Infosura crónica. Revisión periódica.

 p1010062

 

   Los caballos que padecen infosura crónica pueden convivir con su problema en tanto que se les realicen controles periódicos en sus cascos. Dependiendo de la gravedad de las lesiones y de las expectativas que tengamos sobre el caballo, el animal puede aun prestar distintos servicios. En casos complicados, la misión del herraje estriba únicamente en proporcionar al caballo una mecánica de movimiento que le permita desenvolverse cómodamente y que le permita una calidad de vida digna.

 

   El caballo que nos ocupa en este artículo, padece de una severa y antigua infosura crónica. Cuando le conocimos, estaba completamente cojo y con serios dolores en ambas manos. Tras un herraje apropiado, su estado mejoró ostensiblemente. Su cojera se redujo a mínimos, pero se descartó rápidamente cualquier posible vuelta a una vida deportiva o de paseo.

 

   No obstante, hoy día vive feliz en libertad, acompañando a otro caballo retirado en los prados de Soria. Trota y galopa con soltura, sin otra misión que agradecer a su dueña los cuidados que le prodiga. Hoy,  hemos acudido a revisarle los cascos, para que pueda mantenerse feliz y contento todo el verano.

 

 

 z

 

   Así nos hemos encontrado una de sus manos. El casco ha crecido de manera aberrante, al estilo de los infosados crónicos. Un absceso le ha reventado en el rodete, de manera que ha separado un trozo del mismo .Esta porción de rodete coronario produce una especie de cuerno. Como el daño solamente afecta a la porción externa del rodete, aun sigue formando casco por debajo del defecto.

 

 x

   Vista palmar. La palma aparece descendida y plana, soportando el peso del caballo. En los caballos infosados crónicos, la palma parece endurecerse hasta el punto de permitir un apoyo relativamente funcional en suelos planos y blandos. En cambio, las piedras sueltas se incrustan en la misma, produciendo dolorosos abscesos y sufrimiento en general.

 p1010039

   El plan de herraje en este caballo consiste básicamente en imitar y mejorar en lo posible la mecánica de movimiento que el propio animal encuentra como la menos dolorosa. Así, eliminaremos la tapa acampanada que ejerce palanca sobre el rodete y protegeremos la zona de la palma que contacta con el suelo. El caballo vive suelto en un prado blando y se encuentra muy cómodo con su problema. Por tanto nos limitaremos a evitarle un doloroso encuentro con alguna piedra suelta.

c 

   Hemos limado la palma para proporcionar una buena superficie de apoyo, de tal manera que las presiones recibidas en la misma se transmitan por igual en todos los puntos de la superficie de contacto con el suelo. En la fotografía se aprecian manchas hemorrágicas, provenientes de la presión que el hueso tejuelo, rotado, ejerce sobre el tejido vivo que forma la palma. Con una plantilla plástica, evitaremos que alguna piedra del prado pueda comprimir la palma en esos sitios.

 v

   Una herradura de aplomo natural aportara al caballo una salida óptima al casco deformado. Este tipo de herraje ha demostrado su alta efectividad con un mínimo de coste económico y de necesidad de habilidad por parte del herrador. Su especial concavidad en la zona de lumbres, permite proteger la palma sin que la misma pueda presionar en la herradura.

p1010049 

   Una simple tapa Colleoni semirrígida es suficiente para preservar la palma de las contusiones provenientes del suelo. Conviene dejar libre la zona de la ranilla para evitar el acumulo de suciedad y las infecciones anaerobias. Es notable la distancia entre la punta del casco y el nuevo punto de apoyo que le otorga la herradura de aplomo natural, en este caso, mas de tres centímetros.

 b

   Todo este tejido corneo cicatricial y aberrante se recorta en ángulo de 45 grados, para impedir que pueda cargar peso. A menudo, se debe de eliminar una gran cantidad de casco, por lo que es fundamental conocer al dedillo la anatomía del interior del pie. Este conocimiento de la Anatomía, nos permite decidir hasta donde debemos de eliminar casco y porqué lo debemos de eliminar. En un casco de una caballo no se hace nada sin motivo fundamentado. Cada gesto, cada acción es premeditada y debe de sujetarse a un plan determinado. La mente ha de ir en todo momento por delante de la tenaza o de la herramienta.

n 

   Ya hemos herrado una de sus manos. La herradura de aplomo natural de da un buen apoyo en  la región dorsal del casco, en tanto que permite una excelente salida a las lumbres del mismo. Las líneas de rotulador pintadas en el pie, son producto de explicar a la dueña del caballo la nueva disposición de las falanges y del eje casco cuartilla en el interior  del  pie. Así pues, el hueso tejuelo apunta directamente al punto de partida que le marca la herradura de aplomo natural, minimizando la tensión que el tendón flexor profundo ejerce sobre el hueso en el momento del despegue.

 

   Una de las secuelas de la rotación del tejuelo es que la eminencia piramidal o punto de inserción del tendón extensor, comprime la corona y el rodete coronario, privándolo del riego sanguíneo. Esto se traduce en un menor crecimiento del casco, adoptando la clásica forma de babucha oriental. Es un foco importante de dolor, dándose el caso de que a muchos caballos les duele mas esta presión en el rodete que el hecho de apoyarse sobre las palmas. Para disminuir esta presión y para eliminar o aminorar la tracción que el tejido corneo situado por debajo ejerce sobre el rodete coronario se practica un surco subcoronal, tal y como podemos ver en la fotografía.

 m

   El surco subcoronal se realiza fácilmente con una escofina y una legra de anillo, cuando se posee, claro está, un buen conocimiento de la anatomía del casco. En la fotografía  vemos el aspecto final de las manos del caballo. En la mano izquierda, hemos profundizado al máximo el surco subcoronal, a la vez que le conferimos mayor anchura. Esto se debe a que pretendemos descargar todo lo posible la presión ejercida en el rodete coronario bajo el cuerno, buscando que se pueda regenerar y produzca un casco lo mas integro posible.

  

   El caballo ha quedado suelto en el mismo prado en donde le hemos herrado. Durante una buena temporada estará bastante cómodo con su problema. Con herrajes y revisiones periódicas, mantendrá un buen estado de sus cascos, que es tanto como su vida.