Otro caso de queratoma

 

 

La mayoría de los queratomas pasan desapercibidos en cuanto que no provocan dolor y cojera. Muchos de ellos, cuando pasan por una fase activa en que se produce pus, inflamación y dolor, se tratan como un simple absceso, es decir, se drena el pus por debajo con la legra o se espera a que brote en la corona. A partir de la descarga, el proceso se vuelve a ralentizar y parece que se ha solucionado el tema.

 

   Sin embargo esto no es así. El tejido tumoral sigue creciendo y haciéndose un hueco a expensas del hueso tejuelo, hasta que llega un momento en que la cojera se vuelve totalmente intratable. A pesar de que se abre un agujero de drenaje y que se administran antibióticos el cuadro no mejora. Y esto es porque la infección pareja al queratoma ha provocado osteítis infecciosa en el hueso. El hueso, cuando esta infectado duele, y mucho.

 

   Por ello, no se debe de descuidar el tratamiento de los abscesos. Es muy mala practica el dejar que los abscesos revienten en la corona. Cuando esto sucede, cuando el pus logra llegar arriba, ya ha hecho grandes destrozos en el interior del casco. A veces, ya ha dado lugar a un queratoma.

   Esto es lo que le ha ocurrido a este caballo. Un absceso, en apariencia simple, ha brotado en la corona hace unos meses. Generalmente, la naturaleza se basta para solucionar estos problemas y no suelen ir a peor. En este caso, el caballo entró en una dinámica de cojera que remitía para después exacerbarse con violencia. A raíz de su ultima cojera, sus propietarios acudieron al veterinario, que en primera instancia ya sospechó de la existencia de un queratoma o de un secuestro óseo en el tejuelo.

 

 

   Al blanquear la palma vemos el agujero de descarga. Aunque en este caso no está muy marcado, la línea blanca se abomba hacia el interior de pie. Es una de las características de los queratomas y que nos permiten diferenciarlos de un absceso normal o un secuestro óseo. En estos últimos la línea blanca puede aparecer destruida en su totalidad, pero no se abomba. El abombamiento es producto de que el queratoma crece en grosor hacia dentro, a costa del hueso tejuelo en el que excava un nicho mas o menos profundo.

 

 

   Pero la prueba mas evidente de que nos enfrentamos a un queratoma es la placa radiográfica, que nos muestra los daños producidos en el hueso tejuelo. En la foto, y señalado por la flecha, vemos la concavidad que ha excavado el tumor córneo.

 

 

   Aplicamos a la pared del casco un marcador radiopaco, en este caso unas gotas de pasta de bario y disparamos una vista oblicua que nos resalte el borde del tejuelo a la altura de donde se sospecha el queratoma. En la radiografía podemos ver una pequeña escotadura a la altura de la gota de pasta de bario mas alta, que coincide con la grieta de descarga. Hasta ahí llega el queratoma.

 

 

   Vista exterior del pie. Hemos trazado un par de líneas de corte paralelas a las gotas de pasta de bario. Cortaremos la muralla por estas líneas para intentar extraer el pedazo de muralla que tapa el corneoma.

 

 

   Manos a la obra. Con la Dremel y la fresa cónica de tungsteno excavamos un surco siguiendo las líneas trazadas.

 

 

   Con una legra estrecha desbridamos la grieta de descarga. Llegados a este punto es conveniente que el caballo tenga anestesiada la mano, pues es muy probable que se hieran las laminillas del pie, y eso duele.

 

 

   Colocamos la venda o ligadura de Esmarch, para que no sangre demasiado. A partir de ahora disponemos de 30 minutos para realizar arrancar la tapa, extirpar el queratoma, raspar el hueso, colocar la herradura y la venda de fibra de vidrio.

 

 

   Con la tenaza de desherrar arrancamos el trozo de tapa que hemos circuncidado. Helo aquí. Se ve el trayecto fistuloso por donde descarga el pus, negro y fétido. Lo que vemos no es el queratoma. El tumor se ha quedado pegado al pie y al hueso. La franja negra que vemos en la foto es la tapa que cubre al queratoma.

 

 

   El queratoma queda al descubierto. Es esa franja oscura de tejido necrótico que se ve en el centro de la ventana que hemos abierto en el casco. A la vista de la foto de portada no parece que dentro del casco hubiese tamaño nido de infección.

 

 

    Con la legra de anillo pequeño eliminamos toda la materia cornea sana y el tejido necrótico hasta descubrir la superficie del hueso tejuelo. Se nota rápidamente al tacto la textura del hueso. En la parte superior de la ventana trabajamos muy delicadamente, pues es la zona en donde se insertan los ligamentos colaterales de la articulación del hueso tejuelo con el hueso corona y no queremos destruir la inserción.

 

 

   El veterinario, Joaquín Agüeros, raspa la superficie cariada del hueso tejuelo con una cucharilla quirúrgica. Es importante eliminar todo el hueso infectado y destruido, para atajar la osteítis.

 

 

   El veterinario irriga la zona con una potente solución de metronidazol y suero fisiológico.

 

 

   Aspecto de la zona quirúrgica. En el fondo de la misma se ve la superficie del hueso, fresca y sana. Por debajo del hueso tejuelo, el corion de la palma y la porción de la barra y el fondo de la laguna lateral de la ranilla, mas oscura.

 

 

   Una radiografía nos confirma que no hemos dejado ningún  trozo de hueso infectado. La línea por donde hemos raspado, se ve lisa y con hueso compacto, muy blanco en la radiografía.

 

 

   Clavamos la herradura, en este caso, una herradura de huevo a la que se le han hecho tres agujeros roscados para sujetar la placa de hospital.

 

 

   Sobre la corona, fijamos un apósito para que la venda de fibra de vidrio no la comprima a ella ni a los bulbos. El veterinario, tras una nueva irrigación con suero fisiológico y metronidazol rellena la ventana quirúrgica con gasas estériles empapadas en betadine con azúcar y metronidazol.

 

 

   A continuación vendamos el conjunto con una venda de fibra de vidrio, que mantiene el casco estabilizado y permite que los apósitos compriman fuertemente la zona operada, cohibiendo la segura hemorragia.

 

   Después llenamos el hueco de la palma con material de impresión dental, para que el interior del pie pueda cargar peso sobre la placa de hospital, que actúa como una herradura de corazón.

 

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   Hemos realizado la operación en apenas 25 minutos. Quitamos la ligadura de Esmarch para que se restablezca la circulación de la sangre en el interior del pie.

 

   Transcurridos unos diez minutos, el veterinario vuelve a colocar la venda de Esmarch para  aplicar una perfusión local de metronidazol, como se ve en la foto. Esto asegura que durante unos minutos habrá una altísima concentración de antibiótico en la zona operada.

 

   Al caballo se le aplicaron antibióticos y antiinflamatorios. Una dieta de heno y pienso muy alto en fibra fácilmente asimilable complementan el tratamiento. Varios días después, cuando escribo este articulo, el caballo se encuentra muy cómodo, casi no cojea y   todo parece ir con normalidad.

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Varias semanas mas tarde,el casco ha crecido y el fondo de la herida aparece bien cornificado.

 

Herramos al caballo y reconstruimos con resina acrilica Equilox.El caballo retomó su entrenamiento sin mas novedad.