Queratoma esférico

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   Los queratomas esféricos, también llamados queratomas soleares son neoformaciones córneas de dudosa naturaleza, que se encuentran bajo el tejido de la palma o suela del casco. A diferencia de los queratomas en columna, que suelen drenar pus por la corona y la base del casco, los queratomas esféricos solamente presentan una o varias fístulas que drenan el pus en la palma.

 

   Su origen es aun materia de estudio. Se opina comúnmente que son la respuesta de algunas papilas formadoras de tejido corneo a irritaciones constantes, producto de los exudados de una infección o a cualquier otra causa que suponga alteración en la nutrición de las mismas. Asi, hay autores que han relacionado algunos queratomas esféricos con la presión constante que puede ejercer la pestaña de la herradura cuando esta no se aplica al casco con método.

 

   En los primeros estadios de la cojera, el queratoma esférico suele confundirse con un simple absceso, el cual es tratado con antibióticos, lo que hace que la cojera desaparezca. Los continuos episodios de cojera, hacen sospechar al veterinario que quizás se encuentre ante una fractura de tejuelo o secuestro óseo. La radiografía suele esclarecer el diagnóstico rápidamente, al presentar el hueso tejuelo la concavidad labrada por el queratoma.

 

   Esto mismo es lo que le ocurrió a este valioso caballo PRE al que tratamos en una clínica de Aranjuez. El caballo había presentado varios episodios de cojera, con supuración por un orificio situado tras la línea blanca a la altura de las lumbres. El veterinario diagnosticó queratoma esférico y se dispuso la intervención quirúrgica encaminada a extraerle el tumor corneo.

 

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   Las extracciones de tumores córneos, y en general todas las intervenciones quirúrgicas en el interior del casco del caballo, requieren la intervención de un herrador que practique una ventana a través de la materia cornea o que elimine el casco sobrante, amen de  proporcionar un apoyo al casco que queda desestabilizado en la mayor parte de los casos. Es en estas intervenciones cuando mas se valora la colaboración estrecha del herrador y el veterinario, que aúnan sus esfuerzos en una única dirección, la salud del caballo.

 

   Como primer paso de la intervención, procedemos a explorar la palma, blanqueándola con la legra y regularizando la ranilla. En la lumbre y tras la línea blanca aparece la zona fistulosa, con círculos concéntricos por donde descarga exudado y pus. Es importante discernir si las fístulas se encuentran por detrás de la línea blanca. Si están por detrás, es muy probable que sea un corneoma esférico o de columna, si por el contrario están en la propia línea blanca, es mas probable que se trate de una simple infección crónica en lumbres.

 

 

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   Aplomamos el casco y lo rebajamos tal y como si fuese a herrarse normalmente ,forjando la herradura y dejándola dispuesta antes de iniciar la operación.

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   Una radiografía,  además de confirmar el diagnóstico nos sirve de referencia a la hora de eliminar casco y situar el queratoma. En la radiografía se observa una profunda escotadura en la punta del hueso tejuelo, excavada por el queratoma. De la escotadura, parten los trayectos fistulosos por donde se evacua el pus.

 

   Algunos caballos presentan  una escotadura parecida en el hueso tejuelo. Es natural y se llama “crena marginis”.A veces la presencia de esta escotadura natural confunde al clínico y se diagnostican queratomas esféricos. La presencia de fístulas, que llenas de aire y liquido aparecen en negro, facilita el diagnostico. En esta radiografía se observan nítidamente los trayectos de los clavos que sujetaban la herradura, que aparecen oscuros. En dos de ellos podemos notar que el remache se ha roto en el interior de la tapa al desherrarle y aparecen como puntos blancos radioopacos.

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   Ha llegado el momento de abrir un campo quirúrgico a través del tejido corneo para que el veterinario pueda extraer el queratoma. Con la tenaza de filos curvos  vamos explorando poco a poco la muralla en las lumbres del casco. Primero eliminamos el estrato externo, para después, con la legra de anillo resecar el estrato medio, de color blanco, llamado laminae. Hay que proceder con cuidado para no cortar ninguna de las laminillas, pues se produce una hemorragia que ensucia el campo de trabajo. No debemos de olvidar que en esta primera exploración el caballo no esta sedado, y siente dolor si se le hace daño.

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   También con la tenaza y la legra de anillo vamos explorando y eliminando material corneo alrededor de los orificios fistulosos. Pronto aparecen las primeras gotas de sangre, al cortar los ápices de las papilas que forman la palma. El caballo ya nota sensibilidad cuando se le toca con la legra. A partir de aquí, se hace necesario el neurobloqueo y el torniquete.

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   El veterinario ha practicado un neurobloqueo del pie inyectando mepivacaina en la caras medial y lateral del menudillo. Esto es suficiente para insensibilizar todas las estructuras vivas situadas por debajo de este punto. Rápidamente el caballo deja de sentir dolor al tocarle con el dorso de la legra.

 

   Las estructuras que forman el tejido corneo, las laminillas corneas y las papilas que forman la palma del casco, están muy irrigadas  por arteriolas y vénulas, lo que provoca un sangrado abundante cuando se las corta. Para evitar este sangrado, el veterinario aplica un torniquete con una goma elástica especial en el menudillo, llamado ligadura de Esmarch. A partir del momento en que se coloca el torniquete, disponemos de un tiempo limitado de veinte minutos para realizar la operación. Mantener mas tiempo interrumpido el flujo sanguíneo puede ser peligroso para el caballo, que puede infosarse.

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   Se necesita conocer la anatomía del pie del caballo a la perfección para aventurarse en una operación como ésta. En todo momento debemos de ser conscientes de que estructura estamos eliminando y que es lo que estamos descubriendo.

 

   En la fotografía podemos ver el enorme boquete que hemos practicado en el casco para poder llegar hasta el corneoma.

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   El veterinario ha hecho la primera exploración con la cucharilla de legrar y ha retirado el cuerpo principal del queratoma. En el fondo se aprecia el hueco esférico que ha dejado. Gracias al torniquete, no hay sangrado y se pueden ver bien el campo quirúrgico.

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   El queratoma esta alojado en la cara superior del tejuelo, en una dirección paralela al mismo. Para poder eliminarlo en su totalidad se hace necesario ampliar la resección de tejido corneo. Con la legra de anillo eliminamos mas suela, tratando de no tocar ni el hueso ni el corion de la ranilla.

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   Ahora si que se ha podido legrar toda la superficie que estaba en contacto con el queratoma, eliminando todo rastro de tejido necrótico o tumoral.

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   En esta fotografía podemos observar las estructuras internas del pie, interesadas por la operación. La línea verde señala el espesor del corion de la suela, o tejido vivo encargado de producir la palma. La línea azul señala el hueso tejuelo, de color blanquecino, en tanto que la línea rosada nos indica las laminillas corneas que sujetan el casco al hueso tejuelo.

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   Debido a la profundidad a la que se encontraba el queratoma, ha sido necesario abrir una gran ventana en la muralla del casco. El pie queda muy desestabilizado y con peligro de que se colapse si no se le proporciona un apoyo correcto y una sujeción apropiada.

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   Con este propósito de estabilizar el casco hemos elaborado con antelación una herradura cerrada de huevo, a la que hemos practicado cuatro agujeros roscados. Esto es lo que se conoce como una herradura con tapa de hospital. Unos ramplones o tornillos sujetan una tapa metálica que mantiene limpia la zona operada y permite las curas.

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   La herradura se clava al casco y se remacha. El torniquete ha sido aflojado ya y permite un ligero paso de sangre, suficiente para que la integridad del pie no peligre, pero que tampoco se pueda producir una gran hemorragia.

 

   La herradura con placa de hospital permite que la ranilla, mediante la almohadilla plantar artificial que se aplicara luego, apoye en el suelo firme. Por esto mismo no es necesario colocar un apoyo rígido a la ranilla.

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   Unas radiografías nos muestran que la escotadura del hueso tejuelo aparece limpia y sin rastro de tejido necrótico ni cualquier trozo de hueso que haya podido romperse durante la operación.

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   Para proporcionar apoyo a las estructuras internas del pie, hemos colocado una almohadilla de material de impresión dental desde la punta de la ranilla hacia atrás. Cuando el animal se apoya en este pie, la almohadilla lo hace sobre la placa de hospital e impide el descenso del hueso tejuelo.

 

   El hueco practicado por la operación, se ha llenado de gasas empapadas en povidona yodada. Anteriormente, se ha perfundido la zona con suero y metronidazol, un poderoso antibiótico especifico.

 

   Y como en todas las operaciones en que se produce una desestabilización del casco, vendamos todo el conjunto con una venda de resina acrílica Vet Cast.

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   Como colofón, colocamos la placa de hospital, mediante tornillos adecuados o simples ramplones de los utilizados en Salto. Basta con quitar tres de los ramplones para que la placa se pueda girar y practicar las curas necesarias.

 

   El veterinario ha prescrito al caballo un tratamiento antibiótico y antiinflamatorio, con curas locales. Tras unos días ingresado en la clínica, en previsión de cualquier caso, el caballo convalecerá en su casa. Pasadas seis semanas, procederemos a renovar su herraje y si la zona operada presenta un buen estado de cornificación, procederemos a reconstruir el casco con resina acrílica Equilox.

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   El equipo técnico de la clínica ecuestre Instituto Superior del Caballo, en Aranjuez Madrid). Los veterinarios Marina Toledano y Joaquín Agüeros (Tfno 616453752)

 

 

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   Siete semanas después procedemos a renovar el herraje del casco. Durante este tiempo, el caballo no ha dado muestra alguna de dolor o cojera y recuperó su anterior brío .Las curas periódicas con Betadine surtieron el efecto deseado y el veterinario decidió que ya se podía reconstruir el casco, a fin de que el caballo retomase su actividad habitual.

 

 

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   Una vez retirada la venda de resina, observamos como toda la zona se ha cornificado correctamente, cubriendo la superficie del hueso tejuelo un tejido corneo cicatricial, seco y resistente. La zona presenta un aspecto sano y sin asomo de infección o de exudado.

 

 

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   A la hora de herrar este casco, tenemos en cuenta que hemos resecado al menos dos tercios de su muralla, con lo que se hace necesario aportar un apoyo plantar a fin de evitar una posible desestabilización del estuche córneo y que se produzca un cuarto en las lumbres. En este caso, optamos por colocar una plantilla semirrigida con material de impresión dental. En el fondo de la oquedad, hemos practicado un pequeño agujero en la tapa a fin de que sirva, además de drenaje, para poder inyectar Betadine bajo la plantilla.

 

 

 

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   Llenamos el hueco con gasas estériles, a fin de que sirvan de relleno y de encofrado para la reconstrucción de la muralla. A su vez, escofinamos la superficie de la tapa y eliminamos con la legra todo el tejido sucio de Betadine, pues la resina solo se adhiere a casco firme y limpio.

 

 

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   Y finalmente reconstruimos todo el desperfecto, recubriendo la zona con una malla de fibra de carbono que aumenta la estabilidad y la unión de las dos zonas del casco. El caballo se muestra cómodo con la reconstrucción del casco y el veterinario autoriza a que se renanude el entrenamiento y la vida normal del caballo, dando por solucionado el problema.