Los tres mandamientos fundamentales del Herraje

Cuentan de Simon Curtis que en cierta ocasión le pidieron ver un caballo, el eterno cojo pero al que nadie le encontraba nada significativo. El caballo traía en sus patas todo el catálogo de plantillas y siliconas habidas y por haber. El señor Curtis descalzó al caballo durante unos días y después le colocó unas simples herraduras ranuradas cóncavas. El caballo se recuperó por completo de sus problemas.

Desconozco si fue Curtis quien acuño la frase; “Es el recorte, estúpido”.Si no fue él, bien pudiera haberlo dicho en aquella ocasión. También podría haber dicho aquello de “Hazlo simple”, el otro evangelio abreviado del herraje. Y es que los grandes maestros dicen mucho con pocas palabras. Ante un problema de cascos, Domitilo decía siempre: “Hiérralo, y a ver que pasa”.”Shoe it” dice también algún maestro inglés del herraje moderno.”Hiérralo pero hazlo lo mas sencillo posible, que el herraje sigue siendo hierro y casco”. (Esto se lo digo yo a mi amigalumno Alberto)

Recibimos hace unos días un caballo de salto que viene herrado con herraduras de aluminio, plantillas y almohadilla Luwex. Un despropósito, teniendo en cuenta que tiene los talones huidizos y la ranilla podrida. Mi respuesta al propietario; “Tan solo necesita unas herraduras de hierro bien puestas”. Casi nada…

Aprovecharemos esta primera publicación del año para recalcar y explicar que la esencia del recorte y del herraje son la observancia de tres mandamientos tan sagrados que debieran de grabarse en piedra: El aplomo del casco visto por la palma,el aplomo lateromedial, con el casco visto de frente, y el aplomo anteroposterior, con el casco visto de lado. En tanto no se respeten escrupulosamente estas premisas, hagamos lo que hagamos estará mal hecho o será francamente mejorable.

Estas son las consecuencias de colocar plantillas y siliconas que tapan una ranilla podrida. Una ranilla enferma JAMAS debe de ser utilizada para cargar peso, ya sea mediante una herradura de corazón o con material de impresión dental. Lo único que se consigue es debilitarla aun mas y proteger a la infección.

Las ranillas podridas deben de tratarse desde dos frentes: eliminar o minimizar las causas que la hicieron atrofiarse y aplicar productos apropiados para combatir la infección de acuerdo a la gravedad y a los agentes microbianos presentes en la misma. No es suficiente que el herrador recomiende un cáustico o higienizador de ranillas. Cuando el cuadro es grave, como el que nos ocupa, se debe de consensuar con el veterinario el tratamiento tópico e incluso parenteral, de la infección.

Primer mandamiento de la ley del Herraje.

Hay varios procedimientos para calcular el centro de presión del casco. El casco no es un examen de trigonometría y no es necesario andar midiendo con milímetros, pues la resiliencia o capacidad de adaptarse del pie del caballo es mucha. Andar con reglas, podogoniómetros y compases es afinar en lo superfluo dejando de lado lo principal.

Mas o menos a la mitad de la punta de la ranilla y la punta de la laguna media está el centro de presión, de la articulación, puente de Dot ,Centro de articulación, etc del casco. Entre estos puntos puede haber tres o cuatro milímetros de uno a otro, irrelevante en la práctica. Pues bien, ha de haber tanta o mas superficie de herradura hacia los talones que hacia las lumbres. Esto es un principio sagrado del herraje y si no se cumple, se están haciendo mal las cosas. Hay muchas maneras de obtener esta relación. En el caso de hoy, un rolling en las lumbres acorta la distancia y unas cebollas aumentan la superficie de la parte posterior de la herradura.

Se debe de evitar en lo posible clavar por detrás de este punto, que es donde el casco adquiere la mayor flexibilidad al pasar las laminillas de estar fijadas sobre el hueso rígido a estarlo sobre los tejidos blandos. En este caso el caballo es ligeramente estevado, por eso la cebolla lateral es mayor que la medial.

Segundo mandamiento de la ley del Herraje.

Las falanges o huesos del dedo deben de estar alineadas, pero sin llegar a extremos ridículos. La lumbre debe de ser lo mas paralela posible a este eje de las falanges, pero sin llegar a extremos ridículos y la línea del bulbo al callo de la herradura debe de ser paralelo al eje de las falanges pero sin llegar a extremos ridículos. Lo he dicho tres veces porque es aun mas nocivo para el dedo del caballo tratar de alinear las falanges a fuerza de escofinar la lumbre o levantar artificialmente los talones que dejarlo desalineado. A partir del día siguiente del herraje el caballo inicia un proceso en que el eje de las falanges va rompiéndose progresivamente hacia atrás y no parece que todos los caballos que tienen el eje mas o menos roto hacia atrás estén cojos o sufran lesiones. Si no conseguimos alinear las falanges, se debe de herrar a plazos mas cortos para contrarrestar los días en que el caballo permanece con el eje muy roto hacia atrás.

Tercer mandamiento de la ley del Herraje.

   En un caballo con buena conformación, la línea de la corona y la base del casco (la herradura) deben de ser paralelas entre si y perpendiculares al eje del remo. Esto solo debe de considerarse cierto en un caballo que tiene buena conformación, es decir, uno entre mil. La gran mayoría de los caballos no tienen buena conformación y esta ley no se cumple. Si se quiere llegar al extremo ridículo de querer hacer perpendicular al eje del remo las líneas de la corona y el borde solar, lo mas probable es que hagamos daño al caballo.

   Lo que si es fundamental es que el casco herrado sea especular, es decir, que ambas mitades sean iguales. En la foto, vemos como las líneas negras marcan la inclinación del casco. En este caso son simétricas o especulares, lo que nos garantiza un reparto equilibrado del peso, ninguna de las dos partes carga mas peso que la otra. El caballo es estevado y cuando esta descalzo carga mas la parte lateral, deformando el casco. Es misión de la herradura compensar el defecto del caballo y conseguir lo que no se ha podido conseguir con el recorte.

   Para conseguir esta simetría hay muchas modificaciones en la herradura. Estas modificaciones buscan mejorar en lo posible el problema del caballo, pero sin llegar a extremos ridículos (5º vez que lo digo). No hay exigencia en convertir en un caballo perfecto lo que la naturaleza no supo hacer perfecto. Como dice Grant Moon, nosotros los herradores tenemos que reconocer el problema y conseguir que el caballo esté lo mas cómodo POSIBLE con su problema.

   Estos mandamientos son fundamentales en el herraje. A partir de ahí se pueden hacer muchas mejoras, aditamentos, florituras, etc., pero si se obvia uno solo de estas premisas FUNDAMENTALES del herraje, algo se está haciendo mal y que el caballo lo soporte no significa que sea válido.

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