Infosura con prolapso de tejuelo (Continuación)

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   Hemos vuelto a visitar, ocho semanas después de su primer herrado, al caballo. A pesar de que aun mantiene una postura antiálgica con las manos desplazadas hacia delante, son evidentes varios signos de mejoría, que nos indican un buen avance en la recuperación del animal.

 

   El caballo ha ganado peso y presenta un pelaje mucho mas lucido y brillante, con la cara alta y la mirada viva. La expresión de su cara dista mucho de aquel primer día en que, cabizbajo y triste, soportaba a duras penas los dolores producidos por la infosura .Aunque se mueve con dificultad, ya está pendiente de todo lo que le rodea, en especial de las yeguas, que han vuelto a interesarle enormemente.

 

   Uno de los detalles que mas nos ilusionó con respecto a su recuperación es que las numerosas llagas y escaras que cubrían sus caderas y articulaciones, debido a los prolongados espacios en que estaba tumbado, se habían cerrado o se estaban curando rápidamente. Esto solo puede significar que el animal pasa la mayor parte del tiempo de pie, cuando antes, eran contados los minutos en que se podía levantar. Sin duda, el hecho de permanecer de pie la mayor parte del tiempo, significa que ya no siente tanto dolor en los cascos, y esto es porque se están curando. No tan rápido como su dueño deseara, pero es indudablemente un gran avance.

 

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   Este es el aspecto de sus manos, tras ocho semanas de herraje. La herradura de aluminio compensada e invertida, ha cumplido su misión  y se mantiene en su sitio .Esta disposición de la herradura permite al caballo apoyarse en el punto en que mas cómodo le resulta a la nueva realineación de sus falanges.

 

   Nos llama la atención el rápido crecimiento del casco por encima del surco subcoronal. El casco de la lumbre, libre de la presión, crece en una dirección mas funcional y alineada con el hueso tejuelo. Por otra parte, no se observa el desequilibrio del crecimiento tan común en los cascos infosados, cuyos ceños o señales de crecimiento se separan de manera muy acentuada en la región de los talones, para juntarse en las lumbres. Si observamos la fotografía, vemos como el ceño que prolonga el surco subcoronal, es prácticamente paralelo a la línea del rodete de la corona.

 

 

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   El primer herraje que se le ha practicado al caballo ha sido un éxito. La silicona Luwex, fijada con una plantilla de rejilla, ha aportado apoyo al hueso tejuelo a través de la ranilla, evitando su descenso y la consiguiente perpetración de los microdesgarros internos que provocaban dolor e inflamación. A su vez, el agujero de la palma, queda libre para permitir el drenaje de los exudados y practicar los lavados diarios con agua oxigenada y Betadine.

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   Otra vista del mismo pie. Se observa la profundidad del agujero producido en la palma por el descenso del tejuelo. Sin embargo, en su interior, se está rellenando de tejido cicatricial producido por las células marginales de la línea blanca, que no se ven afectadas por la infosura. En las últimas curas, se nota un descenso en la cantidad de Betadine que puede albergar en su interior.

 

   En la herradura se puede apreciar como la zona del clavo delantero esta más desgastada. Es el punto en que el caballo se apoya porque se encuentra mas cómodo sobre ese punto. Si observásemos el interior del pie con una radiografía, veríamos que el hueso tejuelo y la dirección general de las falanges apuntan hacia esa zona de la herradura. Es el principio en que se basan las técnicas de herraje de aplomo natural y las herraduras de banana y rail.

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   El agujero queda circunscrito a la porción de casco situado por debajo del surco subcoronal que hemos practicado en el primer herraje. Por encima del surco, el casco crece, si no íntimamente unido a la superficie del tejuelo, si e una dirección muy próxima y paralela, que permitirá en lo posible la reinserción de las laminillas del casco.

 

   Hasta hace relativamente poco tiempo, todo el casco que hoy queda por debajo del surco subcoronal, se resecaba por completo. Hoy día, se ha desechado esta técnica debido a que provocaba desestabilizaciones en el casco, produciendo cuartos y razas en el nuevo casco, y por ser una posible puerta de entrada a infecciones.

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   Todo este casco, muerto y desprendido, se utiliza como puente de unión entre las dos mitades laterales del casco que permanece unido. Con los sucesivos herrajes, va desapareciendo por el borde solar, tal y como podemos ver en la fotografía, una vez herrado el animal.

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   En esta siguiente fase y de acuerdo con la mejoría del animal, hemos elegido un herraje más sencillo. Al remitir los dolores, ya no se hace tan importante el facilitar el apoyo sobre un solo punto, por lo que no necesitamos una herradura redondeada por debajo.  

   Una herradura invertida, con una tapa semirrigida y silicona normal, será suficiente para permitir un apoyo cómodo sobre una blanda cama. Toda la porción de casco por delante de la herradura se recorta en un ángulo de 45 grados, para evitar que apoye en el suelo cuando camina el caballo y pueda transmitir cargas a las laminillas internas.

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   Vista frontal de la mano derecha. El casco crece con normalidad, aunque aparece la grieta residual de un absceso en la corona que tenia antes del primer herraje. La mancha del suelo no es sangre, como parece a simple vista, sino el Betadine que hemos utilizado para curar el interior del agujero.

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   Vista lateral del herraje. El casco ya no necesita tanto apoyo en su región dorsal, por lo que la herradura no esta tan desplazada hacia atrás como en el primer herraje. Aun así, la herradura invertida o napoleónica estabiliza la pisada y permite la máxima salida en la región de las lumbres.

 

   Y una vez más, tener paciencia y esperar otras ocho semanas. Quizás para entonces los agujeros de la palma se hayan cerrado por completo. El caballo, a medida que desaparecen los dolores y se restituye la inserción en las lumbres, irá adoptando una postura más natural, con los brazos más rectos y no tan tendidos hacia delante. Todo el herraje y el tratamiento de este caballo busca que el animal se encuentre cómodo con un tipo de herradura de aplomo natural, que le permita moverse sin molestias y desarrollar las funciones propias de semental.