Herrando un infosado crónico (continuación)

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  Han transcurrido varias semanas desde que atendimos a Cairel, el caballo del articulo “Herrando un infosado crónico”.Sus cascos han crecido y necesita que se le renueve el herraje. Su dueña nos refiere que la mejoría del caballo ha sido espectacular desde que se le aplicaron las herraduras napoleónicas, y podemos comprobarlo cuando le vemos trotar con soltura y comodidad. En general, el aspecto del caballo ha mejorado en todos los sentidos, pues una vez eliminado o rebajado a mínimos el dolor de pies que padecía, su calidad de vida ha mejorado y ya no es el caballo cabizbajo y triste que conocimos hace un par de meses.

 

   Este es el aspecto que presentan sus manos. Tal y como recordamos, la mano izquierda era la mas afectada por la infosura, y ello se traduce en una mayor deformación del casco.

 

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Vista palmar del herraje. La forma redondeada que le hemos hecho a los talones de la herradura napoleónica para que tuviese un efecto de banana ha dado resultado. El caballo ha elegido el punto de apoyo que mas le convenía a su problema, es decir, pisaba en la postura en que menos le dolía. Esto se puede comprobar al ver que desde el segundo clavo hacia atrás, apenas se ha desgastado la herradura, en tanto que hacia delante, muestra desgaste.

 

 

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   Levantamos la herradura y con la legra vamos quitando capas de palma. La palma aparece teñida de rojo debido a la hemoglobina proveniente de la sangre. En la recaída de la infosura el tejuelo comprimió al corion de la palma, provocando microhemorragias. El estado de los cascos favorecía que se produjeran estos desgarros. Es de esperar que ,una vez eliminado el efecto palanca, las lesiones se asentaran y se curen.

 

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   Una vez rebajados y aplomados los cascos, testeamos con la tenaza de sondeo para determinar cual es el grado de sensibilidad de los cascos. Esto es determinante para elegir cual  ha de ser el tipo de herraje que pondremos al caballo. De persistir la sensibilidad y el dolor, repetiremos el herraje napoleónico con soporte para la ranilla y la palma, pues es señal de que las lesiones aun no se han asentado.

 

   Como ya intuíamos, el caballo apenas muestra signos de sensibilidad en su mano izquierda y ninguna en la derecha. Era de esperar, pues el caballo galopaba en el picadero con total comodidad, aun sin pedírselo, cosa que no hubiese hecho en el caso de sentir dolor en la palma.

     Animados por la buena marcha de la recuperación, decidimos herrarle con una herradura de aplomo natural NBS, sin ningún tipo de soporte o plantilla para la palma. El caballo continuara moviéndose únicamente en un picadero de arena seca, lo que le seguirá aportando un buen soporte palmar y evitara la putrefacción de las ranillas.

 

 

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   La mano izquierda, mas afectada por la infosura, presenta un aspecto menos normal. Las lumbres del casco, dilatadas por la infosura, han sido raspadas sin exceso, pues el casco podría quedar desestabilizado y producirse un peligroso cuarto. La colocación de la herradura de aplomo natural le garantiza que el pie se elevara por el punto preciso, es decir, aquel a donde apunta el  hueso tejuelo.

  El limite entre la tapa raspada y la superior, sin raspar, indica la nueva dirección que ha adoptado el hueso tejuelo. Toda la tapa por debajo de esta línea es totalmente afuncional y ha de ser resecada en sucesivos herrajes.

 

 

 

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   Vista palmar de la mano izquierda, la mas afectada. Justo por delante de la ranilla, es donde el hueso tejuelo descendido comprimía y dañaba al delicado tejido capilar del corion de la palma. Las capas de palma eliminadas, presentaban un aspecto mucho mas sanguinolento, para ir aclarándose a medida que profundizamos con la legra. Esto indica que las lesiones se han asentado. El hueso tejuelo ha dejado de comprimir a la palma y esta se recuperaba y crece con normalidad.

 

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   Vista palmar de la mano derecha, la menos afectada. El hueso tejuelo, al girar, comprime con su punta a la palma, llegando a perforarla si el cuadro es lo suficientemente grave. Las técnica de bajar los talones al máximo para acostar al tejuelo hacia atrás, se muestra excelente, si se aúna con la eliminación de la tapa acampanada de la lumbre. El posible estrés del tendón profundo y del hueso navicular, es perfectamente asumible por el animal, debido a que permanecen en reposo en los primeros estadios de la recuperación de la infosura. Cuando las secuelas de la infosura hayan mejorado lo suficiente, volveremos a equilibrar el casco, para que unas partes no sufran mas que otras.

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     Este es el aspecto de las manos del caballo, una vez finalizado el herraje. La calidad de vida de Cairel pasa por la calidad de su herraje, y probablemente tenga que utilizar herraduras especiales el resto de su vida. Las secuelas de la infosura, por mucho que las hayamos reducido, están ahí, y es misión del herraje el mantenerlas en estado mínimo y procurar que el caballo se encuentre lo mas cómodo con su problema.  

 

 

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   Este es Cairel. El que hace unas semanas era un caballo abatido y cabizbajo, producto del dolor que sentía en sus manos, es hoy un caballo alegre y con ganas de vivir. En tanto se le mantenga con un buen herraje, un programa de entrenamiento y trabajo adecuado y una alimentación personalizada, seguirá siendo un caballo capaz de dar satisfacciones a su dueña durante muchos mas años.