Manos con 30 años de edad

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   Desde antiguo se ha definido al herraje como un mal necesario, porque a la larga, producía deformaciones y cambios en el casco del caballo. Esta definición viene dada por la comparación que se hace del casco del caballo domestico y herrado con el caballo salvaje y descalzo. Y esta comparación no es válida, pues el caballo domestico es muy distinto, morfológica y funcionalmente al caballo salvaje, por lo que sus cascos tampoco pueden ser iguales.

 

   El herraje, cuando se practica de acuerdo a los mas sólidos principios científicos no tiene porque constituir ningún mal ni provocar efectos indeseables al casco del caballo. Cosa muy distinta es que cada caballo y cada casco pueden evolucionar en base a criterios morfológicos y de trabajo que nada tienen que ver con el herraje. Si un caballo tiene un aplomado defectuoso por genética, siempre tenderá a deformaciones del casco, esté herrado o esté descalzo, sin que se pueda achacar al herrado el origen de la deformación.

 

   Este es el caso de este caballo de 30 años de edad, antiguo campeón de salto y dedicado hoy día a impartir clases de salto a principiantes. El estado general del caballo y de sus pies en particular es excelente, debido en gran parte al cuidado que se ha puesto en los cientos de herrajes que se le han practicado a lo largo de su vida.