Hormiguillo después de un absceso.

 

 

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  A medida que un absceso va madurando, la presión del gas producido y la acción queratolítica de las enzimas producidas por las bacterias, va desorganizando las laminillas corneas. El pus y el absceso van aumentando su volumen a costa del tejido laminar, provocando una intensa cojera, mucho calor y pulso en el pie. Utilizando las laminillas como si de un ascensor se tratase, el pus llega a la corona, donde revienta al exterior, liberándose el pus y el gas.   

   Una vez aliviada la presión, el dolor remite en su inmensa mayoría. De ahí que se haya creído siempre que era bueno que los abscesos reventasen en la corona. Hasta cierto punto es verdad. La inmensa mayoría de los caballos sufren algún absceso esporádico a lo largo de su vida, y el organismo dispone de medios para contrarrestarlos. Pero cuando las cosas se complican, un absceso en un pie puede poner en riesgo la vida útil del animal. Toda la zona afectada por el absceso queda hueca e inestable, de lo que pueden provenir innumerables problemas y ser la puerta de entrada para otras infecciones mucho mas graves.   

   Presentamos el caso de un caballo que sufrió hace unos meses un absceso en cada pie. Siguiendo la costumbre, los abscesos reventaron en la corona, drenaron el pus y desapareció el dolor. El nuevo casco sigue creciendo, pero por debajo del reventón de la corona la zona esta hueca. Se ha instalado una nueva infección y el caballo está cojo de ambos pies.

 

   En la fotografía de portada vemos el boquete formado en el casco y como por debajo de el, todo está hueco e inestable. El clavado de la herradura es muy precario y lo mas probable es que si se la arranca, se lleve adherida un gran pedazo de casco.

 

 

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   Que es lo que ha ocurrido en el otro pie. El caballo se arrancó la herradura y con ella se fue casi toda la muralla situada por debajo de la grieta horizontal. Por fortuna no se arrancó casco sano, que es el mayor peligro de estos traumatismos del pie. Este caso practico ilustra la gravedad de estos arrancamientos. 

   http://www.farriergabino.com/casos-practicos/casco-desgarrado.html

 

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   Visto por debajo ya vemos el punto de origen del absceso. Una separación de la línea blanca por causas mecánicas ha permitido la entrada de bacterias del suelo.

 

 

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   Aplomamos al casco tal y como si fuésemos a herrarle. Una vez blanqueada la palma, se hace mas evidente la lesión. Este tipo de lesiones, la separación de la muralla del resto del pie se conoce tradicionalmente en español como "enfermedad de la línea blanca". Sin embargo es cada vez mas frecuente referirse a ella como WLD, White line disease, que es lo mismo pero en inglés

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   Ya hemos recortado el casco y desbridado toda la zona infectada. El casco estaba bastante largo, por lo que al rebajarle ha desaparecido gran parte del casco suelto.

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   Y en el otro pie, hacemos exactamente lo mismo. La tenaza de filos curvos y la legra de anillo son herramientas valiosísimas a la hora de resecar la muralla del casco. Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, es fundamental eliminar casco un poco mas allá de donde acaba la infección. Esto nos asegura que no dejaremos ninguna zona infectada que pudiera estropear la reconstrucción y recidivar el absceso.

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   Una parte fundamental del tratamiento consiste en la rigurosa limpieza de la zona. En el fondo de la resección quedan bacterias y hongos que deben de ser eliminados de una forma efectiva antes de reconstruir el casco. Si bajo el acrílico quedan albergados gérmenes, se producirá una infección anaerobia.

    Son muchos los productos capaces de acabar de una forma efectiva con los gérmenes, pero ninguno tan efectivo como el formol, también llamado formaldehído o formalina. Se trata de un producto tóxico y que debe de manejarse con precaución. Entonces, porque utilizar el toxico formol y no un producto menos inocuo?    

Todo tiene su explicación. Los pegamentos y resinas acrílicas, se adhieren bien a la tapa sana, pero no lo hacen en la superficie oscura de las laminillas corneas. Por otra parte, algunos productos, como el sulfato de cobre, dejan sales de cobre en la pared del casco que dificultan la adherencia de los acrílicos. Esto no lo hace el formol, que se disipa en pocos días. Además, el formol tiene una gran capacidad de penetración a través de las cadenas de proteínas que forman el casco, llegando su poder desinfectante mas allá de la superficie en donde se aplica.

    Pero el verdadero y mas interesante motivo de la utilización del formol es su capacidad para coagular las cadenas de proteínas que forman el casco. El formol se combina con la propia materia cornea, endureciéndola. Con este efecto, conseguimos que en el fondo de la resección, donde el tejido es blando y no se adhiere el acrílico, que se forme una capa de tejido fuertemente cornificado, al que se adhiere el acrílico como si fuese la muralla. De esta manera no se producirán filtraciones de bacterias entre el tejido corneo y el acrílico, que es la principal causa del fallo de las reconstrucciones en los cascos. (y en los empastes de nuestros dientes).Podemos decir que el formol actúa como autograbante en el casco, del mismo modo que el dentista utiliza el ácido ortofosfórico cuando nos empasta una caries.

    El higienizador FarrierGabino contiene formol al 60%. Es una concentración muy fuerte, que obliga a utilizar guantes y mascarilla, pero que es muy efectiva. Un pequeño cepillo de uñas o de dientes, asegura la total limpieza del fondo de la resección.

 

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   Y envolvemos el pie en un pañal de bebe para que se mantenga limpia la zona y el formol siga actuando varias horas después. Esta cura se debe de realizar durante tres o cuatro días, para asegurarse una total desinfección. Antes de reconstruir el casco se debe de esperar un par de días para que se disipe todo el formol que no se ha combinado con el tejido corneo.    En los próximos días procederemos a reconstruir el casco , colocarle una herradura apropiada y ¡a trabajar!