Mosquito, un cuarto en una mano

 

p1000211  El lector se preguntará extrañado el porqué una fotografía de unas manos herradas con una herradura napoleónica o invertida ilustra un articulo titulado”Un cuarto en una mano”.No le faltan razones para ello. Este caso es uno mas de tantos errores de herrado, cometidos por falta de comprensión de los conceptos de las técnicas del herrado.

  Mosquito es un precioso caballo que vive en una de las hípicas cercanas al Pardo, en Madrid. Tiene veinte años y ha proporcionado a su dueña incontables tardes de satisfacciones. Sus cascos han aguantado bien, a pesar de algunas grietas pasajeras. Pero en los últimos meses, el casco de su mano izquierda se ha colapsado, produciéndosele un  cuarto que le hace cojear  con evidentes síntomas de dolor. Su herrador ha intentado solucionar el problema con una herradura al revés, pero no ha servido de nada.

 

 

  Su dueña y su cuidador nos refieren que no hay constancia de que haya sufrido episodios de infosura, aunque a lo largo de su vida, las grietas verticales, que partiendo del borde solar suben hacia el rodete han sido constantes. El herrador, tras desbridarlas someramente,  las rellenaba de resina, con lo que se solventaba el problema de manera puntual.  

  Tal y como podemos ver en la fotografía, el herraje que se le ha aplicado es erróneo en el concepto y en la práctica. El eje casco cuartilla esta roto hacia atrás y se han herrado extensiones o dilataciones anómalas del casco. Por otra parte, las puntas de la herradura napoleónica llegan mucho mas delante de lo que seria la prolongación del hueso tejuelo. El peso del caballo se vuelca en los talones y se agudiza el problema que dio origen al cuarto. La curación de Mosquito pasa por la calidad de su herraje.

 

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  En la vista posterior de la mano, podemos ver como los talones están sobrepuestos, inclinándose el talón medial y remetiéndose por debajo del lateral. Esto hace que cada vez que el caballo carga peso en esa mano, la tapa se eleve hacia el rodete y el talón interno se comprima contra el otro talón, en tanto que el cartílago ungular comprime el rodete coronario, haciéndole reventar literalmente. Esta es la causa que ha determinado que el cuarto se produzca  desde el rodete hacia abajo. La línea roja nos muestra el cuarto.

 

 

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  Visto el casco por su parte palmar, nos muestra una marcada asimetría en sus formas, con graves extensiones que provocan una separación de la tapa. Esto no es mas que una infosura mecánica. La tapa hace efecto palanca y se separa del pie. La línea blanca se rompe y se llena de tejido cicatricial. La cuarta parte  y el talón internos aparecen atrofiados y remetidos, quedándose los talones a altura desigual. El cuarto no aparece en la palma, porque ha comenzado en el rodete y aun no ha llegado a la mitad del casco. Con el tiempo y el crecimiento del casco, aparecería por debajo. A pesar del mal estado general del casco, la ranilla parece integra y sana. Esto es importante a la hora de decidir el tipo de herraje que le daremos al caballo.

 

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  Todas esas extensiones de casco superfluo han de ser eliminadas para devolverle al casco la forma más funcional posible. El caballo se deja hacer muy bien y permite, a pesar de las molestias, que se le apoye el casco en el trepié y se le aplique la escofina con energía.

 

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  Esto ya tiene otro aspecto. El casco tiene ahora una forma más funcional y se ha recuperado el eje casco cuartilla. Las cargas están equilibradas en el perímetro del casco y los tendones no tienen que ejercer tanta fuerza para poder levantar el pie sobre la lumbre. Obsérvese como en las lumbres se ha eliminado prácticamente toda la tapa, asomando el tejido cicatricial que llenaba la línea blanca reventada.

 

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  Hemos rebajado la mano derecha y la estamos herrando para que Mosquito se sienta cómodo en ella y se deje hacer con docilidad en la mano izquierda. Hemos elegido una herradura de barra delgada (6 mm) y una tapa semirrigida. La delgadez de la herradura, unida a la dureza de la plantilla, permite que la ranilla apoye en el suelo, con lo que la región de los talones se alivia del peso. Esta técnica evita los posibles efectos secundarios de las herraduras de corazón y de los soportes caudales con siliconas de catalización rápida. A la herradura se le ha forjado un rolling generoso desde las cuartas partes hasta la lumbre. Así, lo que no hemos podido retrasar eliminando casco, lo conseguimos modificando la herradura.

 

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  La herradura colocada es dos tallas menor que la que tenía puesta. Aun con todo, da un gran soporte a la región posterior del casco y facilita el breakover o salida del pie. Las tapas se fijan a la herradura con remaches de cobre, de manera que si el casco, en su juego de apertura y cierre contacta con el remache, lo desgaste debido a su poca dureza. Esto no ocurriría si el remache fuese de hierro, que se clavaría en el casco e impediría su movimiento.

 

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  Una vez hemos rebajado el casco izquierdo y eliminado todas las extensiones superfluas de la tapa, vemos el cuarto que desciende de la corona hacia el borde solar. El herrador ha practicado una ranura transversal con la escofina. Esta es una práctica antigua e inútil que lo único que hace es debilitar la tapa del casco. La línea roja señala los restos de resina acrílica Equilox, utilizada para  sellar las antiguas grietas. Dado el mal aplomado que padecía Mosquito, podemos aventurar que las grietas  no eran sino producto de las extensiones superfluas que los cascos soportaban en las lumbres.  

  También se ha falseado la zona correspondiente al cuarto. Esa práctica es también inútil, pues como podemos comprobar, el apoyo se sigue realizando en el talón, que es la zona que mas palanca hace. Los falseos han de ser siempre completos, es decir, privar a toda la región posterior al cuarto del apoyo, desviando este peso a otras estructuras, como pueden ser la palma y la ranilla.

 

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   Con la tenaza de corte de filos curvos GE vamos eliminando  el borde del cuarto. En los cuartos, generalmente hay un borde que permanece firme, en tanto que el otro borde es el que se superpone y pellizca. En este caso, el borde delantero es firme, por lo que nos limitamos a desbridar a costa del borde trasero del cuarto. A medida que nos acercamos al rodete, se han de limitar las precauciones, pues el casco es muy débil en esta zona y podemos dañar las papilas que forman el casco.

 

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   Con una legra de anillo vamos raspando los bordes del cuarto, trabajando siempre de abajo hacia arriba. Esto es porque en caso de producirse una pequeña hemorragia, la sangre no nos estorbe la zona de trabajo.

 

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   Ya hemos descubierto una gran zona del fondo del cuarto y no parece haber infección. El dolor y la cojera se deben a la presión y pellizcado que el borde trasero del cuarto ejerce sobre las láminas sensitivas. Una primera gota de sangre aparece. Se debe de actuar con mucho tacto en estas regiones superiores del casco, pues debemos de eliminar la mayor cantidad posible de materia cornea, pero respetando al máximo el rodete coronario. Si cortamos una papila, ésta ya no puede producir casco, que es lo que nos interesa.

 

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   En cuanto aparece sangre en el casco, nos ponemos unos guantes de latex y utilizamos legras de anillo higienizadas. Aunque sea un herrador quien hace el trabajo, no debemos de olvidar que es una operación quirúrgica en toda regla. A tal fin, se deben de extremar las medidas de asepsia en lo posible para evitar añadir una infección yatrogénica.

 

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   Ya tenemos el cuarto completamente desbridado. Hemos eliminado todo el material necrótico que oprime e inflamaba las estructuras vivas. Al eliminar toda la materia cornea en el rodete, el nuevo casco puede nacer unido. Para que crezca y se mantenga unido, se deben de eliminar, además, las causas que hacen que se rompa.

 

 

 

 

 

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   En este detalle, podemos ver, señaladas por círculos, dos zonas de color violáceo. Se corresponden a las zonas que estaban siendo presionadas y pellizcadas por los bordes del cuarto. Estos son dos puntos extremadamente sensibles y dolorosos para el caballo, que reacciona a la mínima  presión. Aun así, el animal permitió que se le desbridara el cuarto sin necesidad de ser sedado, lo que da muestra de su docilidad y del excelente manejo de cuadra y doma que tenia.

 

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  Con la tenaza de corte de filos curvos procedemos a resecar o eliminar toda la tapa del borde solar trasero al cuarto, a fin de evitar que pueda cargar peso. Esto es necesario para favorecer el crecimiento unido del rodete coronario. Dado el poco grosor de la tapa en esta zona, no podemos implantar tirafondos, por lo que preferimos resecarla.

 

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   A pesar del cuidado que hemos puesto, hemos cortado una de las laminillas y se produce una pequeña hemorragia. Esto no es deseable, pero es un riesgo  tener presente. Técnicamente hemos cortado  la vena marginal de la laminilla, capilares microscópicos, pero que soltarán un poco de sangre antes de que la herida se restañe.

 

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   Ya hemos herrado la mano izquierda al igual que su homóloga, con una herradura de barra con plantilla semirrigida. Los huecos de las lagunas de la ranilla se llenaran de silicona neutra, para evitar que se llenen de suciedad y confieran un cierto apoyo a la palma. En la zona correspondiente al cuarto, como es obvio, no se le pone silicona, pues no debe de cargar peso.  

   Ha sido suficiente con eliminar los bordes del cuarto que pellizcaban el tejido vivo, para que Mosquito se cuadre y adopte una posición en la que se le ve definitivamente mas cómodo.

 

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   En esta fotografía, podemos ver como hemos eliminado todo el apoyo desde el punto anterior al cuarto hacia atrás. Así, el peso correspondiente a esta zona, se reparte entre la ranilla y el otro talón, gracias a la herradura de barra con plantilla, y la zona dañada, libre de peso, tiene posibilidad de desinflamarse y de crecer nuevamente con normalidad..

   ¡¡¡ La sangre, como siempre, tan escandalosa !!!!

 

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   Colocamos en el cuarto desbridado una gasa empapada de Betadine para que le sirva de drenaje y protegemos la zona con una venda cohesiva.

 

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   Para que el casco vuelva a crecer unido, se debe de evitar toda posibilidad de que sus dos mitades se muevan independientemente entre si. Dado el poco grosor de la tapa en la zona de los talones, es imposible utilizar técnicas como la aplicación de una chapa de aluminio atornillada. Por otra parte, la presencia de zonas con hemorragia o escasamente queratinizadas, nos impiden aplicar resinas acrílicas. Una buena técnica es envolver el casco con una venda de resina, a la manera de una escayola. A tal fin, se protegen los bulbos de los talones con una venda de gasa y se venda todo el casco por debajo del rodete con la venda acrílica. Esta venda, de fraguado rápido, hace el papel de estuche rígido que impedirá cualquier movimiento durante seis u ocho semanas.

 

 

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   Y este es el aspecto que presenta Mosquito tras la intervención. En un plazo de siete u ocho semanas, renovaremos el herraje y podremos ver si la operación ha tenido éxito y el casco crece unido nuevamente. ¡! Seguro que Mosquito tiene suerte y va a poder seguir dando muchas satisfacciones a su dueña!!