La forja del aluminio

   El aluminio ha logrado introducirse en la forja de herraduras con cierto éxito desde finales de la segunda guerra mundial. Debido a la gran cantidad de chatarra de aluminio proveniente de los fuselajes de los aviones, no solamente se pudo disponer de manera abundante, sino también relativamente barato. Una vez mas, la investigación militar deriva en tiempos de paz hacia aplicaciones civiles y pacificas.

 

   Por supuesto, no podrá desplazar definitivamente a las herraduras de hierro debido a que aun supera con creces el precio de este ultimo. No solamente esto, sino que en contrapartida a su ligereza opone una serie de desventajas entre las que podemos citar como primordial su blandura. Y no me refiero a que se desgasten pronto, sino a que los talones del casco suelen excavar un surco en la cara superior de la herradura que encarcera al casco y puede llegar a ocasionar problemas. Por esto y por su elevado precio en relación al hierro, se mantiene como un herraje alternativo.

   La crisis económica agudiza el ingenio de los herradores. En tiempo de abundancia, las herraduras, de todo tipo, se compran a los distribuidores y fabricantes, debido en parte a la falta de tiempo para forjarlas y que al propietario no le importa tanto pagar un precio mas elevado por el herraje de su caballo. Pero cuando la falta de dinero es notoria, como sucede en nuestros días, ocurre que no todos los propietarios están dispuestos a pagar el elevado precio de las herraduras comerciales y el herrador se ve abocado a tener que fabricarlas el mismo, para poder ofertarlas mas baratas y a su vez poder ganar jornal mientras las fabrica.

 

   En la inmensa mayoría de los casos en que se utilizan estos materiales especiales y caros, el herrador no es mas que un mero recaudador de dinero, que cobra un alto precio por el herraje al cliente para llevarle a continuación todo ese dinero al fabricante de la herradura especial, sin quedarse apenas ganancia. El fabricarse uno mismo las herraduras permite ganar algo de dinero en esa herradura especial. Al fin y al cabo, no es nada distinto de el hecho de herrar al caballo. Simplemente se trata de cambiar nuestro trabajo por dinero.

 

   En este articulo mostraremos no solo el proceso de fabricación de una herradura de aluminio, sino el proceso de convertir un trozo de pletina de aluminio que ha costado 2 euros en una herradura de aluminio cuyo coste en un distribuidor de productos de herraje oscila entre 12 y 15 euros. No solamente eso, sino que el aluminio, al ser un material mucho mas blando y fácil de trabajar permite mantenernos hábiles en la forja de herraduras sin esforzar tanto a muñecas, codos y hombros.

 

 

   Hoy día no es difícil encontrar distribuidoras de perfiles de aluminio que accedan a vendernos pequeñas cantidades. Lo que hace poco tiempo era impensable, pues solamente atendían pedidos de grandes cantidades, es hoy realidad. Las pletinas de aluminio suelen venir de la fabrica en longitudes de seis metros y diversas secciones. Las mas útiles para la forja de herraduras son las habituales de las herraduras comerciales, es decir,20 y 22 mm de ancho por 10 y 12 de grueso. Los almacenes pueden enviarnos nuestro pedido en trozos de 1'50 metros, que es una medida manejable y cuyos múltiplos no dejan desperdicios no aprovechables para la forja.

 

   Básicamente la forja de una herradura de aluminio es igual que una de hierro, con la salvedad de que es mas blando y ha de tenerse especial precaución al calentar la pletina. En este articulo forjaremos la herradura siguiendo lo que yo llamo "Método del 5".Es una forma rápida y sencilla de forjar la herradura y que nos permite y sobre todo anima a forjarlas sobre la marcha en el momento preciso en que las necesitamos. Por supuesto, no se trata de un trabajo para un concurso de forja, sino un trabajo funcional, como pretendemos en todas los artículos sobre forja y modificación de herraduras.

 

   El Método del 5 se llama así porque se divide la longitud de la pletina, posta o pasamanos o barstock, que todos estos nombres tiene, en cinco partes iguales. De estas cinco partes, una corresponde a las lumbres de la herradura, dos a la zona de las claveras y las otras dos a la zona de los talones. Fácil, verdad? Si marcamos estos puntos antes de calentar la pletina, la forja de la herradura, tanto de hierro como de aluminio se vuelve increíblemente mas fácil.

 

   Pero que sucede con las longitudes que no son múltiplos exactos de 5? Se distribuye el resto entre la distancia de las lumbres y la distancia de la zona de las claveras. Asi,una pletina de 32'5 cm correspondiente al numero 3 de herradura, se dejaría un centímetro y medio mas en las lumbres y medio centímetro en cada zona de claveras. Si la pletina es de 35 cm, que seria el numero cuatro, pues ya vuelve a ser múltiplo de 5.

 

   En esto de las numeraciones, no hay nada exacto y cada herrador debe de adecuar la numeración a su manera de forjar. La anchura de la pletina hace cambiar la longitud para cada numero y la terminación de los talones, también. Nosotros describiremos el proceso como si fuésemos herradores noveles que nunca hemos forjado aluminio, a fin de averiguar cual será nuestra numeración. Empezaremos con una pletina de 30 cm de largo de sección 25×12.Nos saldrá una herradura lo suficientemente grande para manejarla sin problemas y su sección gruesa nos ayuda a que no se nos deforme demasiado.

 

   En la fotografía podemos ver el trozo de pletina y un marcador muy simple y efectivo. Se trata de un trozo de varilla de acero doblado en U y afilado en una de sus puntas, mas corta que la otra. La distancia entre ambos brazos es fácilmente regulable con un leve golpe de martillo. Este marcador se utiliza para trazar una línea por donde irán las claveras y que queden alineadas cuando estampamos en liso y de primera guía si estampamos en el ranurado. Como la pletina es de un ancho de 25 mm no podemos poner las claveras en el centro, pues quedarían demasiado carniceras. Por eso, utilizamos el marcador para trazar una línea a 10 mm del borde exterior de la pletina.

 

   Como se puede ver, trazamos una línea a todo lo largo de la pletina con una pasada del trazador. A continuación marcamos el centro con un golpe de granete en el canto exterior de la pletina. Dividimos la longitud de la herradura como explicamos anteriormente. Como esta pletina es de 30 cm de longitud, nos da cinco divisiones de seis centímetros cada una. Marcamos con un punto cada division, que en la foto aparece marcado con una rayita negra.

 

   Un buen truco consiste en repasar con un cortafrios bien afilado la línea que corresponde a la zona en donde irán las claveras. El aluminio es blando y el cortafrios hará una incisión bastante profunda. Esta incisión nos servirá de guía cuando pasemos el ranurador, pues no dejará que se desvíe del centro. También puede hacerse cuando ya hemos doblado la herradura, En este caso el cortafrios marcará la incisión mas profunda, pero prefiero hacerlo antes, pues al estar la pletina fria, nos permite mas precisión.

 

 

   Calentamos la pletina y la incurvamos del mismo modo que cuando hacemos una herradura de hierro, formando un ángulo recto con la curvatura mas abierta si ha de ser de mano y mas cerrada si ha de ser de pie la herradura.

 

   Esto parece sencillo pero no lo es tanto, pues el calentar el aluminio es mas difícil que calentar una pletina de hierro. Estamos acostumbrados a meter una herradura de hierro o una pletina en el horno, darle al gas y dejar que se caliente. El color del hierro nos dice mas o menos cuando está lista para trabajarla. Con el aluminio no pasa eso. El aluminio no cambia de color cuando se calienta y además tiene un inconveniente, que a poco que nos descuidemos, se deshace y se pierde el material.

 

   Por otra parte, al ser de por si un material mucho mas maleable que el acero, se debe de trabajar mas bien tirando a frío que a caliente. Me explico, si calentamos el aluminio a 400 grados, se pone tan blando que el mas mínimo golpe le produce una gran deformación. Por eso es preferible calentarlo a unos 200 grados, que esta blando pero hay que golpearlo con relativa fuerza. Esto nos asegura que doblaremos el material sin que se nos escape de las manos y no lo estiramos hasta perder la sección original. No hay que olvidar que si la pletina es de 12 mm de grueso, ha de conservar los 12 mm en toda la herradura.

 

  Para calentar el aluminio no se debe de soltar de la tenaza. Se introduce la pieza en el horno unos instantes y se saca para probar su temperatura. El "probador" es un simple trozo de madera de pino o el mango de un martillo. Cuando el trozo de madera "escribe" un trazo marrón o negro en el aluminio, ya esta listo. Calentarlo mas es exponerse demasiado a estropearlo.

 

   Al igual que en las herraduras de acero, se ha de prestar mucha atención a la correcta curvatura en este primer paso. Si se hace bien, la herradura sale bien a la primera. Si no se dobla bien la pletina en este primer paso, el fracaso esta garantizado. También podemos ver en la foto, resaltado en negro, el principio de surco para el ranurado que hemos hecho en la pletina .Este surco dividiendo en tres zonas cada rama de la herradura ya nos hace ver como nos va a quedar después de hecha, algo mas difícil si no hay referencia alguna en la pletina. Recomiendo releer el articulo sobre la forja de herradura a partir de herraduras viejas.

 

 

   Continuando con la forja, hacemos el talón o callo de la misma. Hay tantos modelos de talones como herradores y todos son bonitos. Tan solo una apreciación. Se puede utilizar una tajadera de cortar talones que da al callo una forma muy bonita en forma de lápiz, al uso de las herraduras de hipódromo. El aluminio corta muy bien cuando esta caliente y queda muy bien rematado, pero hay que tener en cuenta que si utilizamos este método, la herradura nos queda un numero mas pequeño del deseado. Esto es porque si hacemos el talón con el método tradicional de forjar la punta de la pletina remetiendo el material, ese material remetido nos da un centímetro mas de largo a la pletina, en tanto que si lo cortamos, se nos queda mas pequeña. Hay que tenerlo en cuenta para hacer nuestra tabla de longitudes de pletina para hacer herraduras.

 

   Con el ranurador, repasamos el surco que hemos hecho con el cortafrios en la pletina. Es fácil porque no se sale del surco y asi no se tuerce. No es necesario darle toda la profundidad en el primer repaso. Después de hechas las claveras se vuelve a perfilar. Hacemos las claveras pero no las traspasamos, pues es mucho mejor hacerlo cuando está fría, una vez terminada. El aluminio es blando y cualquier puntero pasador destapa la clavera con facilidad.

 

   Tanto el ranurador como las estampas tienen tendencia a "agarrarse" en el aluminio. Es importante utilizar un lubricante para que suelte bien una vez hecha la clavera o la ranura. El mas barato y sencillo es un trozo de jabón "Lagarto" que también sirve como enfriador para las herramientas. Yo tengo uno de los agujeros del soporte del yunque lleno de jabón y basta introducir la punta de la herramienta para que se enfríe y se lubrique.

 

   Doblamos la rama para darle la forma y matamos el canto por el exterior .En este momento de la forja, si queremos, podemos continuar el ranurado hacia atrás todo lo que estimemos oportuno para que quede mas bonita o mas presentable la herradura.

 

 

   Forjamos la otra rama y damos la forma final a la herradura, antes de pasar a escofinarla. Aunque se la podría clavar directamente tal como está, siempre se pueden pulir las imperfecciones con la escofina o la lijadora.

 

   Y como toque personal, le estampamos nuestro nombre en las lumbres.

 

 

   Sacamos la pestaña o pestañas, según necesitemos y con la parte redondeada del martillo matamos el canto interno de la bóveda de la herradura. Esto es importante, pues al ser tan ancha, podría sentarse en la palma y hacer daño al caballo.

 

 

   Comparamos nuestra herradura con otra comercial para ver a que talla se corresponde. Coincide en tamaño con la talla 2 de la marca Libero de Mustad. Ahora ya podemos hacernos nuestra tabla de longitudes. Para mi manera de forjar, seria esta:

 

   Sección 25×12 talón normal (talón cortado con tajadera, una talla menos)

 

20    cm de pletina dan una herradura de 3×0

22'5 cm dan una de talla 2×0

25    cm dan una de talla 0

27'5 cm dan una de talla 1

30    cm dan una de talla 2

32'5 cm dan una de talla 3

 

 

 

   Con la cara fina de una escofina vieja, una lima o la lijadora, mejoramos el acabado de la herradura. Las herraduras comerciales llevan un proceso de templado que las vuelve brillantes, elevando la temperatura a límite y enfriándolas en agua a continuación.

 

   Ahora  ya son las ganas que uno tenga de trabajar o del tiempo que se disponga. En este caso, estas dos herradura fueron hechas sobre la marcha, en un tiempo de media hora para las dos herraduras de las manos, cubriendo su precio con creces el trabajo, el gas y el coste del aluminio. Y el cliente ha accedido a pagar un herraje algo mas caro, cuando se hubiese negado a costear unas herraduras comerciales.

 

   Y fuera de lo estrictamente económico, el  aumento de prestigio a ojos del cliente, que se da cuenta de que su herrador sabe hacer algo mas que clavar herraduras comerciales. Por mi parte, mantener activa la habilidad de construir y modificar herraduras sin molestar excesivamente a mis codos. Y sobre todo, hacer bueno el consejo que doy siempre a los jóvenes; "Si haces lo mismo que los demás, serás igual que los demás. Haz algo distinto para distinguirte y que te distingan de los demás".

 

Y por supuesto,las herraduras se hacen principalmente para ponerlas después en los cascos del animal.Un herrero puede fabricar la herradura mas bonita del mundo,con el diseño mas original y una terminación propia de una joya,pero si no se pone después en un casco,se queda en eso,en un objeto de arte.

Un herrador fabrica las herraduras de dos en dos,del tamaño que necesita en ese momento y adecuadas al caballo que va a herrar con esas herraduras.La forja del hierro o del aluminio es tan solo una parte mas del oficio de herrador.No es ni la única ni la mas importante de las facetas del herraje.De poco o nada sirve saber forjar una herradura maravillosa si después no se sabe colocar correctamente en el casco del caballo.

Y como prueba de ello,ahi están las dos herraduras colocadas en las manos de la yegua.Dedicado a aquellos que por desconocimiento o por malicia,aseguran que yo no doy importancia a la forja de herraduras,o peor aun,que yo no se hacer herraduras.Como el herrero de Arnedo,que de tanto machacar hierro se le olvidó el oficio