es natural, su fuente de conocimiento son las revistas ecuestres y libros de conocimiento equino muy generalizado y superficial, por no hablar de la mayoría de paginas y foros de internet.  ¿Y si preguntamos acerca de los ligamentos colaterales? Ahí la cosa ya se pierde. Muchos propietarios y algunos herradores, saben que si, que es algo que esta ahí, pero no podrían decir mucho mas.¿Y los cartílagos alares? Y del borde distal del hueso tejuelo, la vena marginal o las apófisis palmares? Ya nada..y sin embargo, son tan importantes como cualquier otra estructura del pie del caballo, máxime porque cualquiera de ellos se basta y sobra para provocar una fuerte cojera

 

    Deformaciones mediolaterales. 

   

 Las deformaciones lateromediales alcanzan a la inmensa mayoría de los caballos domésticos en mayor p menor grado, puesto que son muchas las acciones o enfermedades que pueden originarlas. Básicamente consisten en una perdida mas o menos acusada de la simetría natural de los cascos entre si o de la perdida de la forma natural del mismo. Como se sabe, el casco no es simétrico, es decir, sus dos mitades no son iguales, siendo la pared lateral o externa mas larga y redondeada que la mitad medial, que es mas corta y mas recta. Esta desigualdad natural varia de un animal a otro, pudiendo tener un valor muy bajo, casco simétrico, a un valor medio, en que se aprecia la asimetría. En ningún caso esta asimetría es muy marcada, y si así lo es, nos enfrentamos sin duda a un proceso patológico o deformación del casco.

 

   Lo que si es completamente simétrico es la relación de un casco frente a su homologo, es decir, cada casco es un espejo de su compañero. Cualquier diferencia de forma o tamaño entre cascos del mismo bípedo, manos o pies del mismo caballo, es una deformidad patológica. La inmensa mayoría de los caballos domésticos padecen alguna deformidad mediolateral en diferente grado. Generalmente, si es de poca gravedad, son capaces de sobrellevar su defecto sin mucho problema. Sin embargo, en otros casos, la deformidad se va agravando con el tiempo, provocando otros procesos mas graves e invalidantes.

 

   Las deformidades mediolaterales tienen su origen en un desequilibrio en el reparto de cargas y de presiones en el borde del casco, es decir, la muralla. Ya sea de origen morfológico o devenido por problemas de herraje y aplomado. El reparto del peso se ve alterado, produciéndose sobrecargas en determinadas zonas del casco en beneficio de otras que se ven liberadas de carga. Sabemos que el casco, es en realidad un estuche córneo que envuelve al hueso tejuelo al que está firmemente sujeto.¿Esto es siempre así? Si y no. El hueso tejuelo esta íntimamente unido a la muralla solamente  en su mitad anterior, en que las laminillas están sujetas al propio hueso. Sin embargo, en su mitad posterior las laminillas no están apoyadas en el hueso, sino que entre este y aquellas se encuentran los cartílagos alares. Ahí, el apoyo ya no es tan firme. Y no digamos mas atrás todavía, en que la muralla se apoya en el tejido fibroso de los bulbos.

 

   Esta conformación explica el como la gran mayoría de las deformidades mediolaterales se encuentran en la mitad posterior del casco. El estuche corneo es un órgano flexible, capaz de adaptarse a la dirección y la intensidad de las cargas. Cuando la muralla no es capaz de soportar el peso trata de adaptarse a la dirección de las mismas de las mas diversas maneras, de las cuales las mas comunes son:

 

     Verticalización de la muralla y elevación de la corona. Vencida por el peso, la muralla arrastra hacia arriba al cartílago alar. Esto ocasiona por una parte que la muralla adquiere una dirección mas próxima a la vertical y que la corona se sobreeleva formando un arco característico. Cuando el rodete coronario no puede soportar mas elevación se rompe y se forma un cuarto (H Castelijns).

 

     Remetimiento del talón. El talón, tras la verticalizacion se va remetiendo hacia delante o hacia adentro. Cuando los talones migran hacia delante, se conoce como talones huidizos.

 

     Desparramamiento del talón. El talón puede adquirir un efecto contrario y desparramarse hacia fuera, dando lugar a un tipo de casco que se conoce como punta de flecha. Efectivamente, el casco adquiere una forma triangular, con una lumbre muy puntiaguda y talones muy abiertos. La ranilla protuye hacia fuera dando la sensación de que esta fuerte y sana, cuando en realidad sufre un proceso patológico.

 

     -Encabalgamiento. Los talones se sobreponen, montado uno sobre el otro. A estas alturas, el tejido conectivo que une los bulbos de los talones y la almohadilla plantar se halla deteriorado y roto, dando lugar a lo que se conoce como síndrome de talones desgarrados. El surco central de la ranilla se hunde, arrastrando a esta y produciendo infecciones que segregan pus maloliente.

 

   La gravedad de las deformaciones suele ser progresiva, comenzando por una verticalizacion de la ranilla para después, lo mas común, que se vaya remetiendo la cuarta parte y el talón hacia adentro, para terminar, en su momento mas grave en un encabalgamiento de los talones. A estas alturas el caballo ya muestra severos problemas mecánicos y suele presentar cojera más o menos marcada. Cada uno de estos estadios puede a su vez complicarse con otro tipo de problemas asociados o devenidos del desequilibrio, colapsando al casco e invalidando al caballo. Así, es frecuente que en el segundo estadio, cuando el casco se remete y la corona esta sobreelevada, que se presente un cuarto. También es muy común de que en los primeros momentos, cuando la corona se esta sobreelevando se presenten infecciones de ranilla. Al final del camino, cuando los talones están sobrepuestos y montados uno sobre otro, las osteítis del hueso tejuelo suelen desencadenar el final del caballo.

 

     Tratamiento y herraje,. 

  

Los tratamientos y distintos herrajes diseñados para estas deformaciones son acordes con el grado de gravedad de mismo. Generalmente, se trata de herrajes ortopédicos relativamente costosos  y que se aplican por prescripción veterinaria cuando el caballo aparece cojo. En estos casos, se utilizan herraduras ortopédicas de barra recta o huevo, no siendo raras las aplicaciones con herraduras de corazón y almohadillas de material de  impresión dental. No pocas veces, el herraje ha de ir encaminado a resolver la causa preternatural, el desequilibrio mediolateral, y la secuela de la misma, es decir, el cuarto o la osteítis del hueso tejuelo.

 

   El tratamiento y herraje de los desequilibrios mediolaterales en su mayor o menor gravedad tienen una base común que hemos sustanciado en los siguientes puntos:

 

   -Frenar el avance de la gravedad del desequilibrio, instaurando acciones encaminadas  a suprimir las causas que agravan al mismo. Correcto aplomado y aplicación de una herradura especifica para el defecto morfológico del caballo. Cambios en el manejo del animal, su monta, sus condiciones de vida, etc.

 

   -Intentar invertir el sentido del agravamiento, es decir, tratar de que el casco vaya recuperando poco a poco su equilibrio primitivo. Esto solamente se consigue si invertimos las causas que dieron origen al desequilibrio. Si una mitad del casco esta desequilibrada por haber recibido mas presiones de las que le corresponde, debemos de liberar a esta parte del casco no solamente del exceso de presión, sino que debemos de beneficiarlo sustrayéndolo al apoyo durante el tiempo necesario para su recuperación.

 

   El falseo en el apoyo del casco en el suelo es el método utilizado para evitar el peso a las partes del casco que se desean liberar. Ya desde muy antiguo se conocen los efectos beneficiosos de privar del apoyo en la herradura las zonas de casco afectadas por cuartos, grietas  y demás desordenes. La herradura de barra o huevo, como primera herradura ortopédica se ha revelado desde siempre como una herramienta eficaz en muchas patologías, traspasando el peso correspondiente al casco falseado a la otra mitad del casco. Sin embargo se ven muy pocas herraduras de barra colocadas en caballos con desequilibrios mediolaterales. ¿Porque?

 

   Antiguamente, cuando el oficio de herrador se consolidaba tras varios años de aprendizaje y los clientes se desplazaban con sus animales a casa del maestro herrador, las cosas se hacían sin tanta prisa. Para el herrador, que tenia que forjar las herraduras que iba a colocarle al caballo, no suponía mucha complicación cortar la posta un poquito mas larga, caldear sus puntas y fabricar, en lugar de una herradura abierta, una herradura de barra o huevo. Podía haber diferencia de precio, pero era mínima. Hoy dia, las cosas en el oficio han cambiado mucho. El herrador se desplaza a las hípicas en su taller móvil, taller que el muchas ocasiones no dispone de los elementos necesarios para forjar una herradura de barra. Por otra parte, las herraduras de barra o huevo que se compran hechas tienen un precio elevado, y es necesario modelarlas a la medida y forma del casco. Todas estas cosas, unidas a las prisas generales con que se mueve hoy día el mundo, hacen que el herraje del caballo en general consista en clavar una herradura comercial normal y corriente hasta que el veterinario disponga lo contrario. El cliente también tiene su parte de culpa. Las recomendaciones del herrador acerca de la necesidad de colocar una herradura de barra para prevenir el desequilibrio incipiente del casco, suelen caer en saco roto a la vista del incremento del precio del herraje.

 

   Por otra parte, aunque se puede colocar una herradura de barra o huevo desde los inicios del desequilibrio, no es menos cierto de que hay otras acciones que permiten favorecer la recuperación del casco sin llegar a la idoneidad de la herradura de barra, cara y difícil de manejar. Nos estamos refiriendo a diversas modificaciones que se pueden realizar a  una herradura abierta y que, siendo sencillas de realizar, son capaces de prevenir y frenar el avance del desequilibrio, proporcionando al casco las condiciones necesarias para la deseada recuperación.

 

      Herradura rama ancha-rama estrecha. 

  

A lo largo de nuestra ya larga trayectoria profesional hemos podido constatar que el desequilibrio creado en la herradura mediante el ensanchamiento de una de sus ramas, favorecido por el estrechamiento de la otra en algunas ocasiones, es una poderosa herramienta en manos del herrador para prevenir y tratar desequilibrios mediolaterales de baja intensidad. Esta modificación, complemento del falseo del casco, invierte el desequilibrio congénito o adquirido del casco, frenando el avance de las lesiones y favoreciendo la recuperación de las mismas.

 

   No hemos inventado nada nuevo. Ensanchar las ramas de una herradura por el procedimiento de realizar mas ranuras con un simple ranurador es asunto conocido desde muy antiguo. Lo único que hemos hecho es recuperar para los tiempos modernos un procedimiento, que si en su día se quedo aparcado debido a la facilidad de realizar herraduras de barra, hoy  se muestra nuevamente funcional debido a lo contrario, a la dificultad de colocar herraduras de barra. En definitiva, se trata de una modificación sencilla, para la que no se requiere mas herramienta que un ranurador y que permite de un modo rápido y eficaz realizar herrajes ortopédicos altamente beneficiosos para los caballos.

 

   La inmensa mayoría de los caballos trabajan a diario padeciendo pequeños desequilibrios mediolaterales. Todos conocemos a los caballos de tanda que tienen sus cascos deformados. Todos herramos caballos de propietarios con defectos de izquierdo o estevado, con una cara del casco desparramada y la otra vertical. Todos hemos visto caballos a los que se le esta sobreelevando la corona. Que decir de los caballos españoles, ya PRE, ya sus cruces, con sus bulbos sobreelevados y sus talones remetidos? Muchos de estos caballos, por no decir todos, pueden verse beneficiados por la acción de una herradura rama ancha-rama estrecha. Es un procedimiento muy sencillo. Con un ranurador se prolonga la ranura de la herradura hasta el final del callo, y se realiza otra ranura por el canto interno de la misma, desde nos interese ensanchar la herradura. Generalmente las ranuras complementarias se realizan desde el hombro de la herradura, coincidiendo con la ranura que viene de fábrica. En algunas ocasiones, que se requiere un ancho especial, se practica una tercera ranura por el canto externo, aunque se debe de tener en cuenta que si se ranura por el exterior, las claveras y la ranura media se desplazan al interior del casco, lo que podría dejar las claveras muy carniceras. En estas ocasiones es preferible aumentar el desequilibrio biselando y estrechando la otra rama, a fin de aumentar el desequilibrio o la diferencia entre las mismas.

 

   Desde antiguo hemos venido oyendo que en cascos remetidos o con paredes verticales, se debe de dejar un descanso abundante, sobresaliendo la herradura. En nuestra experiencia, nunca hemos visto un casco vertical que se inclinara hacia el borde del descanso. Y en nuestra opinión, este tipo de descansos exagerados, no solamente no favorecen en absoluto la recuperación del casco, sino que afectan a otras estructuras tan importantes como pueden ser los ligamentos colaterales de la articulación del tejuelo con el hueso corona. Es por tanto, que la herradura con la rama ancha no sobresale de la muralla nada mas que lo justo para permitir el movimiento de los talones entre dos ciclos de herraje. Toda la anchura extra de la rama vuela hacia el interior, proporcionando apoyo a la barra y a la palma.

 

   En próximos artículos, describiremos paso a paso y fotografía a fotografía, diversos desequilibrios mediolaterales y su tratamiento mediante herraje ortopédico. Algunos de ellos, sin duda, llevarán herraduras especiales de barra o huevo, acompañados incluso de silicona. Sin embargo, en la mayoría de ellos, veremos cuan fácil y sencillo es prevenir y tratar diversos desequilibrios mediolaterales con una herradura rama ancha-rama estrecha