Mortaja para alojar la pestaña

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   La pestaña frontal  tiene por única misión oponerse al desplazamiento de la herradura. Para que pueda actuar eficazmente, ha de apoyarse en su totalidad en la tapa, sobre una superficie completamente plana, que contacte íntimamente con la misma. De lo contrario, la pestaña queda convertida en un mero adorno de la herradura, como poco inútil y a veces contraproducente.

 

   La mejor manera de sentar la pestaña sobre la tapa, es colocando la herradura a fuego sobre el casco. Así, la pestaña quema su propio asiento y el contacto es perfecto. Cuando se hierra en frío, la escotadura de la pestaña se practica con un leve escofinado de la tapa.

 

   En la fotografía de hoy presentamos una forma completamente nefasta de practicar una mortaja para la pestaña en la lumbre del casco. El herrador ha mordido con la tenaza de corte todo el espesor de la tapa, buscando retrasar la herradura hasta el límite con la línea blanca. Probablemente, el siguiente paso consistiría en adaptar el casco a la herradura mediante un enérgico escofinado.

 

   De esta manera, la pestaña no solamente no es funcional, sino que puede comprimir el tejido vivo, que queda muy próximo a la superficie, abriéndose una puerta a la infección por hongos y bacterias.