Infosura cronica y cuarto en la pared del casco

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   En los libros de veterinaria y los tratados de Podología se estudian las enfermedades y desordenes del pie de manera individual. Así, un cuarto se presenta al alumno como si a un casco perfecto le brotase de la nada un cuarto. Un caso de talones huidizos se estudia su origen y se dan consejos sobre su tratamiento tal y como si el único problema que presenta el caballo y su casco fuesen los talones remetidos. En la vida real, las enfermedades suelen presentarse cruzadas unas con otras y muchas veces, un problema especifico es el resultado de la combinación de dos o mas problemas anteriores.

 

   Los antiguos definían como causas preternaturales a los motivos morfológicos o funcionales que subyacían en el origen de las enfermedades. Así, por ejemplo, se puede citar como causa preternatural de la infosura una ascendencia genética con muchos ejemplares infosados o la excesiva gordura en los caballos jóvenes, es decir, la plétora.

 

   En este caso presentamos a un caballo que padece infosura crónica, que a pesar de no ser excesivamente grave, la mala gestión que se ha hecho de la enfermedad, con herrajes incompetentes, ha degenerado en el colapso total del casco, con la aparición de un grave cuarto y una marcada cojera.

 

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   Cuando las infosuras son tratadas de manera errática, es decir, sin fundamento científico alguno, es muy común encontrarse con herrajes pintorescos. La falta de comunicación entre el herrador y el veterinario es una fuente muy común de malentendidos y de errores, que se tornan en muy graves cuando el veterinario no tiene muy claros los conceptos y el herrador se limita a ejecutar con mayor o menor habilidad los dictados del doctor.

 

   El herraje de este caballo se ha regido por criterios totalmente contrapuestos a la anatomía y a la fisiología del casco infosado. No solamente se han herrado las extensiones  producidas en las lumbres del casco, sino que se le ha colocado una herradura que dificulta en grado extremo el basculamiento del casco hacia delante. Con una disposición tal, el brazo de palanca se alarga enormemente y el tendón flexor profundo debe de ejercer mucha mas fuerza sobre el hueso tejuelo. Este hueso, liberado de la muralla debido a las secuelas de la infosura, tiene tendencia a rotar y descender, obligado por el tendón profundo. La chapa que se le ha soldado a la bóveda de las lumbres es la guinda que corona el pastel. La punta del hueso tejuelo, se apoya sobre la chapa, produciendo compresión, necrosis y dolor agudo en cada pisada

 

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   Debido a la mala gestión que se ha hecho con la infosura del caballo, los talones no han podido resistir el peso del mismo y se desplazan hacia arriba, reventando el rodete coronario y provocando un cuarto. El detonante ha sido la pequeña hemorragia en la corona, aunque el daño venia gestándose desde hace algún tiempo. Los cuartos se desarrollan siempre desde dentro hacia fuera, lo que hace que una pequeña línea de rotura exterior, en realidad sea una buena grieta interna.

 

   Hemos eliminado por completo la extensión o deformación en las lumbres y el casco ha quedado con una forma mucho mas funcional. El cuarto ha sido desbridado y el talón correspondiente al cuarto ha quedado falseado. Debido a la flexibilidad vertical del casco, el talón flotante desciende y recupera su posición original, lo que permite que el casco crezca nuevamente unido.

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   Aspecto de las manos del caballo una vez herradas. Ahora, sus cascos son mas funcionales y el eje casco cuartilla se ha recuperado. Hay que tener en cuenta que la línea del eje casco cuartilla no sigue en este caso la lumbre de un casco infosado, sino que apunta al punto de apoyo de la herradura, visiblemente retrasado con respecto a la lumbre del casco.

 

   Los ceños que aparecen en la tapa del casco, no presentan una gran divergencia, como seria de esperar en una infosura grave, es decir, muy juntos en la lumbre y separados en los talones. Muy al contrario, están bastante paralelos entre si, lo que indica que la rotación no es muy acusada. De hecho, en la palma del caballo no se apreciaban hematomas marcados ni sensibilidad a la tenaza de sondeo.

 

   Las curvas que trazan los ceños a la altura de las cuartas partes, revelan que el casco, es decir, el estuche corneo flexible que envuelve el pie, se desplaza hacia la corona, incapaz de sostener el peso del cuerpo. Este es el verdadero origen del cuarto: la tapa, desplazada hacia arriba sobre los cartílagos alares en forma de cuña. ejercen una gran presión sobre el rodete coronario, reventándolo y haciendo que el casco se parta en dos.

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   Para este caso, hemos elegido una herradura de aplomo natural Centre Fit, sobre una placa semirrigida y soporte de material de impresión dental. Cuando los cuartos son recientes y afectan únicamente a la mitad superior del casco, el riesgo de desestabilización es mínimo, pues la porción inferior de casco mantiene la integridad del mismo. Esto simplifica el tratamiento de los cuartos, al evitar el uso de una herradura de barra y la inmovilización del casco mediante una venda de resina acrílica.

 

   La herradura de aplomo natural Centre Fit, gracias a su especial diseño permite que el pie bascule hacia delante y hacia los lados, proporcionando gran confort al caballo manteniendo a la vez un perfil y un peso muy poco agresivos para el casco. Por otra parte, su gran número de claveras permite clavar en los puntos adecuados del casco.

 

   Los agujeros posteriores de la tapa semirrigida sujetan la almohadilla de material de impresión dental en su sitio, en tanto que el anterior sirve de drenaje al interior de la palma evitando la putrefacción de la misma.

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   Volvamos a la herradura vieja que se le ha puesto al caballo en un vano intento de controlar los dolores producidos por el descenso del tejuelo. Independientemente de que el tratamiento esta totalmente equivocado y la chapa soldada en la bóveda es un completo contrasentido, la forma de la herradura en si, ya es motivo para algunos comentarios.

 

   La herradura tiene una forma y unas proporciones que la convierten en un hierro doblado y con agujeros, cosa muy distinta de lo que es una herradura, con sus características cosméticas, mecánicas y geométricas. Se le puede definir como una herradura de mula, aunque incluso para el herrado de mulas y burros necesita unas formas mas cuidadas. Esta herradura no es sino el resultado de adaptar una herradura comercial a la forma de casco de mula que presentan muchos caballos PRE o sus cruces.

 

   El casco con forma de mula, es totalmente natural y funcional en las mulas y en burros, pero es totalmente patológico en caballos. Los caballos que presentan este tipo de casco y se les hierra como a las mulas, es decir, con herraduras mas largas que anchas perpetúan y  agravan la deformidad en sus cascos, derivando en muchas otras enfermedades, de entre las cuales podemos citar los temidos cuartos.

 

   Los herrajes apresurados y sin fundamento, a menudo obligados por un gran numero de caballos a herrar, promueven  estas practicas tan nefastas para el casco y para el caballo. Las herraduras, salen de la caja, se las cierra y se las clava al casco sin mas miramientos. Los problemas aparecen cuando el caballo no puede sostenerse sobre sus pies y se rompe.

 

   En este caso, a pesar de que el animal ha practicado un pequeño rolling en las lumbres a fuerza de escarbar en el suelo, podemos ver que la herradura es extremadamente larga. Además, ha sido clavada por detrás de su punto mas ancho, practica esta nefasta donde las haya y que encarcela al casco al estilo de una bota malaya de tortura ,que priva al pie de su elasticidad natural y lo contrae cada vez mas, atrofiándole y provocando dolor y claudicación.

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   Cuando superponemos la herradura Centre Fit que se le ha colocado al caballo con la vieja herradura, las diferencias entre ambas saltan a la vista. La nueva herradura presenta una forma mucho mas funcional y adaptada al casco de mano del caballo, es decir, a la forma de su hueso tejuelo.

 

   Una lumbre ancha y ahuecada protege a la palma y a la vena marginal, tan a menudo comprimida y reventada por presiones anómalas y herraduras mal hechas y peor colocadas.

 

   Los talones, forjados de manera que no interfieren con la ranilla y que permiten la evacuación de la suciedad acumulada en las lagunas de la ranilla, unido todo esto a las pestañas laterales y a un buen numero de claveras bien colocadas, facilitan el trabajo del herrador y la comodidad del caballo.

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   Vistas por su cara inferior, lo mas destacable es la distancia entre los dos puntos de giro o breakover de las herraduras. En tanto que con la herradura vieja el caballo se veía obligado a girar sobre la punta del casco, con la nueva herradura el punto de apoyo se retrasa nada menos que cuatro centímetros.

 

   Basta una breve operación matemática para calcular el alivio que han de sentir los tendones flexores con esta nueva herradura. Las fuerzas de palanca se han reducido considerablemente, lo que conlleva un menor descenso del tejuelo y una menor tensión sobre las laminillas desgarradas a causa de la infosura. El confort del caballo aumenta considerablemente, al punto de que nuestro ejemplar ha quedado suelto en un paddock moviéndose con total comodidad, a pesar de la operación del cuarto. En las próximas semanas, le visitaremos de nuevo, para comprobar  que tal le va creciendo el casco nuevo.