Pony infosado

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 Las infosuras crónicas son, como su nombre indica, un problema que el animal debe de arrastrar el resto de su vida. Es sabido que el problema de las infosuras no se resuelve jamás y que por mucho que se intente, nunca  el casco volverá a ser como antes de la infosura.

 

   No obstante, hay muchas maneras de sobrellevar una infosura crónica. Un caballo infosado al que se le preste una atención personalizada y eficiente, podrá no solamente disfrutar de una calidad de vida excelente, sino desarrollar un rendimiento aceptable en el trabajo o en el deporte. En estos casos, el herrador puede condenar al caballo a la invalidez o devolverle la funcionalidad.

 

   Esto es lo que le ocurre a este pony D con una severa infosura en sus manos. El herrador, carente de los suficientes conocimientos anatómicos y fisiológicos del pie, ha herrado toda la superficie palmar del casco infosado. El pony estaba muy cojo y dolorido cuando le fuimos a visitar. Apenas se desplazaba, a pesar de vivir en un magnifico paddock.

 

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El casco de su mano izquierda presentaba una deformación producida por un absceso antiguo, que dividió al rodete coronario en dos capas. Por encima de la muralla general, una pequeña porción de rodete generaba una especie de escama. Esta tapa aberrante producía un efecto palanca que hacia daño en el rodete del casco. Con la tenaza y la legra eliminamos la escama y exponemos el fondo de la misma al oxigeno.

 

 

 

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 El herraje del pony se basa en la misma técnica que hemos empleado otras veces. Rebajamos los talones al límite para acostar al hueso tejuelo sobre su cara plantar y eliminamos toda la tapa aberrante situada por delante del hueso tejuelo. Una herradura napoleónica con apoyo para ranilla y barras a base de material de impresión dental, proporcionan un buen soporte.

 

   El resultado es inmediato. Una vez liberado del efecto palanca que le produce la lumbre del casco, el pony se mueve mucho mas cómodo por el paddock. Es de esperar que en las próximas semanas pueda recuperarse de su cojera y llevar una existencia placida junto a sus compañeros de prado.