Queratoma por clavo arrimado.

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   Básicamente, los queratomas se forman a partir de una o varias laminillas que se irritan crónicamente y adquieren características tumorales benignas. Una de las causas mas comunes de esta irritación es la acción de las enzimas provenientes del pus de las infecciones. Y son muchas las causas que producen una infección en el casco, y también son prácticamente inevitables. Lo que si se puede hacer es minimizar el efecto de las infecciones y proceder lo mas rápidamente posible a eliminarlas.

   Algunos textos antiguos de veterinaria e incluso algunos técnicos modernos recomiendan y promueven que el pus de los abscesos reviente en la corona. Es cierto que cuando el absceso ha madurado y drena el pus en la corona, comienza la curación en la mayoría de los casos, pero en otros no es así. Cuando el absceso adquiere la entidad suficiente para ascender por las laminillas es posible que haya producido ya importantes desordenes de todo tipo en el interior del pie.

    Esto es lo que le ha ocurrido a este caballos. Por un accidente del herraje, un clavo le hizo daño y se le produjo una infección. Lejos de proceder rápidamente a drenar el pus de la infección se esperó a que reventase en la corona. No solamente no reventó, sino que produjo un queratoma de pared importante, que hubo que operar con el resultado que vemos el la fotografía

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   Hace unas semanas un veterinario nos pidió que explorásemos un caballo al que le han hecho daño con un clavo al herrarle. Los propietarios  y el herrador se han demorado en pedir ayuda, esperando que el absceso que se  había formado la enclavadura reventara en la corona y las cosas se solucionasen rápidamente. Esto no ocurrió y el caballo sigue extremadamente cojo.

    Cuando hemos hecho daño a un caballo con un clavo, cosa que nadie esta en mas peligro de producir que un herrador, se debe de actuar drásticamente y dejarse de esperas ni de curas superficiales. Se debe de tomar una legra de anillo y desbridar por completo el trayecto del clavo. Esto permite que el tejido inflamado tenga una posible expansión, los posibles exudados tienen vía de drenaje sin ser colonizados por bacterias y los medicamentos llegan rápidamente al lugar de la lesión. En pocos dias se habrá resuelto el problema. La herida estará cornificada y con tan solo un poco de acrílico podremos reintegrar el caballo al entrenamiento. Cualquier otra dilación es exponerse a complicar el cuadro clínico. 

   En la foto podemos ver como con la legra de anillo he desbridado el trayecto del clavo sospechoso. Nada mas quitar un poco de muralla aparece el tejido deshilachado e inflamado de las laminillas irritadas. De la herida se destila un humor con el olor característico de los queratomas activos. Se venda el pie y se propone al veterinario la posibilidad de un  queratoma por infección activa producida por el clavo. El veterinario coincide en la idea y diagnostica un queratoma de pared. Fijamos la fecha para intervenir quirúrgicamente al caballo. 

   Nótese como en el párrafo anterior, he evitado por completo la palabra diagnostico en mis apreciaciones. Esto se debe a que solamente el veterinario está facultado para emitir diagnósticos clínicos. Nuestra actuación como herrador es una prueba mas que el veterinario realiza, como radiografías, análisis, etc. Con todas las pruebas y los informes, es el veterinario quien emite el diagnostico. No me canso de repetir que los herradores debemos de ser instrumentos o colaboradores del veterinario, de ser sus ojos, sus oídos y sus manos en algunos casos que competen al tema de la Podología y el casco. En tanto no estemos facultados legalmente para diagnosticar y tratar enfermedades del pie, conseguir que el veterinario te estime como la mejor de sus herramientas, es todo un éxito para la profesión.

 

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   El día de la operación se saca una serie de radiografías para estimar el posible daño producido en el hueso tejuelo y el alcance de las lesiones en la pared. Los bordes del tejuelo, aunque no muy nítidos, no parecen afectados por osteítis. La muesca o escotadura que se ve en la punta del casco, se llama "crena marginis" y es totalmente natural en muchísimos caballos. A veces ha despistado al clínico y se ha diagnosticado un queratoma esférico cuando en realidad se trata de  algo natural. En nuestro caso no hay posibilidad de equívoco, pues nosotros buscamos el problema en las cuartas partes del casco.

    Esto viene a ilustrar las palabras del profesor Novales, de la Universidad de Córdoba (España) cuando dice que la radiografía en si misma no debe de ser interpretada al pie de la letra, sino en conjunto con el resto de pruebas que el veterinario practica al caballo antes de emitir un juicio diagnostico. Ya que hablamos del profesor Novales, recomiendo a todos los herradores su obra "Diagnostico radiológico del caballo: menudillo y dedo",como buen manual para aprender a interpretar las radiografías en colaboración con el veterinario.

 

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   Siguiendo el protocolo acostumbrado en estos casos, desbridamos la muralla poniendo al descubierto toda la zona lesionada. El queratoma es del tipo "de pared" el mas común en estos casos. Las laminillas aparecen hipertrofiadas e infectadas, destilando, como dijimos, un pus amarillento y pestilente. Curiosamente, las lesiones guardan cierto parecido a las producidas por el cáncer de ranilla. Las papilas que forman el corion de la palma y ranilla, al igual que las laminas del interfaz laminar tienden a hipertrofiarse cuando son infectadas en profundidad.

 

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   Con la legra de anillo eliminamos todo el tejido infectado y necrótico hasta descubrir la superficie del hueso. Esos dos puntos rojos que se ven en la zona blanca por debajo del hueso son las bocas de la vena marginal, a la que hemos seccionado al eliminar todo el material necrótico. 

   Algunas veces nos han preguntado si la eliminación de una zona de laminillas no altera la integridad del casco. Por supuesto que si. Las laminillas eliminadas no se reconstruyen jamás, y la zona se ve reformada por un tejido fibroso de reparación, parecido a la cuña cicatricial que vemos entre el hueso tejuelo y la muralla, en caballos infosados. Debemos de partir de la base de que esta zona ocupada por un queratoma ya estaba destruida y no participaba en la integridad del casco. De tal manera que el tejido tumoral no solamente ha destruido en la gran mayoría de los casos a las laminillas del interfaz, sino a la propia cara del hueso, en la que excava un nicho. La vena marginal no se escapa de esta destrucción tampoco y ha desaparecido en la zona ocupada por el queratoma. Cuando cortamos la vena marginal, no destruimos una vena íntegra, sino que destapamos los tapones de cicatriz que han quedado a ambos lados del queratoma. Por suerte, el caballo dispone de mecanismos para compensar la falta de un trozo de vena, repartiéndose la sangre por otros vasos adyacentes.

 

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    El veterinario raspa la superficie del hueso a fin de eliminar cualquier vestigio de tejido necrótico. Una vez limpia toda la zona, procedemos a clavar la herradura cerrada con placa de hospital y proceder al vendaje y cura que hemos visto en otros casos. En el momento de escribir este articulo, doce días después de la operación, el caballo no cojea ni parece sentirse incómodo. En unas semanas, procederemos a reconstruir el casco con acrílico y podrá retomar el trabajo.