Hierro doblado con agujeros

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   La herradura ha de tener unas características cosméticas, geométricas y mecánicas que la convierten en una prolongación del borde distal de la tercera falange. Esta disposición permite el correcto soporte de la columna ósea y la disipación regular de las fuerzas de concusión derivadas del choque contra el suelo.

 

   Cuando la herradura pierde sus características esenciales, se convierte en un simple hierro doblado y con agujeros, que se clava al perímetro del casco, impidiendo únicamente el desgaste de la muralla.

 

   Cuando uno se encuentra un casco herrado como el de la fotografía que presentamos, no puede sino sentir pena por tantas horas de estudio desperdiciadas, y lástima por el caballo que inocente, soporta en sus pies la impericia o la desidia de algunos que se llaman asimismo herradores, pero que en realidad merecen otro nombre.