Herrando un infosado cronico

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   Abordamos el caso de un caballo infosado crónico que ha sufrido una recaída hace un par de meses. El animal, un hermoso semental lusitano, presentaba una marcada cojera y el movimiento típico de los caballos infosados, rígido de manos y con el peso volcado sobre sus posteriores. Su dueña pretende recuperarle para paseos moderados en el campo y trabajos esporádicos de equitación en pista. El caballo se muestra en todo momento alegre y confiado, colaborando en todo momento, lo que facilita enormemente su herraje.

 

 

   Las placas radiográficas revelan una importante  rotación  del hueso tejuelo, mas acusada en la mano izquierda que en la derecha. El borde de la tercera falange aparece nítido, sin rastro de remodelación debida a osteolisis, lo que nos ofrece esperanzas de poder obtener una mejoría en el estado de los pies del caballo.

     En su aspecto exterior, los cascos no presentan una excesiva deformidad, tal y como podemos ver en la fotografía de la portada del articulo .Esto puede deberse al hecho de que el animal ha estado herrado en todo momento, aunque no de un modo acertado. En su mano izquierda, por su cara lateral, presenta un ceño abultado hacia fuera, lo que nos hace sospechar que el caballo, pueda tener el hueso tejuelo, además de rotado, ligeramente desviado. Tampoco se le aprecian calcificaciones de los cartílagos alares ni bultos extraños en la corona, que pudieran indicar episodios de artritis asociada a la infosura.

     En general, el aspecto de los cascos, tanto exterior como radiográfico, nos parece bastante bueno y que es susceptible de mejorar mediante un tratamiento de herraje adecuado. Así lo comentamos con su dueña, marcando una serie de plazos y de variaciones en el herraje, que de resultar exitosas, podrían convertir a este semental, cojo y dolorido, en un caballo capaz de  darle aún  muchas satisfacciones.

 

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   En esta fotografía lateral de la mano izquierda podemos observar como el pie tiende a adoptar la forma típica del caballo infosado. A primera vista puede parecer que el eje casco  cuartilla esta roto hacia atrás, lo que típico de cascos con lumbres largas y talones bajos, pero en realidad, el eje casco cuartilla esta roto hacia delante, debido a que el hueso tejuelo, liberado de su unión con la tapa es arrastrado por la tracción que ejerce el tendón flexor profundo y se halla en posición casi vertical. Gráficamente, podríamos decir que aunque el caballo parece que por fuera es pando, es topino por dentro. La línea azul de la fotografía nos detalla el eje casco cuartilla visto por el exterior, en tanto que la roja, nos indica la verdadera disposición interna de la columna ósea, verdadero sostén del peso del caballo.

 

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   Visto por su cara palmar, el casco aparece alargado y estrecho. El caballo había sido herrado con anterioridad y en su herrado ,se cometieron  tres errores fundamentales:

     -Se le ha herrado toda la tapa, es decir, se le ha colocado una herradura que sigue el contorno de la tapa, pestaña en lumbre incluida, ignorando el hecho de que a la tapa en el caballo infosado crónico se la puede considerar ,no solamente casi inútil para el caballo, sino que es perjudicial porque le hace un efecto palanca que produce dolor e inhibe la recuperación del engranaje de las laminillas.

      -Se ha adelgazado la palma con la legra, lo que debilita enormemente esta estructura, importantísima en la recuperación de un caballo infosado. Una palma débil, además de no poder aportar soporte alguno, es fácilmente atravesada por el hueso tejuelo, con todos los inconvenientes y complicaciones que esto ultimo acarrea.

      -Se ha recortado la ranilla, sin tener en cuenta que este órgano ha de ser reclutado para colaborar en el soporte del pie, al punto de que en la mayoría de los infosados crónicos, la salud y tamaño de la ranilla es el principal aliado de una feliz recuperación.

 

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   Una vez blanqueada la palma ligeramente, se puede observar la estructura que adopta el pie. La raya roja sigue el borde interno de la línea blanca, es decir el verdadero pie vivo del caballo, en tanto que la raya verde, delimita su borde externo. En medio, el tejido córneo cicatricial, blando e inconsistente. El aspa azul, señala una zona de palma de color violáceo, indicador de hemorragia subyacente y que correspondo al punto en que el hueso tejuelo oprime y hiere al corion de la palma. El hueso se halla  a escasos milímetros del exterior y basta con la simple presión del dedo para provocar en el caballo una reacción ante el dolor experimentado.

 

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   Sabemos que el hueso tejuelo rotado ejerce presión ,y por tanto dolor en dos puntos principalmente. El borde solar ejerce presión sobre el corion de la palma, en tanto que la eminencia piramidal, también llamada apófisis extensora por ser el punto de inserción del tendón extensor frontal, oprime al rodete coronario, dando origen a abscesos purulentos en algunos casos. Por tanto una de las premisas principales del herraje ha de ser el eliminar estas presiones anómalas. No podemos elevar mecánicamente el hueso tejuelo, pero si podemos cambiar su relación con la horizontal del suelo. Para esto, necesitamos bajar el pie por detrás, para conseguir que el hueso tejuelo rotado, casi vertical, se recueste sobre su borde palmar. Esto consigue que el peso del caballo, en lugar de empujar la punta del hueso contra la palma, descargue parte de esta presión sobre su cara dorsal. Es decir, si “acostamos” al hueso tejuelo, éste no apoyara de punta en la palma y su apófisis extensora no apretará tanto al rodete coronario. Una pequeña desviación, es suficiente en la mayoría de los casos para disminuir la presión y la sensación de dolor. La inclinación se consigue rebajando los talones del casco lo mas posible, y si esto fuera poco, elevando las lumbres del casco por cualquiera de los medios existentes, talonetas en cuña, etc.

     El método elegido para el herraje del caballo infosado varia mucho de acuerdo con las condiciones del casco, la situación del caballo, los gustos personales del herrador y las posibilidades económicas del dueño. En este caso hemos elegido el método de colocar una herradura napoleónica compensada, con plantilla y almohadilla plantar de material semirrígido, debido a :

 

 

    -Buscamos dar la mejor salida al pie (breakover), aunado al mayor soporte en la región posterior del casco.

      -Necesitamos elevar el casco por las lumbres. Una herradura de aluminio compensada en tres grados nos da la elevación deseada con un mínimo de peso. Recordemos que las herraduras napoleónicas o invertidas van clavadas someramente y un grueso semejante en hierro seria imposible de mantener clavado al casco.

      -Necesitamos proteger la zona de la palma expuesta, especialmente la zona magullada que esta por delante de la ranilla. Para ello escogemos una plantilla semirrigida, que permita a la vez ceder ante la presión del tejuelo y sin embargo sea capaz de ofrecerle cierta resistencia.

      -Necesitamos dar apoyo a ese tejuelo que tiende a rotar hacia abajo. Dada la pobreza de la ranilla, optamos por rellenar las lagunas laterales de la misma con una almohadilla plantar acrílica de dureza media  

   En la fotografía podemos ver el momento en que le estamos probando la herradura de aluminio compensada en tres grados Colleoni. El rotulador se convierte en una herramienta eficaz para marcar puntos de referencia y no dejar nada al azar. Hemos marcado en el casco el punto mas ancho del casco, que generalmente coincide un poco por detrás de la punta de la ranilla. Asimismo remarcamos el borde interno de la línea blanca, pues es el punto que marca el fin del pie verdadero del caballo y el comienzo de la cuña cicatricial y de la tapa, que en este caso son superfluos. Todo este tejido superfluo se eliminara después ,en un ángulo que no permita su apoyo en el suelo cuando el caballo se desplace.

 

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   Una vez marcadas las referencias en el casco y en la herradura procedemos a marcar con un granete las claveras que abriremos en los callos de la herradura, buscando siempre la mayor solidez con el menor numero de claveras. En una herradura de aluminio se hacen claveras con facilidad, empleando la estampa en frío y calando la misma con el taladro.

 

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   Ya hemos practicado las claveras y con la amoladora o con la lijadora de banda, redondeamos los callos de la herradura para conseguir el efecto “banana-shoe”, es decir, el perfil inferior de la herradura adquiere el aspecto de quilla de barco o de un plátano. También hemos adaptado la plantilla a la herradura, fijándola por la parte de atrás con dos clavos de cobre remachados y le hemos repasado las claveras con un punzón caliente.

 

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 En esta vista lateral de la herradura podemos comprobar el perfil de banana que le hemos conferido a la herradura. Este tipo de herradura, permite una transición muy suave entre el momento del aterrizaje del pie en el suelo y su salida posterior, especialmente en animales con problemas locomotores o que por su especial constitución morfológica tiendan a apoyar de talones, como es el caso de los infosados.

 

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   En la siguiente toma ya vemos la herradura clavada en el casco y nos disponemos a eliminar toda la porción de tapa y de cuña cicatricial existente por delante del pie verdadero. Aunque en teoría no debiéramos de insertar ningún clavo por detrás del punto mas ancho del casco, en este caso se hace necesario para lograr una mínima solidez en el herraje. Los inconvenientes de clavar por detrás, son asumibles por el animal, pues este herraje no se prolongara mas de dos o tres meses, durante los cuales el caballo permanecerá en reposo.

 

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   Vista lateral de la mano izquierda herrada. Los cambios con respecto a su aspecto anterior son evidentes y profundos. Si comparamos las fotografias, podemos observar que a pesar de haber elevado el casco en las lumbres y rebajado los talones, el pie, en lugar de derribarse hacia atrás como ocurriría en un casco sano, en realidad se ha  levantado de detrás y ha recuperado su eje casco cuartilla. Esto ocurre porque al herrar el caballo hemos despreciado la dirección errática de la lumbre y hemos aplomado con respecto al hueso tejuelo, que es el verdadero soporte del pie. Recordemos pues que el callo de la herradura llegaba justo hasta el borde interno de la línea blanca, y ahí es donde hemos situado el borde palmar del hueso tejuelo, en el punto necesario para que queden alineadas las tres falanges, restableciéndose asi el eje casco-cuartilla. No podemos, repito, empujar al hueso tejuelo rotado hacia delante, pero podemos crear las condiciones para que el nuevo estuche córneo se adapte a la nueva posición del hueso con respecto a la horizontal del suelo.

 

   La corona del casco adquiere así un ángulo más de acuerdo con la conformación del eje casco-cuartilla. Podemos observar en la fotografía anterior como su ángulo era muy horizontal con respecto a la cuartilla, lo que hacia que los bulbos se elevaran. La zona posterior de la herradura da un gran apoyo a los talones y al menudillo, en tanto que las lumbres quedan liberadas del apoyo y del efecto palanca que ejercían sobre el rodete coronario.

 

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   Vista frontal del mismo casco en el que se aprecia la zona de tapa y cuña cicatricial que ha sido recortada en ángulo. Esta técnica, no tan agresiva como la resección total de la tapa en la zona de lumbres evita los inconvenientes derivados de la  exposición de las estructuras vivas del pie a los microorganismos y del posible colapso del pie en la zona de lumbres. El efecto palanca que hace la tapa, es responsable de la anchura de la cuña cicatricial y eliminando el efecto palanca, la cuña cicatricial, y por ende la anchura de la línea blanca, retornan a posiciones asumibles por el animal.

 

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   Salvo que la infosura derive en un hundimiento total, generalmente las lesiones son siempre mas acusadas en un miembro que en el otro. La mayor rotación del hueso tejuelo, significa a su vez una mayor anchura de la cuña cicatricial, y por esta causa, al recortar la lumbre, siempre presenta una superficie mayor. En la mano izquierda, podemos ver, como además de una anchura mayor, la cuña cicatricial esta teñida con manchas hemorrágicas, provenientes de la rotura de la laminillas durante el episodio agudo de su recaída.

 

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   Vista posterior de las manos. La herradura napoleónica o invertida, en realidad no es mas que una herradura de huevo a la que se le ha cortado la zona de las lumbres. Podemos notar e gran apoyo que aporta esta herradura a la región de los talones y al menudillo, por el efecto de la silla de Bahaus.

 

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   Los pies del caballo no presentaban signo alguno de infosura, por lo que fueron herrados normalmente. Los caballos infosados o con cualquier problema en sus manos tienen tendencia a echarse sobre sus pies, es decir, a adoptar posturas que permitan desplazar parte del peso de su cuerpo a los pies. Esta posición de volcado hacia atrás es notablemente perjudicial para sus corvejones, que se ven obligados a trabajar en un ángulo antinatural. Por esta razón, se hace imprescindible herrar los pies a los caballos infosados, alargándoles las ramas con el fin de dar buen soporte a los menudillos y al corvejón. A este semental, además le hemos forjado una pequeña rama americana o trailer, con el fin de estabilizarle los corvejones y minimizar las secuelas de la postura izquierda que adoptaba con sus pies, doloridos por tener que aguantar todo el peso del caballo.

 

   El herraje del caballo infosado crónico ha de ser un herraje evolutivo, que se vaya adaptando a las necesidades del caballo a medida que va progresando su recuperación. En un plazo de seis  a ocho semanas renovaremos el herraje al caballo y observaremos su evolución. Nuestra intención es que en plazo de tiempo no muy largo, el caballo se sienta cómodo con unas herraduras NBS, que le permitan trabajar con un mínimo de confort.